Cop Land, el drama policíaco de 1997 que reunió a Sylvester Stallone, Robert De Niro, Harvey Keitel y Ray Liotta bajo la dirección de James Mangold, tendrá una nueva versión como serie.
Y ojo, porque aquí hay bastante más miga que la típica resurrección nostálgica de Hollywood. Cop Land no fue un taquillazo gigantesco, pero sí una de esas películas que con el paso del tiempo se miran de otra manera: como una obra llena de talento, tensión moral y actores enormes interpretando a personajes podridos por dentro.
La noticia tiene un detalle especialmente interesante: James Mangold, guionista y director de la película original, está implicado directamente en esta nueva adaptación. Eso cambia bastante la lectura del proyecto, porque no hablamos solo de aprovechar una marca reconocible, sino de volver a un universo criminal que quizá necesitaba más espacio del que una película podía ofrecer en 1997.
Cop Land de Sylvester Stallone tendrá nueva vida como serie de televisión
Cop Land será reiniciada como serie de televisión con James Mangold como coguionista, director y productor ejecutivo para Paramount Television, con Miramax Television también dentro del proyecto. Robert Levine, cocreador de The Old Man, la serie de acción protagonizada por Jeff Bridges, acompañará a Mangold como coguionista y productor ejecutivo.
Este movimiento también supone algo llamativo dentro de la carrera de Mangold, ya que será la primera vez que escriba una serie de televisión. El cineasta ya había dirigido y producido proyectos televisivos, pero Cop Land marca un paso distinto: llevar a formato episódico una historia que nació como película cerrada, pero que siempre tuvo pinta de esconder muchas más capas.
La película original no fue un fracaso, ni mucho menos. Recaudó 63 millones de dólares con un presupuesto de 15 millones, una cifra modesta pero sólida para un drama criminal de tono adulto. Sin embargo, su importancia real no está tanto en la taquilla como en lo que reveló sobre Mangold: su capacidad para manejar personajes rotos, tensión callejera, violencia seca y dilemas morales sin convertirlos en simple espectáculo.
Sylvester Stallone se alejó de Rocky y Rambo para hacer algo muy distinto
Uno de los grandes atractivos de Cop Land fue ver a Sylvester Stallone en un registro muy alejado de la imagen de héroe invencible que había construido con Rocky y Rambo. Aquí interpretaba a Freddy Heflin, el sheriff de Garrison, una pequeña ciudad de Nueva Jersey poblada en gran parte por policías de Nueva York.
Freddy no es el tipo duro que entra en escena para imponer respeto con una mirada. Es un hombre inseguro, infravalorado y condicionado por una discapacidad auditiva que le impidió convertirse en policía de Nueva York. Esa herida define buena parte del personaje, porque Freddy admira a esos agentes corruptos que le rodean, pero al mismo tiempo sabe que algo huele fatal en esa comunidad blindada.
La trama gira alrededor de Garrison (Sylvester Stallone), un lugar aparentemente tranquilo donde varios policías viven casi como una hermandad intocable. Al frente está el teniente Ray Donlan, interpretado por Harvey Keitel, un líder que protege a los suyos mientras la corrupción va extendiéndose bajo la superficie. Freddy Heflin, aunque tiene placa de sheriff, sabe que nadie lo toma realmente en serio.
Una historia de corrupción policial con mucho margen para crecer
El conflicto estalla cuando Murray Babitch, sobrino de Donlan y agente de policía, mata a dos adolescentes tras confundir un objeto con un arma durante un incidente en el Puente George Washington. A partir de ahí, el encubrimiento se pone en marcha. Donlan intenta protegerlo, se manipulan pruebas y se llega incluso a fingir un suicidio para evitar que el caso salpique a toda la red de policías corruptos.
Mientras tanto, Moe Tilden, investigador de Asuntos Internos interpretado por Robert De Niro, intenta acercarse a Freddy para que le ayude a destapar lo que ocurre en Garrison. Pero Freddy no es un héroe clásico desde el minuto uno. Está intimidado, se siente pequeño frente a esos hombres a los que siempre quiso parecerse y durante demasiado tiempo prefiere mirar hacia otro lado.
Ahí está una de las claves por las que Cop Land encaja tan bien como serie. La película tenía suficientes personajes, traiciones, tensiones internas y conflictos personales como para sostener varios episodios. El propio universo de Garrison funciona casi como una olla a presión: policías corruptos, lealtades falsas, matrimonios rotos, crímenes encubiertos y un sheriff que debe decidir si sigue siendo invisible o empieza a hacer su trabajo de verdad.
El gran desafío será igualar aquel reparto irrepetible
La nueva Cop Land tendrá un problema evidente: el reparto original era una barbaridad. Además de Sylvester Stallone, Robert De Niro, Harvey Keitel y Ray Liotta, la película contaba con Robert Patrick, Michael Rapaport, Annabella Sciorra, Noah Emmerich, Cathy Moriarty, Edie Falco, Method Man, Tony Sirico, John Ventimiglia y otros rostros asociados al cine criminal y a la televisión de prestigio.
Ese reparto tenía algo casi metacinematográfico. Ver a actores vinculados a mafiosos, criminales o tipos peligrosos interpretando a policías corruptos generaba una lectura muy jugosa. Y ver a Stallone, el héroe de acción musculado por excelencia, convertido en un sheriff torpe, herido y menospreciado, era parte esencial del atractivo de la película.
Por eso la serie no debería intentar copiar exactamente aquella fórmula. Sería una trampa. Lo inteligente sería aprovechar la premisa para construir una nueva galería de personajes, con tiempo para desarrollar mejor a cada policía de Garrison, mostrar cómo funciona la corrupción desde dentro y convertir a Freddy Heflin en un protagonista de combustión lenta, de esos que tardan en romperse pero cuando lo hacen cambian toda la historia.
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