Reseña de Deathstroke. Primera Temporada. Arkham
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Reseña de Deathstroke. Primera Temporada. Arkham. O estoy loco, o estoy evitando una invasión alien

DEATHSTROKE: PRIMERA TEMPORADA – ARKHAM

Deathstroke, el asesino más letal del mundo se enfrenta a su pelea más dificil, contra su mente. Porque está loco, o tiene demasiados remordimientos para superarlos.

Dentro de la nueva forma de plantear las colecciones de ECC Ediciones, llega la primera temporada de Deathstroke. Retomando la serie justo donde la dejamos, con Slade encerrado den Arkham, porque está loco, o quizás no.

DEATHSTROKE: PRIMERA TEMPORADA – ARKHAM

Slade Wilson es un mercenario sin escrúpulos, un asesino a sueldo, pero siempre ha estado cuerdo, demasiado para haber pasado por lo que ha pasado. Pragmático hasta la médula, Deathstroke ha demostrado que lo que no te mata te hace más fuerte. Ha perdido a un hijo, ha combatido en varias guerras, ha perdido a la mujer que ama, su ex esposa lo odia, ha maltratado a su mejor amigo, y lo ha sustituido por una inteligencia artificial con su voz. Ha tomado algunas de las decisiones más cuestionables en la historia de las malas decisiones, se ha equivocado en muchas cosas, pero si comienza un contrato, lo acaba.

Encerrado en Arkham, ya no sabe si lo que creía que era un accesorio a su traje Icono es una ilusión creada por su mente, los locos lo cuestionan y quieren curarlo, estudiarlo, matarlo, solo uno parece estar de su parte. Un hombre que ha sido abducido y tiene la clave para evitar una invasión por parte de un imperio alienígena. Desde luego su futuro parece negro, muy negro.

MUCHA CARNE EN LA PARRILLA Y BIEN ASADA

Christopher Priest ha llevado a Deathstroke a lo más alto dentro de las series regulares de superhéroes, antihéroes en su caso, con una historia inteligente y compleja. Pero siempre ha dejado que lo importante esté presente. Slade es padre, y tuvo un padre, es un mal padre, y tuvo un mal padre. Esos sentimientos enfrentados han hecho que controle la vida de todos, empezando por la suya, hasta un nivel enfermizo. Pero no solo eso, la culpabilidad y el remordimiento le ha llevado a enfrentarse a los Titanes, culpándolos de todo lo que ha sido fruto de su vida.

Priest ha construido un thriller de acción lleno de batallas espectaculares, de persecuciones y planes rebuscados, pero lo importante, ha sido que ha buscado siempre mostrar la verdad de la personalidad de Deathstroke, de su familia, y como su relación aunque retorcida, malvada y llena de crueldad, sigue siendo una relación de padre e hijos, de amor, retorcido y aberrante, pero la familia es lo que tiene. El escritor si que parece perder un poco los papeles en el manicomio, y confunde, mezcla conceptos, mientras las lineas de Rose o Jericho son claras, confunde al lector en la de Wilson para poder mantener la tensión y el estrés, y a veces cansa y hace que el lector se salga d ella historia. Se recupera, pero demuestra lo dificil que es tejer una historia tan compleja, que exige, al autor y al lector.

Y LLEGAN LOS NUEVOS TITANES

La historia principal sobre la locura de Wilson, comienza en Arkham, pero no se detiene allí. En un crossover con la serie de los Nuevos Titanes, aprovecha el buen trabajo de Adam Glass en su colección, y busca hablar de otra relación malsana de paternidad, la de Damian Wayne y Batman. Con un final sorprendente, esta unión de series funciona bien para ambas, aunque en el caso de los Titanes de Damian avanza mucho en sus problemas internos con el plan de Robin, y en el de Deathstroke sirve para demostrar que sigue obsesionado con los padres, porque no quiere creer que de tal palo tal astilla, porque él, es un cabrón de mierda.

El terreno artístico viene siendo como es norma en DC Comics una mezcla de autores que tienen un perfil cercano para poder mantener una uniformidad, y aunque lo consiguen, siempre acaban destacando los capítulos de Carlo Pagulayan, que ya lleva bastante tiempo en el título, y sabe mejor que nadie como jugar con Slade y sus aspectos, sus movimientos, tan personales y marciales, como improvisados resultan los de la mitad de los Titanes.

Bernard Chang se encarga de la serie de los sidekicks y busca mas agilidad y personalidad en el trazo, para que no se olvide nadie de que estamos ante una serie protagonizada por jóvenes adolescentes, que viven la vida muy rápido, no solo Kid Flash, y que tienen por delante muchas maravillas, pero su trazo a veces más duro y borroso, deja claro que ninguno ha tenido una vida fácil, y que son duros, son héroes, y ya han dejado atrás as sus mentores, son héroes por decisión propia, y lo demuestran en cada pelea.

Estamos ante una de las mejores series que publica DC Comics a día de hoy. Priest es un veterano que ha conseguido grandes cambios en los personajes que ha tratado, todo lo que ahora conocemos de Pantera Negra, sigue bebiendo de su trabajo, y en este caso, lo hace a un nivel psicológico que sigue el planteamiento original de Marv Wolfman, lo adopta y lo amplia, haciendo de una mitología tan especial, algo nuevo, y poderoso, que sigue resultando tan atractivo como cuando fue creado hace mas de 30 años.

INFORMACIÓN PROPORCIONADA POR LA EDITORIAL

Deathstroke: Primera Temporada – Arkham

Dos Caras, Hugo Strange, Victor Zsasz, Mr. Frío… Todos están recluidos en el Asilo Elizabeth Arkham para Criminales Dementes, que ahora cuenta con un nuevo recluso: ¡Deathstroke! El que fuera el mercenario más peligroso y eficiente del mundo se encuentra así en una situación de la que, cómo no, intentará salir utilizando sus contundentes métodos habituales.

El guionista Christopher Priest (Liga de la Justicia) y los dibujantes Fernando Pasarín (Batgirl) y Carlo Pagulayan (Convergencia) nos traen una nueva aventura de Slade Wilson que no será la única de este volumen, ya que, poco después de su periplo en Arkham, se verá las caras con una de sus bestias negras, Robin… y con él llegarán el resto de los Jóvenes Titanes.

EDICIÓN ORIGINAL: Deathstroke núms. 36-43 USA y Teen Titans núms. 27 a 29 USA. || FECHA PUBLICACIÓN: Noviembre de 2019 || GUIÓN: Adam Glass, Christopher Priest || DIBUJO: Bernard Chang, Carlo Pagulayan, Ed Benes, Fernando Pasarín || FORMATO: Rústica, 264 páginas. A color.