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Something Very Bad Is Going to Happen (Algo terrible esta a punto de suceder)

Los creadores de Stranger Things triunfan con su nueva serie

Los creadores de Stranger Things ya tienen nueva serie y ya triunfa en Netflix con una historia de terror psicológico que promete incomodar
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Something Very Bad Is Going to Happen (Algo terrible esta a punto de suceder)

Puede que Stranger Things ya esté terminada, pero los hermanos Duffer no tenían ninguna intención de desaparecer en una nube de nostalgia ochentera. Su nuevo proyecto ya está dando que hablar en Netflix. La nueva serie ha aterrizado con fuerza, se ha colado entre lo más visto y demuestra que, cuando se trata de incomodar al espectador, todavía tienen gasolina para rato.

La serie se llama Something Very Bad is Going to Happen (Algo terrible está a punto de suceder), y con un título así no hace falta ser detective para intuir que aquí no venimos a una boda precisamente tranquila. Lo curioso es que, aunque el sello de los creadores de Stranger Things ha servido como gran reclamo, buena parte del mérito creativo recae en Haley Z. Boston, responsable de levantar una historia tan incómoda como hipnótica. Y sí, tiene esa vibra de “algo va mal desde el minuto uno” que funciona peligrosamente bien.

La nueva apuesta tras Stranger Things no va de monstruos… pero casi da más miedo

Después de años asociados a criaturas del Upside Down, bicicletas, luces parpadeantes y traumas adolescentes, era lógico pensar que los Duffer intentarían repetir fórmula. Pero no. Esta vez el terror no llega desde otra dimensión, sino desde algo bastante más cotidiano y, por eso mismo, bastante más turbio: una boda.

La protagonista es Rachel, interpretada por Camila Morrone, una joven que debería estar viviendo una de las semanas más felices de su vida. Ya sabes, preparativos, nervios, flores, vestidos, gente sonriendo demasiado. El problema es que Rachel empieza a sentir que algo no encaja a medida que se acerca el gran día. Y esa sensación, lejos de quedarse en paranoia pasajera, va creciendo como una humedad rara en una casa antigua.

Eso es justo lo que hace que la serie funcione tan bien. Something Very Bad is Going to Happen no necesita lanzarte un susto cada cinco minutos para atraparte. Prefiere cocinar la tensión a fuego lento, como esas historias que empiezan normales y de pronto te hacen mirar raro hasta el pasillo de tu casa. Y ahí hay un punto en común con Stranger Things: los creadores saben perfectamente cómo construir una atmósfera que te deja incómodo sin necesidad de explicarlo todo demasiado pronto.

Una boda, una intuición y esa sensación de “sal de ahí ya”

La gran baza de la serie está en algo muy sencillo y muy eficaz: la intuición. Rachel siente que hay algo oscuro alrededor de su relación y de la vida que está a punto de aceptar. Y la serie no trata esa sensación como una simple inseguridad romántica, sino como una amenaza real, física y emocional.

Aquí entra también el trabajo de Jennifer Jason Leigh y Adam DiMarco, que elevan bastante el conjunto. Sus interpretaciones no van a base de aspavientos, sino de miradas tensas, silencios raros y esa clase de presencia que hace que incluso una conversación aparentemente normal tenga mal rollo. Todo se siente ligeramente torcido, como si el decorado estuviera colocado un centímetro fuera de sitio a propósito.

Y eso, sinceramente, tiene mucho mérito. Porque en un catálogo como el de Netflix, donde cada semana aparece una nueva serie pidiendo atención a gritos, destacar con un terror psicológico tan contenido no es precisamente fácil.

something very bad is going to happen (algo terrible esta a punto de suceder)

Netflix

La serie conecta porque habla de un miedo muy real

Lo más interesante de esta nueva producción vinculada a los responsables de Stranger Things es que no depende solo del misterio o del suspense. Tiene una idea central muy potente: el miedo de una mujer a quedar atrapada en una vida que no siente realmente suya. Y eso, aunque aquí esté envuelto en estética gótica y tensión de thriller, toca una fibra bastante reconocible.

La crítica ya le ha dado una recepción bastante sólida, con valoraciones superiores a las del público en sus primeros días. Y no cuesta entender por qué. Aunque la serie tiene algunos cabos sueltos y momentos en los que parece querer abarcar demasiadas cosas a la vez, hay un eje narrativo muy claro que no se pierde: la opresión, la obediencia forzada y esa sensación de que a veces el verdadero horror no necesita colmillos.

Hay algo casi enfermizo en cómo la cámara encierra a Rachel dentro de su propio entorno. Los ángulos son estrechos, la casa parece respirar por sí sola y todo está diseñado para que tú también dudes de lo que ves. No es solo “qué está pasando”, sino “por qué siento que esto está mal aunque nadie lo diga en voz alta”.

Y eso conecta directamente con lo mejor del terror clásico. Hay ecos de Rosemary’s Baby, algo de Carrie, y también ese tipo de incomodidad elegante que convierte una historia aparentemente doméstica en una pesadilla bastante seria. Si Stranger Things jugaba con el miedo a crecer y perder la inocencia, aquí el foco está puesto en otro salto vital igual de inquietante: convertirse en esposa.

No es perfecta, pero sí lo bastante rara como para enganchar

¿Es una serie redonda? No del todo. Tiene momentos en los que parece abrir demasiadas puertas a la vez y no siempre sabe cuál cerrar primero. A ratos se pone tan simbólica que casi parece que va a empezar a hablarte en acertijos. Pero incluso en esos tropiezos mantiene algo importante: personalidad.

Y eso hoy vale muchísimo. Porque Something Very Bad is Going to Happen no parece una serie fabricada por comité para sonar “oscura y prestigiosa”. Tiene una identidad clara, una protagonista muy bien llevada y un tono que no intenta agradar a todo el mundo. Va a incomodar, va a dividir y probablemente va a generar más de una conversación incómoda después de cada episodio.

Además, hay una lectura bastante potente detrás de todo esto. La serie plantea si muchas veces el entorno llama “nervios” a algo que en realidad es una alarma interna bastante legítima. Vamos, que igual el problema no era que Rachel estuviera exagerando… sino que nadie quería escucharla.

Los Duffer demuestran que después de Stranger Things todavía tienen mucho que decir

Aunque Something Very Bad is Going to Happen no sea una copia espiritual de Stranger Things, sí deja claro que los Duffer saben moverse muy bien dentro de historias que mezclan tensión, trauma y personajes atrapados en algo más grande que ellos. Aquí cambian los monstruos sobrenaturales por terrores más íntimos, pero la sensación de amenaza constante sigue muy presente.

También es una buena noticia para Netflix, que necesita seguir construyendo franquicias y nombres fuertes más allá del final de Stranger Things. Y si esta nueva serie mantiene el tirón y el boca a boca acompaña, no sería raro que acabe convirtiéndose en una de esas sorpresas que empiezan discretas y terminan explotando semanas después.

duración del capítulo final de stranger things

Netflix

¿Te atreves a entrar en esta boda sabiendo que algo huele fatal desde antes del brindis? Cuéntanos qué te parece en comentarios y síguenos en Google News.

david larrad

David Larrad

ISNI: 0000 0005 1791 9555 | Estudió Realización Audiovisual de Espectáculos y televisión en Fundación para la enseñanza Audiovisual. Realizó Master de Diseño gráfico y de 3D.

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