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The Walking Dead: Una patada en la bisectriz del sentido común

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Del canal de televisión por cable que nos trajo magníficos dramas sobre drogas azules cristalizadas como ‘Breaking Bad’, o basura sesentera llamada ‘Mad Men’ que va sobre publicistas estereotipados que no se mueren ni de cirrosis, ni de cáncer de pulmón, ni de un sidazo chungo; llega una serie llena de tanta controversia y degeneración por metro cuadrado, hasta llegar a los limites de creer que estas alucinando por haber consumido peyote en dudoso estado: ‘The Walking Dead’ . Pensaba entregar a la redacción de Cinemascomics, un articulo con la palabra “Joder” cinco mil veces repetida, pero no era cuestión así que directamente pondré a parir esta cagada de la AMC. También es debido a que me trague las cuatro temporadas seguidas de tirón a lo loco y no tengo blog propio, así que voy y lo suelto aquí en plan diarrea.

Llevo décadas viendo y disfrutando de la caspa, y no me avergüenzo en absoluto de ello. Me encanta. Todo se debe a que la serie Z te da lo que te promete: un espectáculo infumable con pocos recursos, aderezado con una historia con poco o ningún sentido y llena de una eterna lucha entre intentar que sea soportable y parecer que se han gastado algo de dinero. Pero sobretodo las admiro porque no son PRETENCIOSAS, no como las cosas que os molan “cantidubi” y que luego valen menos que intentar hacerte una ciscuncisión con una motosierra de esas que salen en Sharknado. Recuerdo aquella época en la cual estaba mal visto ver algo de temática Zombie. Me refiero a aquellos gloriosos años en el que la caspa campaba a sus anchas por todos videoclubes de mi ciudad, y que junto con los amigos nos encontrábamos cada pedazo de escoria que podrían haberte llegado a helar la sangre en las venas. Eran los torridos años 90. En aquella época dorada del cine estaba bastante mal visto ver películas de serie Z, y no os quiero contar sobretodo si salían muertos vivientes. Pero a mis amigos y a mi nos importaba un cojón de mono ahumado el asunto y seguíamos devorando apasionadamente serie Z y llegamos a asomarnos al abismo con peliculones clásicos como los Zombies Paletos, La invasión de los zombis atómicos (esta española y sacada de la biografía de Paco Rabal cuando la palmó) o Premutos el ángel caído. Recuerdo que cuando comentabas con la chavalada lo que habías hecho en aquellos días, decirles que habías visto esas cosas provocaba un extraño sentimiento en todos ellos. Era una mezcla entre “Hostia que frikazo”, “Das pena” o “Yo no me tragaría eso ni en broma”. Con los años el Karma ha puesto las cosas en su sitio y ellos ahora se tragan cualquier mierda que creen que es buena porque unos cuantos eruditos de la blogosfera, o unos cuantos tipejos cualquiera les han indicado que es bueno.

Ahora el que se ríe soy yo. Aunque antes también lo hacia.

La situación es así e intentare ser lo mas gráfico posible sobre el asunto y me remitiré a una serie de televisión que veía por aquella época. La serie se llamaba Rumbo al Sur y estaba ambientada en Chicago. La serie sigue las aventuras del agente de policía Benton Fraser un Policía montada de Canadá de carácter noble, heroico y simpaticote, que es destinado como adjunto al consulado de Canadá, pero que acaba trabajando con el detective Raymon Vecchio en el departamento de policía de Chicago (el típico detective yanky y duro como los clavos de un ataúd), para resolver crímenes random. Estos dos elementos son a su vez ayudados por el compañero de Fraiser, Diefenbaker, un perro-lobo blanco y sordo. Como veis el rollo Hora Punta de meter a dos policías de nacionalidades diferentes para ver que diferencias tienen, no comenzó con Jackie Chan. Recuerdo que había una escena en el telefilm que les sirvió después de capitulo piloto, en la cual el yanky esta haciendo no se que mamonada, mientras el policía montada está a lo suyo. Se encuentra algo, parece una mierda pero aun así la huele, no contento con ello la lame un poco y lo confirma: Es una mierda. El haberme visto tantísima caspa me hace olerme las mierdas a kilómetros. Con un tráiler o una sinopsis suele ser suficiente, y aunque muy pocas veces me equivoco, normalmente suelo tener la razón y soy como el policía montada de esta serie, la he olido un poco y he pasado del tema.


Rick Grimes

Así me imagino todas vuestras caras.

La cosa es que con los años el genero zombie empezó a popularizarse poco a poco. Primero fue tímidamente con el videojuego Resident Evil de la extinta Playstation del año 96. Este juego que trata de hacer carne picada a cuantos zombies te encuentres por las esquinas (con un argumento absorbente, eso si), tuvo tres magnificas secuelas: Resident Evil Director´s Cut en el 97, Resident Evil 2 en el 98 y Resident Evil 3 en el 99. A partir de ahí la saga se fue por el puto inodoro. Tiempo después, en el año 2003 un casi novato Robert Kirkman aprovechó la coyuntura y creo una serie de cómics para la Image llamada The Walking Dead. Recordó lo que molaban los zombies al jugar a aquellos adorados Resident Evil y decidió hacer una serie de cómic sobre el tema, basándose sobre todo en las películas de género Zombie de George A. Romero. Pero no os equivoquéis, Robert Kirkman ya había hecho series divertidas como era Invencible, que es la historia de Markus Sebastian “Mark” Grayson un chico normal y corriente de instituto con la única diferencia respecto a los demás de que su padre, Nolan Grayson, es Omni-Man uno de los superhéroes más poderosos de la Tierra. A la edad de 17 años (cerca de esa edad en la que ya eres responsable legal de tus actos), Mark comienza a desarrollar superpoderes parecidos a los de su padre y comienza a trabajar como superhéroe bajo la tutela del primer imbécil que pasa por su vida. Una historia sobre el poder y el superpoder al mas estilo superheroico posible, que tiene muchísimos giros de guion sorprendentes y que acaba dejando un buen sabor de boca. Gracias a este exitazo Robert Kirkman se permitió el lujo de hacer The Walking Dead (que se publica a día de hoy desde el 2003 ininterrumpídamente) y de ser tan gilipollas como para ponerle de nombre a su hijo Peter Parker Kirkman.

Aunque esto fue en un principio, pronto se uniría a este puerquísimo aquelarre de brujas el puto Zack Snyder de los cojones con el remake del Amanecer de los Muertos o mi adorado (si, admiro el talento) Edgar Wright con su primera parte de la “Trilogia del Cornetto” llamada Shawn of the dead. Vamos que los zombies a día de hoy se han vuelto mainstream y me da acidez al estomago e hipoglucemia y tiene la misma puta gracia que un dolor de almorranas.

Aunque os recomiendo encarecidamente que os leáis el cómic, no esperéis ver la cutrez y degeneración continuas a la que estáis tan acostumbrados en la serie de televisión. Todo esto es debido a que han mutilado completamente el cómic, lo han violado analmente y se han dedicado a reírse de todo el mundo haciéndoos creer que es bueno. Pero lo peor es la falta de crueldad (están en un mundo post-apocaliptico, no se si lo sabíais) de la que hace gala cualquier producto sobre gente sobreviviendo por esos lares, y todo se debe al hecho de que la serie es PG-12 y duele este hecho tanto como un desgarro anal. La serie no debería ser para esas edades, pero vamos.

Decir que la serie es “blanda” e inútil como la masa encefálica de Jodorowski (para mi Jodo Floro o Jodoflorodowski) o Uri Geller y que no retiene la esencia del cómic, puede parecer un capricho de los fans más fundamentalistas, pero no es así y aunque acabe comparándola inevitablemente con la historieta, intentare sobretodo centrarme en la serie de televisión y obviar el cómic original todo lo que pueda. La serie al igual que los caminantes se muere poco a poco pero se resiste a perecer, porque por lo visto es buena y vosotros la apoyáis como estúpidos borregos. Pero una serie que se enardece con comentarios machistas salidos de la nada, diálogos absurdos que no llevan más que a callejones sin salida y una ejecución en las escenas de batalla de zombies cutronas, por no decir cercano al estilo de la serie Z, no merece ningún respeto por parte de nadie. Aunque pensándolo bien James Gunn ha hecho Guardianes de la Caspalaxia y tenía en su curriculum películas de la Troma como Tromeo y Julieta, lo cual nos demuestra como hipótesis final que todo el mundo en el sector del espectáculo de los Estados Unidos suele caer hacia arriba. Al principio de la serie todo el mundo sufre, incluido el espectador al ver el espectáculo basurero que se esta tragando, y los zombies dan miedito y tal, he incluso paralizan a la gente en acciones tan básicas como mear y cagar. Llega el asunto a tal nivel que los zombies más que dar miedo dan pena, los pobrecillos están ahí para ser parte de un espectáculo de casquería, que más que matarlos, se parece más que nada a un tramite diario al que dedicarse. Lo que en un principio es un Mcguffin para que avance la historia, se empieza a diluir poco a poco hasta llegar al nivel de lo que llamo “Post-Apocalipsis Homeopatíco”: ya no queda casi nada de el en el contexto general de la serie y solo es recordado un poco por las moléculas de nuestro cuerpo, porque solían aparecer por la serie para hacer algo. Esto se debe a que intentan desarrollar a medida que va avanzando la serie, historias mas profundas pero que acaban siendo mas de lo mismo, llegando a niveles de la desollación psíquica o de ver esto simplemente para deshuevarte del maquillaje tan cutre que llevan los muertos vivientes y de los sinsentidos que se cascan los personajes cada vez que abren la boca.

En The Sleeping Dead nos encontramos en Kentucky, al sur profundo de los Estados Unidos donde Rick Grimes un puto paleto estereotipado Sheriff de una ciudad y su compañero Shane, se dedican a malgastar el dinero del contribuyente americano soltando comentarios machistas random (no es broma, poned el primer episodio a los 5 minutos. Estuve a punto de cerrar el chiringuito en ese momento) sin tener ni idea de que dos o tres escenas después se convertirá la serie en el drama más lento y angustioso que jamás he visto, con 67 minutos carentes de diálogos que valgan la pena, mientras se abusa activamente de las escenas de muertos vivientes dándose un paseillo delante de la cámara, que encima no aportan nada a la trama. Después reciben un mensaje por radio macuto para ir a detener a unos confederados random de las cercanías que han atracado a no se que abuela, con tan mala suerte que Rick recibe un “pim pam, en el culete” y acaba en coma en el hospital. Cuando se despierta descubre que el mundo se ha ido a tomar por culo, pero como es un tío sureño se lo toma como debe. Va a buscar a su núcleo familiar, reza a su Dios malvado favorito (Si, el dios Cristiano, el más malvado que conozco. Miraos el Antiguo Testamento si no me creéis) trinca tres pistolas de la comisaria en la que se rascaba los huevos, le hace creer a unas personas de color que les considera iguales a el y acaba en Atlanta escapando de una escena de las ultimas películas de la Troma Films de más allá de los noventa. Al final acaba en un campamento de burgueses reciclados a “White trash” en las afueras de Atlanta donde se reencuentra con su mujer milf sureña, su niño subnormalizado, su compañero picha brava Shane y ademas conoce a personas tan profundas y humanas como el chino cudeiro, dos hermanos folla cabras, un par de negros random, un abuelo pederasta, dos rubias de bote que quieren cambiarle el conjunto de ropa a cuantos muertos vivientes vean por el camino y cuanta gente de relleno y mujeres florero puedas imaginar. A partir de ahí las tramas son así: Comentario Machista, Comentario Machista, intento de hacer gracia, ir del punto A al punto B, hacer algo, hablar con un Non Player Character, gastar los puntos de experiencia obtenidos en subir un par de niveles de recogecartones, comentario machista, el tan socorrido y original comentario machista, lésbico, machista (lo llamo sándwich de vomito de dialogo) en la misma frase, momento homenaje a Sexo en Nueva York hablando de vibratas y todo, un par de comentarios de machos alfa, alguna que otra pelea cutrona de zombies por el medio y una intensa carrera de fondo para ver quien se la mete primero a las chorbas que se encuentran por los caminos.

Y ya, de eso va la serie The Walking Dead.

Las primeras temporadas se ven, como ya he dicho antes, gravemente mutiladas por la calificación de edades, pero la cosa no creáis que mejora mucho. A partir de la tercera temporada cambian de campamento base y empiezan a matar zombis mientras desayunan, vamos lo normal. Solo faltaba que algún personaje macho alfa o beta sacase su “porra” (todos sabemos que me refiero al pene) y les hiciese un +6 hit combo a unos cuantos extras de esos que parece que están mas maquillados que la furgoneta de Scooby Doo. Odio a los maquilladores que usan impunemente el maletín de la señorita Pepis para hacer estas cosas. Esto es un circulo vicioso al nivel de la pescadilla que se muerde la cola y que después de cuatro temporadas, no han podido o no le han salido de los cojones solucionarlo y que ni siquiera en las peores producciones nigerianas jamas tuvieron huevos a hacer. Desde que comenzó este espectáculo infecto, el grupo de survivalist extreme liderado por el sheriff paleto termina siempre enredado en las mismas cosas, matando a los mismos zombis (o distintos, pero digamos que todos son bastante parecidos) y tratando siempre de sobrevivir a encrucijadas parecidas. Cada equis cantidad de episodios, el grupo se encuentra con otros humanos palurdos, y deben acomodarse a las nuevas circunstancias que les caen del piloto automático que tienen puesto en el guion. También aprovechan esos larguísimos momentos de ninguna tensión para superar las propias pérdidas y hasta los cambios de estado de los personajes que por allí se congregan en torno al Sheriff chiflado. Los zombis no mejoran nada, por mucho dinero que ganen con esta cosa y hay momentos que parecen maquillados a toda hostia y diciéndoles el director “Tu motivación es que eres un zombie, muerde gruñe, babea, haz cualquier cosa que te haga parecer zombie, intenta no ser tan cutre como los 10000 muertos vivientes anteriores”. De todas formas para qué gastar tanto en maquillaje si las peleas de muertos contra vivos duran menos que echarte una meada. Las prótesis mal colocadas, y ese maquillaje que hacen a cascala, en vez de dar miedo, dan ganar de hacerles una campaña de crowfunding para que lo hagan mejor si pueden.

Este enésimo homenaje a los Pitufos Negros llega hasta el nivel de tener unas inconmensurables ganas de borrar todos los episodios y dejar de verla de una puta vez, pero he de confesar que los tres últimos episodios de la cuarta temporada (obviando completamente todo lo que tiene que ver con los zombies) son interesantes. En la segunda parte de la temporada aparecen tres de mis personajes favoritos del cómic: Abraham, Eugenne y Rosita. Estos tres personajes estereotipados como el Militar que salvara el mundo, el “científico” que “sabe que ha pasado” y que tiene que llegar a la capi para salvar el mundo, y la tía buenorra que hace bonito, quedan muy divertidos y bien reflejados en la serie de televisión, y me encanto verles por esos lares. Por otra parte me pareció interesante cuando todos llegaron finalmente a Terminus (bueno más bien una buena parte de Survivalist de estos) y no te dejan claro en ningún momento de que palo van. Bueno en mi caso si me encuentro en ese mundo carteles ofreciendo un santuario a quien aparezca por allí, como que no me lo trago después de todas mierdas por las que he pasado. Las hipótesis vuelan en ese episodio y me quede con ganas de saber que cojones pasaba con ellos, pero entre mis locas teorías se encuentran un par de ellas a continuación:

La primera y más convincente es que son un pueblo de caníbales ya que el arco argumental del cómic en el que aparecen estos seres, es más o menos por aquí. Pero no tiene ningún sentido. En el cómic son 5 o 6 cazadores que han agotado la caza de la zona, y no les queda más huevos que matar grupos pequeños de humanos vivitos y coleando para alimentarse. Aquí no tendría mucho sentido al haberse visto verduras variadas plantadas por la zona y demás. Recurrir al canibalismo para al final adquirir un prión como el de las vacas locas es de completo gilipollas.

La segunda de The Walking Dead y para mi la más divertida es que es una especie de secta Lovecraftiana que se dedican a hacer sacrificios humanos para que los caminantes les bendigan o dejen de atacarles. Teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado, perfectamente podrían haber sucumbido a la locura y creerse esas chorradas. A día de hoy cualquiera se cree cualquier idiotez como pueden ser las pseudociencias, las tonterías de gurus, o que esta serie entera es una maravilla del séptimo arte.

Como notas negativas tengo unas cuantas, aparte de toda la mala hostia que ya he vomitado por el texto, por supuesto. Daryl Dixon se convierte en probablemente uno de mis personajes favoritos de la serie, incluso teniendo en cuenta que no sale en el cómic para nada. Pero en el penúltimo episodio de la tercera temporada, la Fox que parece que esta llena de gilipollas, le da la patada a Claudio Rodríguez del doblaje del personaje en favor de un más que incompetente Carlos Di Brasi (al menos para este papel) recordándonos aquellos tiempos en que las cosas se doblaban a mala gana en nuestro país por gentuza como podría ser el puto Tomás Rubio y que os demuestro en este vídeo porque daba tanto asco:

El cambio fue tan abrupto que paso de ser un personaje cachondo, con matices de voz de Redneck del sur profundo de los Estados Unidos, a un tío serio que tiene una voz monocorde y que no pega ni con cola. La mala hostia no termino allí si no que encima el actor de doblaje la cagaba en todo take al que le ponía las zarpas encima, convirtiendo por ejemplo el nombre de su hermano Merle (pronunciado Merl) en Merl-É , el momento tan poco dramático que tiene con la zombificación de su propio hermano camello folla cabras y alguna que otra lindeza más que nos regalaba cada vez que abría su bocaza. Por supuesto ni la Fox ni Claudio se han pronunciado claramente al respecto sobre el tema, pero no es que Claudio Serrano fuese expulsado del doblaje de The Walking Dead, si no que fue expulsado de cuanto doblaje tuviese la Fox entre manos, poniéndole en una lista negra como si fuese un apestado.

Entiendo por otra parte que la serie sea dirigida hacia todos los públicos para ganar más pasta y demás, pero hay cosas del cómic que directamente las cambian en la serie para acomodarlas a una audiencia mas infantil e influenciable. A continuación os dejo una lista de cosas que no han hecho ni harán jamás en la serie de televisión, porque nadie tiene suficientes agallas para ello:

1 – La muerte y posterior muerte otra vez de Shane. En la serie como son así de meapilas le dan un final rápido y medianamente limpio y aséptico a Shane (no sin antes dejarlo como un “joputa”). El Sheriff chiflado le clava un puñal en las tripas y luego el hijo gilipollas lo remata con el arma que lleva encima, que a veces usaba como mando a distancia allá por Alabama. En la historieta original es el hijo quien lo mata al ver que va a perder al cabeza de su familia cristiana sureña. Meses después el Sheriff paleto regresa a la tumba y tras desenterrarlo lo remata una vez zombificado. Cruel y duro, como a mi me gusta.

The Walking Dead Muerte de Shane en el cómic

2 – La reventada de cabezas que le meten a las gemelas de Hershel. En el cómic Hershel tiene del orden de siete hijos (¡¿Condones al sur de la linea Maxon-Dixon?! ¡Y una mierda, que aquí todos somos cristianos practicantes a muerte!), entre los cuales se encuentran dos niñas gemelas que son asesinadas y decapitadas por uno de los presos que se encuentran en el vertedero ese que viven. Por supuesto esto no acaba aquí y las cabezas vuelven a la vida para horror y angustia vital de Hershel y Maggie como podéis comprobar en la viñeta siguiente de The Walking Dead.

Gemelas de Hershel

3 – El verdadero Gobernador le corta la mano a Rick. Con verdadero me refiero al de verdad. El gobernador del cómic es una especie de intoxicante mezcla de jugador de rol en vivo, con ticks de rockero fracasado que por cierto es gracioso y divertido, ademas de ser un puto psicópata, no como el de la serie de televisión que va de seductor y follarin como ninguno. Al llegar a Woodbury, Rick y sus coleguis, no se le ocurre otra cosa que para marcar territorio cortarle la mano al sheriff sureño, lo cual cambia completamente la dinámica del personaje y lo llega a hacer hasta mas interesante y todo.

El gobernador le corta la mano a Rick en el cómic

4 – La brutal y sádica tortura de Michonne al Gobernador. Todos tenemos asumido que la samurái oscura es de las más brutas del server y tras arrancarle media oreja al Gobernador en defensa propia, este en vez de regalarle unas bonitas flores, le mete una paliza casi de muerte y la somete a brutales vejaciones y violaciones de todo tipo que se ven sin censura alguna en el cómic. Cuando al final consigue escapar junto a todos, le da por darse media vuelta y parar por casa del Gobernador para usar unas cuantas herramientas que normalmente tienen un uso mas benigno en el cuerpo de este hombre. El resultado final es una degenerada orgía reventativa en la cual Michonne acaba castrando al Gobernador, arrancándole un ojo, y soldándole los cojones a no se que. Los cobardes de la serie se conforman con no hacerle nada de nada y que el Gobernador se quede sin un ojo, por cierto, en el cómic es el otro ojo el que pierde.

Michonne

5 – La nada moñas muerte de Lori, y Judith de rebote. En la serie de televisión la más que desagradable censura nos impone que Lori muera al dar a luz a Judith en un momento patético como ninguno en el cual intenta dar a la luz a través del poder gravitatorio de la Tierra y le da tiempo a decir diez millones de cosas diferentes antes de palmar definitivamente. Al final el hijo le mete un disparo en toda la jeta por eso de que se convierta en zombie es gastar más maquillaje de la señorita Pepis. En el cómic directamente, un Gobernador completamente enajenado y mutilado ataca la prisión en plan venganza y en medio del fuego cruzado, la milf y su bebe revientan literalmente por un disparo.

La muerte de Lori

Como conclusión final decir que de 51 episodios, que tres sean medio decentes es un rate muy bajo como para tragarse una serie entera de tan baja calidad y estofa. Todo el que esta metido en el ajo es un cobarde sin agallas que no quiere mostrar la verdadera atrocidad de un mundo que ha reventado literalmente, que en el cómic si se ve y que en la serie se lo pasan por el forro de los cojones.

Pero vamos si lo que a ti te gusta es ver mierda putrefacta que sale de la pantalla de tu televisión, esta es sin duda tu serie.