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Reseña PANINI COMICS El Cabronazo: Flipando en colores. Es muy difícil imaginar a semejante escoria

Primer volumen de El Cabronazo, nueva serie de Rick Remender donde prevalece la sátira y la crítica social para demostrarnos que el mundo está acabado moralmente. Panini Comics nos enseña a delirar con el peor hombre al que se le podían conceder poderes.

Momento propicio, lugar equivocado

No importa quién seas, tu clase social, el importe pagado por el Smartphone que llevas en tu bolsillo o la forma en la que te desplaces. Nada de eso importa, el componente suerte, sea buena o mala, está ahí, presente, intangible, pero jugando un papel fundamental en nuestras vidas. Unas veces nos encontramos que es para bien, salir un poco más tarde de casa hace que evitemos coger un avión cuyo vuelo acaba en tragedia, otras supone ser el primero en llegar por un madrugón que parecía innecesario pero que te hace conseguir un buen contrato comercial.

Ese principio se lo podemos aplicar en El cabronazo a Ernie Ray Clementine, un politoxicómano y alcohólico de malos modales y peores intenciones, aficionado a la diversión provocada por lo más bajo de la sociedad y anclado a un tiempo pasado que dudamos que en algún momento fuera mejor. Un producto de los años ochenta del Siglo XX totalmente desfasado que piensa que lanzar un improperio puede ser la mejor manera de alabar a una mujer, por no hablar de su falta de higiene y su descuidada imagen personal. Pues el bueno de Ernie va a pasar de una muerte segura a convertirse en algo más que humano… y seguramente morir le hubiese convenido mucho más.

La clásica lucha entre el bien y el mal aderezada con extremismos

Vivimos unos tiempos en los que la política y la forma de pensar de la sociedad nos han conducido a una polarización exagerada, a la ofensa fácil, al abuso de posturas encontradas en redes sociales, a pensar que todo lo que no está de mi lado está frente a mí. Vemos enemigos hasta en la sopa y cualquier excusa es buena para defender mi pensamiento sea cual sea, de forma visceral, vagos en argumentos, que se limitan en muchos casos al “y tú más…” o a este es el mal menor porque el otro encarna al demonio. Un regreso a la lucha de clases que en su momento dejo regueros de sangre y que deberíamos ser lo suficientemente inteligentes como para evitar. Hasta una persona, cuyo único propósito en la vida es medrar, aun a costa de cualquiera, va a ver que tiene que ser honorable en ocasiones.

La crítica social que respira El cabronazo es brutal, desde el individualismo que impera actualmente en las personas, mayormente preocupadas por lo suyo en lugar de un pensamiento más global más allá de las campañas convencionales que nos dan la sensación de ser mejores cuando lo único que buscamos es nuestra propia satisfacción, hasta el enconado enfrentamiento entre las posturas de la extrema derecha y la extrema izquierda cuyo objetivo prácticamente pasa por la destrucción mutua del contrario (al menos en las apariencias), tiene reflejo en unas páginas repletas de guiños descontrolados de un hombre que pasa de todo y solo busca su placer inmediato, mientras le rodea un objetivo claramente superior del que le gustaría desentenderse, ya lo creo que le gustaría al saco de basura que es Ernie, un Cabronazo de tomo y lomo que termina hasta por recibir ese mote por parte de la Organización con la que no tiene más remedio que colaborar si quiere sacar algo en claro de todo esto.

Remender y los delirios

A estas alturas pocos dudamos de la capacidad creativa de Rick Remender. Tras veinte años en la profesión de guionista de comics le hemos visto ser capaz de tener grandes etapas en diferentes colecciones de Marvel como Imposibles Vengadores o el Capitán América, pero su paso por las editoriales independientes ha dejado joyas de calidad de Ciencia Oscura, Tokyo Ghost o Clase Letal. Aquí le tenemos completamente desatado, desmedido, incontrolado…disfrutando de una historia repleta de momentos que combinan el humor exacerbado y caótico con la acción más desenfrenada y visceral.

Para ello se ha rodeado de un dibujante diferente para cada uno de los episodios que caminan en una dirección muy parecida en cuanto a estética, lo que ayuda a no romper narrativamente de una página a otra, muy apoyados por el color de Moreno Dinisio que ayuda mucho a crear ese efecto en el lector. Por orden de aparición tenemos a Lewis Larosa, Andrew Robinson, Eric Powell, Roland Boschi y Wes Craig, este último es el dibujante también del Clase Letal de Remender. Todos ellos realizan una labor encomiable por engrandecer la escoria que es Ernie Ray Clementine, por representar su ambición, su pasotismo, su búsqueda de aprovecharse del momento para vivir una juerga más.

El primer volumen de El cabronazo, nos deja boquiabiertos ante tal actitud soez, el desprecio por la educación y la falta de valores que el protagonista desprende. No podemos enamorarnos de él, no podemos venerarle por lo que es ni lo que representa pero si somos conscientes de la importancia que ha cobrado para el mundo y necesitamos seguir conociendo lo que va a suceder a continuación. Esperemos que Panini no nos tenga mucho tiempo esperando la segunda entrega de una serie que promete no redimir a semejante desecho social.

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