Queda apenas un mes para que The Mandalorian and Grogu llegue a los cines y, contra todo pronóstico, la sensación general no es la de un gran evento. Hablamos del regreso de Star Wars a la gran pantalla tras años de ausencia, con personajes icónicos como Din Djarin y Grogu… y aun así, el entusiasmo no está donde debería.
Lo más llamativo es que muchos seguidores de la saga parecen tener más ganas de ver Star Wars: Starfighter, prevista para 2027, que esta película de 2026 dirigida por Jon Favreau. Algo ha cambiado en la percepción del público, y no tiene que ver solo con esta producción en concreto, sino con el estado actual de la franquicia.
El desgaste de Star Wars en streaming ha pasado factura
Para entender por qué The Mandalorian and Grogu no genera el interés esperado, hay que mirar atrás. Las dos primeras temporadas de The Mandalorian fueron un fenómeno. No solo revitalizaron Star Wars, sino que ayudaron a impulsar el crecimiento de Disney+. Grogu se convirtió en un icono cultural y cada episodio se vivía como un pequeño evento semanal.
Pero ese impulso no se mantuvo. La expansión del universo en streaming, con series como El libro de Boba Fett o Ahsoka, no terminó de consolidar una narrativa fuerte ni coherente. Y el problema no fue tanto la cantidad, sino las decisiones creativas.
Uno de los momentos más cuestionados fue resolver la separación entre Din Djarin y Grogu, el clímax emocional de la segunda temporada, dentro de otra serie. Esa decisión rompió la continuidad emocional para muchos espectadores, especialmente para quienes no siguieron todas las producciones.
Una tercera temporada que rompió la inercia
Cuando llegó la tercera temporada de The Mandalorian, el interés ya no era el mismo. Aunque no fue un desastre, sí dejó una sensación clara: la historia había perdido dirección. El objetivo principal ya se había resuelto, y lo que vino después no terminó de enganchar.
Eso se tradujo en una caída progresiva de espectadores episodio a episodio. Y aquí está una de las claves: cuando una serie pierde impulso, su salto al cine deja de sentirse como algo imprescindible.
El problema de fondo: Star Wars ya no es un evento automático
Durante años, cualquier estreno de Star Wars era sinónimo de expectación masiva. Pero ahora mismo, la franquicia atraviesa una fase complicada. Producciones como Obi-Wan Kenobi, The Acolyte o Skeleton Crew no han logrado conectar del todo con el público.
Y luego está el caso de Andor, que lo cambia todo.
Andor ha elevado el nivel… y eso tiene consecuencias
Andor ha sido, para muchos, uno de los mejores contenidos recientes de Star Wars. Su tono adulto, su narrativa más elaborada y su enfoque diferente han demostrado que la franquicia puede aspirar a algo más ambicioso. Pero sin embargo, tampoco reventó en audiencia.
Aunque, después de ver lo que ha hecho Andor, muchos espectadores perciben proyectos como The Mandalorian and Grogu como algo más ligero, más pequeño… menos relevante. Y eso se nota especialmente en el tráiler.
Un tráiler que no ha conseguido emocionar
El primer avance de The Mandalorian and Grogu mostraba acción, personajes conocidos y algún guiño interesante. Aparecen elementos reconocibles del universo Star Wars y nuevas caras como las de Sigourney Weaver. Pero tras verlo, la sensación general ha sido bastante fría.
No porque se vea mal, sino porque no transmite urgencia. No hay una gran trama que enganche, ni una sensación de que estemos ante algo imprescindible. Más bien parece un episodio extendido de la serie… y eso, para una película que debería marcar el regreso de la saga al cine, se queda corto.
El recuerdo de los grandes tráilers sigue muy presente
Si algo tenía la trilogía secuela, independientemente de su resultado final, era la capacidad de generar hype. Tráilers como el de El despertar de la Fuerza convertían cada estreno en un acontecimiento global.
Aquí, en cambio, falta esa chispa. Falta ese momento que te haga decir: “Tengo que verla el primer día”.
Una barrera de entrada que juega en contra
Otro factor clave es que The Mandalorian and Grogu no parece pensada para todo el mundo. Quienes no han seguido la serie pueden sentir que llegan tarde o que no van a entender bien la historia.
Además, hay muchas conexiones con otras producciones animadas como The Clone Wars o Rebels, que, aunque muy queridas, no tienen una base masiva de espectadores en comparación con el cine.
Esto genera una percepción peligrosa: que no es una película “obligatoria”, sino algo que se puede ver más adelante en Disney+ sin problema.
Marketing discreto y expectativas contenidas
A todo esto se suma una campaña promocional bastante tibia. Para una película que debería reactivar el interés por Star Wars en cines, la visibilidad ha sido sorprendentemente baja.
Sin grandes momentos virales ni avances impactantes, cuesta que el público general perciba The Mandalorian and Grogu como un gran estreno. Y eso puede tener consecuencias en taquilla.
¿Puede salvarse en números?
Aquí entra el lado positivo. La película ha tenido un presupuesto relativamente contenido, en torno a 160 millones de dólares. Eso significa que no necesita cifras desorbitadas para ser rentable.
Con superar los 300 millones a nivel global, podría considerarse un resultado aceptable, especialmente si hay poca competencia en cartelera durante su estreno el 22 de mayo de 2026. Ya que tiene 2 semanas hasta que lleguen estrenos potentes como Masters of the Universe y Scary Movie 6 el 5 de junio.
Una oportunidad para redefinir el futuro de Star Wars
A pesar de todo, no hay que dar por perdida a The Mandalorian and Grogu. Jon Favreau ha demostrado entender el universo Star Wars y sabe cómo construir aventuras entretenidas. La clave está en si la película logra sorprender y recuperar esa sensación de evento que ahora mismo parece diluida.
Porque más allá de esta película, lo que está en juego es algo más grande: la capacidad de Star Wars para volver a ilusionar en cines. Dicho todo esto, yo tengo claro que iré al cine a verla ¿Y tú? Te leemos… y ya sabes, síguenos en Google News para no perderte nada.



