Thor sufrió la derrota más humillante a manos de Hulk Thor sufrió la derrota más humillante a manos de Hulk
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Thor sufrió la derrota más humillante a manos de Hulk

Thor sufrió la derrota más humillante a manos de Hulk

Detener a Hulk es complicado, ya que es uno de los personajes de Marvel más poderosos, pero aun así Thor está a su altura, excepto una vez que fue aplastado y humillado.

En las historias de Marvel sus mejores superhéroes a menudo se enfrentan entre ellos, lo que nos da una idea quienes son los más poderosos. Thor y Hulk se han visto las caras algunas veces y la cosa suele estar bastante igualada. Pero hubo una ocasión muy humillante que dejó al “Dios del trueno” siendo golpeado por su propio martillo.

En Hulk: Let the Battle Begin de Jesse Blaze Snider, Steve Kurth, Andrew Hennessy, Chris Sotomayor y Dave Sharpe, la historia sigue a Bruce Banner visitando el Monte Rushmore, allí observa al grupo de villanos conocido como Wrecking Crew (Brigada de demolición) destrozando la nariz de Abraham Lincoln. Se transforma en Hulk y fácilmente los derrota. Sin embargo, hace más daño que bien, ya que es en parte responsable de cientos de millones de dólares en daños. Después de aterrizar en el suelo, Hulk se enfrenta a Thor y no termina bien para el asgardiano.

Así transcurre la pelea.

Thor golpea a Hulk con un rayo mientras, el gigante esmeralda le llama “dama” por su largo cabello. Después de que Thor le da un par de golpes en la cabeza a Hulk con Mjolnir, el monstruo verde agarra la mano de su oponente y lo golpea con su propio martillo. Es esencialmente el equivalente a “deja de golpearte”, ya que Hulk noquea a Thor con Mjolnir. Hulk escapa cuando Thor yace en el suelo con moretones y sangre en toda la cara. Una paliza en toda regla.

Thor sufrió la derrota más humillante a manos de Hulk

Teóricamente Hulk no es digno de sujetar el martillo, pero en esta ocasión no le hace falta ya que él sujeta la mano de Thor, golpeando así a su rival. Lo que significa que el asgardiano siente lo que es recibir un impacto de su martillo, sin que el Dios del Trueno pueda hacer nada al respecto.