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Reseña: Escuadrón Suicida: La cámara negra. El renacimiento del Escuadrón

Escuadrón Suicida: La cámara negra

Escuadrón Suicida: La cámara negra

ECC ediciones publica El Escuadrón Suicida: La cámara negra, la nueva época de serie de los antihéroes DC por excelencia en formato tomo.

Tras dos encarnaciones en los Nuevos 52, el Escuadrón Suicida había tenido malas y buenas historias. Mucha de la inestabilidad venía dada por el continuo baile de autores, que no permitía a ninguno establecer tramas propias a largo plazo para desarrollar, lo que dejaba todo en manos de los editores, que marcaban unas pautas que a ala larga estropeaban el bloque, buenos detalles, regular como conjunto.

Pero con la llegada de Renacimiento cambió la situación y los chicos malos se ganaban a un escritor fijo, Rob Williams, y a un dibujante superestrella, Jim Lee. Este cambio radical llegaba tras el éxito de la película de David Ayer con Will Smith y Margott Robbie y el anuncio de una segunda parte de manos de James Gunn, el publico pedía historias del grupo con Harley Quinn, y la editorial no iba a perder la oportunidad. Y con esta pareja se iniciaba una nueva etapa, y en esta ocasión, miraron al pasado para empezar.

NO SON UNA FAMILIA, SON UN ESCUADRÓN

El Escuadrón Suicida, o la Fuerza X como se llamaba en sus inicios, tenía una época dorada en los 80, cuando John Ostrander lo escribía, y desde entonces había dado bastantes tumbos. Rob Williams conocía el dato, y sabía de la exigencia que iba a sufrir dado que existían muchos posibles lectores que buscarían el título por su pasado, pero tenía que darles a los recién llegados algo parecido a lo que vieron en el cine. La opción más sensata fue unir ambas ideas, el espectáculo de las pelis y la identidad propia del cómic. Recuperó a Rick Flagg, y a la Amanda Waller intimidante físicamente, y empezó a trabajar en algo que fue seña de identidad del Escuadrón, usar más villanos, y matarlos cuando fuera necesario. El “Suicida” del título, volvía a ser un tema serio.

El escritor plantea todo en el especial que abre el tomo, con la captura de una Harley enloquecida, y una frase dicha a la Liga de la Justicia: “vosotros sois los malos”. La historia no puede quedar más clara, ellos no son villanos, son armas que Waller apunta, y para ello necesita un tirador, ese es Rick Flag. Esta vez el militar entra por razones parecidas pero en circunstancias diferentes, es un criminal y dejar la celda es un aliciente extra, poder volver al trabajo de defender su país, cosa que se le negaba.

PRIMERA MISIÓN, PRIMERA BAJA

Si la reconstrucción del escuadrón suicida empezaba con Waller y Flagg, los primeros villanos tenían que ser significativos, así que la alineación de la peli y algún añadido, era la mas inteligente. Williams plantea la primera misión como un reto casi imposible, se podía cumplir, pero habría bajas, claro está poco importaba que los villanos murieran. Si la primera es dura, la continuación no es más fácil, el guionista guía la serie a mundos de pesadilla para poder crea atmósferas violentas, de decisiones difíciles, de sentimientos escondidos o reprimidos, saca a los monstruos a la superficie, y los deja jugar. Maneja a los personajes buscando las interacciones y las relaciones entre ellos y con el mundo, pudiendo hacer avanzar su psicología, algo que no pudieron hacer antes, Y las sorpresas que trae son imaginativas y originales, para muestra un botón: Harley Quinn recupera su cordura.

Si la historia por fin tenía una dirección y un objetivo, la serie necesitaba un arte a la altura, y llego de la mano de un artista de renombre, que además es un jefazo de DC: Jim Lee. Casi cualquier aficionado al cómics de superhéroes reconoce a Lee y su estilo, acción, espectacularidad y personajes estéticamente muy atractivos, aunque sigue adoleciendo de gustarle hacer “posters” ya no es lo único que ofrece, es una artista curtido y veterano, y sabe contar las historias con mano, su narrativa siempre tiende a lo cinematográfico y a las viñetas con planos generales de acción, pero se lee fácilmente y con fluidez. Es detallista, potente y atractivo, ideal para superhéroes, y sus momentos “posados” ahora están calculados para resultar impactantes y bellos, pero no entorpecer el desarrollo de la historia, es una estrella y se nota.

UNA SERIE NUEVA CON AIRE DE VETERANA

El tomo Escuadrón Suicida: La cámara negra, que nos ocupa recopila dos especiales y el primer arco de la serie, suficiente material para que cualquier lector pueda decidir si es su estilo de colección. Tapa dura y muchos extras en los que se incluyen portadas de la serie con las variantes y muchas paginas originales antes de tintas y color para poder admirar el arte de Jim Lee. Todo esto es un valor añadido que hace de este libro un buen ejemplo de cariño al recopilar una serie mensual. ‘Escuadrón Suicida: La cámara negra’ es un buen punto de inicio para un lector novel, y una obra que hereda todo lo que es la serie, dura, rápida y cada vez apuesta por algo más arriesgado.