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Crítica de Mindhunter 2. El regreso de un thriller sorprendente

La serie Mindhunter regresó a Netflix con su segunda temporada. Una vez más, la historia de David Fincher logra adentrar al espectador en un thriller cada vez más sorprendente y brutal.

Mindhunter estrenó su segunda temporada en Netflix el pasado 16 de septiembre. Una vez más, el show producido por el mismísimo David Fincher, quien además dirige los primeros episodios de esta entrega, vuelve a convertirse en una temporada completamente memorable y poderosa.

Para aquellos que aun no tuvieron la oportunidad de ver la primera temporada, la serie se enfoca en la década de los 70 y sigue a dos agentes del FBI, Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany), quienes revolucionaron las técnicas de investigación para lograr encontrar las respuestas a cómo atrapar a asesinos en series y psicópatas. Para eso, cuentan con la ayuda de la psicóloga Wendy Carr (Anna Torv).

Con la finalidad de lograr su objetivo, los agentes visitan a los asesinos en la cárcel y los entrevistan para descubrir poco a poco qué fue lo que los llevó a matar a tanta gente. En la primera temporada, Edmund Kemper y Jerry Brudos fueron los que más aportaron con sus colaboraciones. Un dato importante, es que en cada temporada se trata la historia verdadera de algún reconocido asesino.

Crítica de Mindhunter 2. El regreso de un thriller sorprendente

Se potencia la segunda temporada

La segunda temporada de Mindhunter comienza con los sucesos que dieron fin a la primera entrega: nos encontramos con Holden internado, tras haber tenido un ataque de pánico luego de visitar solo a Ed Kemper. A raíz de esto, el problema anímico del detective y los conflictos que ya existían en el grupo estarán presente en toda la temporada.

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Una vez que la serie nos posiciona en el tiempo real y nos cuenta lo que nos perdimos de los personajes, el drama vuelve a centrarse en su punto fuerte: la psicología de los asesinos seriales y tratar de comprender su conducta. Para esto, ingresan a la historia nuevos asesinos de la vida real y presentan el caso de los asesinatos ocurridos en Atlanta durante 1979 y 1981.

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La serie avanza sin acelerar los tiempos, ya que respeta el fascinante ritmo pausado que tanto definió a su primera temporada. Así, cada episodio es acompañado por grandes actuaciones y por un excelente guion.

La nueva realidad de los protagonistas

El formar parte de un trabajo pertubador tendrá sus consecuencias, y eso es lo que veremos en esta nueva etapa de Mindhunter. Por un lado, ya observamos la fragilidad y la poca estabilidad de Holden en los primeros episodios. Un personaje que debe alejarse del estrés, pero claramente no lo hace.

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Por el otro lado, Bill se convierte en el nuevo protagonista de esta temporada. Aquí veremos más detalladamente la vida de su hijo adoptivo, quien será la principal preocupación del detective debido a un trágico suceso. Esto provocará que Bill se divida entre su trabajo y su familia, participando a medias en las entrevistas o casos de asesinato.

En cuanto a Wendy, la veremos acorralada por el FBI debido a que la incitan a acelerar su trabajo. Se arriesgará a enfrentar situaciones no habituales, como visitar ella misma a los asesinos en la prisión y entrevistarlos sin ningún tapujo. A su vez, veremos que el dúo entre Holden y Bill no está tan presente como en la temporada anterior, y en su lugar veremos un acercamiento entre Wendy y el detective Bill.

Las entrevistas con asesinos

En esta nueva entrega de Mindhunter, la formula de visitar a un asesino, realizar la entrevista y obtener a cambio declaraciones perturbadoras, siguen presentes pero han cambiado un poco con respecto a la temporada anterior. En esta ocasión, la dupla de Holden y Bill no está tan presente como antes y veremos a las entrevistas realizarse por separado o con otros personajes.

Esto cambia con Charles Mason (interpretado por Damon Herriman, mismo actor que en la película Once upon a time in Hollywood). Aquí vemos a los detectives, tratando de comprender la psiquis de este asesino y generando preguntas alucinantes como en los viejos tiempos.

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Nuevamente, los asesinos vuelven a sorprender al espectador. La caracterización y las actuaciones, logran que el televidente sienta que la entrevista en cuestión es completamente real y que está escuchando en primera persona lo que piensa el asesino en serie. Las historias cada vez son más perturbadoras, sin escrúpulos a revolcarse en el morbo.

David Fincher lo hizo otra vez

La segunda temporada de la serie de Netflix continúa con el mismo estilo que la anterior. Se nota que Fincher continúa detrás de cámara, y esto puede ver en la dirección como en la esencia de la serie.

A su vez, confía en el desarrollo del personaje y de la historia. Todo se va a dando de manera sutil, sin que el espectador sienta que algún suceso ha sido forzado.

De esta manera, Mindhunter vuelve a convertirse en una serie muy sorprendente. Su segunda temporada es igual de excepcional que la primera, y deja al televidente con ganas de poder ver más. Su estilo se ve reflejado en cada episodio, logrando que la serie se destaque del resto y se convierta en uno de los mejores proyectos de Netflix.

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