Cómics / Usagi Yojimbo. Misterios. Investigaciones en el Japón medieval
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Usagi Yojimbo. Misterios. Investigaciones en el Japón medieval

Usagi Yojimbo. Misterios.

La gran obra de Stan Sakai continúa con paso sólido, como sigue haciendo durante décadas. Usagi Yojimbo, el samurái vagabundo recorre los caminos del Japón en busca de aventuras y nuevos desafíos, y en ‘Misterios’, hace equipo con el inspector Ishida para descubrir una trama criminal.

Los ronin, samurái sin amo, en el Japón medieval solían ser poco más que hombres armados que usaban su posición como guerreros para abusar, delinquir, o convertirse en espadas a sueldo, pero siempre, en la memoria quedan los héroes que portaban los valores del bushido y aún sin un hogar, continuaban el camino del a espada. Como Musashi, Usagi recorre el mundo con una vista clara y limpia, con el honor como único código, y con su brazo dispuesto a defender a los débiles. El conejo samurái, el legado de una cultura que podía unir lo más salvaje, con lo más delicado.

Cuando la serie vio la luz en Fantagraphics, Sakai planteó una serie de animales antropomorfizados que tratara sobre un samurái que recorría el Japón de la era Tokugawa. Una especie de pistolero solitario que visitaba pueblos y resuelve entuertos. Una idea que ya habíamos visto en mangas de Kazuo Koike y Goseki Kojima como Lobo Solitario y Cachorro o Hanzo, pero que en USA, resultaba cuanto menos, curiosa. El resultado, más de 35 años de aventuras de Usagi.

Uno de sus grandes méritos es su gran capacidad para poder introducir géneros sin que se desdibuje el mundo medieval nipón, desde la aventura pura, a las leyendas y lo sobrenatural, el género negro, el drama, ¡ incluso los viajes en el tiempo con las Tortugas Ninja de invitadas! Siempre gracias a una galería de secundarios extensa y variada, Sakai consigue que Usagi sea capaz de encajar en cualquier aventura, pero sobre todo, la emplaza en un Japón seductor para todos los lectores.

‘Misterios’ es uno de estos ejemplos, tan abundantes en la carrera de Stan Sakai, de mezcla de géneros. En este volumen el chambara, género de samuráis, y el de las investigaciones, como si de una novela de Conan Doyle o Agatha Christie se tratara. Usagi se une a su viejo amigo el inspector Ishida para resolver un asesinato, que poco a poca va encajando en una confabulación mayor. Una gran organización mafiosa, corrupción, un poderoso enemigo en la sombra, y muchos misterios que poco a poco se van revelando, eso sí, siempre con acción y diversión.

Sakai es un gran narrador, que no necesita hacer composiciones barrocas ni abigarradas figuras. Solo dibuja a personajes haciendo cosas, contando cosas, en un mundo que cuenta cosas, básicamente, cuenta muchas cosas usando pocas herramientas. Porque no necesita más, su simpleza es tan complicada de lograr, que pocos pueden hacer alto tan detallado e históricamente correcto. Es una obra donde el autor es capaz de plasmar el espíritu de una época sin explicarlo, solo lo muestra en sus viñetas, y deja que el lector entre en ese mundo real, pero poblado de animales.

Usagi continúa sus andanzas, y por lo que a Stan Sakai respecta, va a seguir haciéndolo durante bastante tiempo. Con una calidad indiscutible, la serie goza de buena salud, y sigue demostrando que con cariño y amor, una serie no solo tiene calidad, también tiene un público fiel que mantiene una serie no mainstream en el mercado, y con un buen nivel de ventas.