Conan: La Guerra de la Serpiente nº 1. La reunión de los héroes Conan: La Guerra de la Serpiente nº 1. La reunión de los héroes
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Conan: La Guerra de la Serpiente nº 1. La reunión de los héroes

El regreso de los derechos de publicación de Conan de Cimmeria a Marvel nos ha traído diversos proyectos interesantes con el bárbaro como protagonista, pero fuera de su tiempo. Panini Comics nos acerca al más actual de ellos, en sinergia con otros personajes creados por Robert E. Howard.

¿Qué tienen en común Solomon Kane, Agnes la Negra de Chastillon y Conan el Bárbaro? ¿Vivieron en la misma época? ¿Todos nacieron en el mismo país? ¿Tenían antepasados comunes?… La respuesta a estas preguntas dentro de su cosmos original de ficción es no, pero los tres surgieron de la pluma de Robert Ervin Howard, un tejano que tan solo llegó a alcanzar la treintena pero que durante la mitad de su vida se dedicó a imaginar multitud de aventuras de muy variada temática y localización temporal. Conan es su principal adalid, el que más fama le ha dado a nivel internacional, pero no el único. El rey Kull de Atlantis o Bran Mak Morn caudillo de los pictos, sin olvidarnos de Red Sonja, aunque su creación diste mucho de su empleo posterior en los comics a partir de la década de los setenta del siglo XX.

En el comic que nos ocupa apreciamos desde muy pronto que la amenaza que llega es la de Set, el dios telúrico y señor del caos de la mitología egipcia. Habitualmente representado en su forma de serpiente, han sido muchos sus sirvientes pero uno de los más recordados en la imaginería popular es Thulsa Doom, enemigo jurado de Conan. Ahora Set está urdiendo un plan para llevar la oscuridad al mundo y no bastará con el esfuerzo de un solo héroe para derrotarle, hay que reunir al equipo que le hará frente. Aquí es donde entra la figura de James Allison (otro personaje creado por Howard).

Un hombre que recuerda haber tenido múltiples vidas heroicas, entre ellas la de Niord, un personaje de tintes nórdicos que también combatió a la serpiente. Allison está extraido del cuento corto de Howard titulado “El Valle del Gusano” y su participación, en la historia de este comic, adapta los sucesos exactos que el creador contó en ese relato, que ya recibió una adaptación por parte de Roy Thomas y Gil Kane en la colección Supernatural Thrillers, en su número 3 USA, recientemente recuperado en el número 7 de La Espada Salvaje de Conan que Panini publicó en julio.

Y para no dejar la narración simplemente en el ámbito de las historias y cuentos de Howard, el guionista Jim Zub va a unir sus destinos con el avatar de Konshu, su puño sobre la Tierra, Marc Spector, el Caballero Luna. Tiene toda su lógica teniendo en cuenta la vinculación mitológica que existe, ya que Konshu es el dios de la Luna de los egipcios, reconocido protector de agresiva personalidad. Un círculo que se cierra dentro del planteamiento. Los elementos están sobre la mesa y reunirlos no es tarea fácil, en los comics desde luego no es imposible. Una vez presentados los contendientes ya tenemos servida la acción.

Zub ya ha sido partícipe de la llegada de Conan al Universo Marvel por su participación, como coguionista, en Vengadores: Sin camino de vuelta. Ahora homenajea a Robert E. Howard nuevamente, sobre todo por reflejar al inicio la localidad donde el autor tejano pasó a mejor vida al suicidarse en 1936. Cross Plains marca el inicio de un camino que no por conocido deja de resultar interesante. Jim Zub rememora como nadie el espíritu del comic clásico que tan atrayente continúa siendo, con momentos épicos y una narración fluida y atractiva. El empleo de personajes de Howard tan variopintos que reflejan diferentes momentos históricos y localizaciones lo convierte en una interacción fundamental que liga a Francia con Inglaterra y a Egipto con la Era Hyboria.

Una creación de este tamaño y envergadura no podía contar con un solo artista gráfico por lo que el mérito se lo van a repartir entre la cubana Vanesa del Rey y el estadounidense Scott Eaton. Ella se caracteriza por un dibujo cuyo trazo es oscuro, enigmático e incluso áspero, pero muy adecuado para la parte que afecta al personaje de James Allison, de la que se encarga, repleta de lagunas en la memoria y recuerdos difusos. Él sin embargo es fiel desde hace años a un estilo más cercano a aquellos dibujantes más preciosistas de los años noventa, que huían de la hipermusculación y las mujeres excesivamente “exuberantes”, algo que comparte con Andy Kubert. Destaca, el honor que rinde en la primera página que se encarga de dibujar, en este primer número, a la primera aparición del Caballero Luna en las páginas de Werewolf by Night, enfrentándose al hombre lobo que encarnaba Jack Russell.

La amenaza de Set no es algo baladí, se trata de un villano que ya ha tenido diversas apariciones en Marvel con sagas como La Corona Serpiente. Reunidos todos los elementos necesarios esperamos impacientes la continuación de esta serie limitada, de tan solo cuatro números, que vuelve a poner a Conan en el disparadero, mientras combina estas apariciones con su propia serie de Conan el Bárbaro.