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Pierre Nodoyuna y Patán. Si los recuerdas, sabes que siempre la cagan

PIERRE NODOYUNA Y PATÁN

Garth Ennis imagina como podría unos dibujos animados como Pierre Nodoyuna y Patán llegar a ser reales, ¡con su estilo! El resultado, una descacharrante aventura con un pequeño toque trágico.

Sinopsis: Pierre Nodoyuna y Patán. Cuando en Oriente medio explota una Central Nuclear, todos se asustan. Si les hubieran dicho que lo que salió de allí son dibujos animados, se reirían, pero deberían asustarse, porque si a Lucas le dejarás el botón rojo nuclear para matar a Bugs Bunny, estaríamos en grandes problemas.

DC Comics se une nuevamente a los éxitos de animación de siempre de Hanna Barbera para plantear cómics adultos que atraigan a nuevos lectores, y a los viejos aficionados de la animación loca que vio nacer a Gorila Maguila o al oso Yogui. Si los Picapiedra y el León Melquiades resultaron sorprendentes puestas al día de los personajes, en un mundo real y con vidas muy distintas a las que recordábamos, bueno, no tan distintas, pero con problemas y un montón de nuevas experiencias. Ahora le toca a la pareja más peligrosa y chapucera de Hanna Barbera: Pierre Nodoyuna y su perro Patán. Nacidos en unos dibujos en los que eran aviadores persiguiendo una paloma mensajera, estos dos personajes ganaron popularidad y acabaron formando parte de otras series como villanos, como por ejemplo la legendaria Los autos locos (Wacky Race en el original).

La historia comienza con un desastre natural, en un país de nombre ridículo, con una fuente de energia estúpida, y con resultados imposibles. Dos pilotos deben investigar tras el fallo del dron enviado a reconocer el desastre, pero se ven afectados por el gas que se ha extendido tras la explosión. Poco a poco la irrealidad se extiende, mediante un dron mensajero que hay que derribar, Pierre y su socio Patán sufren transformaciones, y acaban pareciéndose a los dos motes que tenían. Todo es un sinsentido enorme, todo es… ¡Cómo en los dibujos animados!

El escritor Garth Ennis es conocido por ser capaz de trabajar con el humor más negro, corrosivo y ácido y la tristeza y el drama más profundo en sus historias, a veces hay algo de uno y poco de otro, o nada, en este caso hay sobre todo humor, pero también hay un pequeño resquemor a los gobiernos, a los líderes, a la irresponsabilidad, y una tristeza, la de no poder volver atrás y como la vida puede joderte todo lo que tienes rápidamente. Siempre con un ritmo ágil, con diálogos descacharrantes y mucha mala baba, Ennis hace que sus cómics se lean de un tirón y se disfruten al máximo, en este caso sin tacos, porque al ser dibujos, solo usan sus características expresiones y la risa de Patán, legendario ese sonido.

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El dibujo corre a cargo de Mauricet, conocido por haber trabajado con el segundo payaso más famoso de DC, payasa, arlequina más bien, Harley Quinn. Y de ahí que su vena cómica y su agilidad de composición sea lo más importante, sobre todo para seguir el ritmo de Ennis. Cumple con creces y reproduce una locura que probablemente el irlandés pensó un día con mucha Guinness cerca.

Pierre Nodoyuna y Patán es un recuerdo de lo que eran los dibujos animados de Hanna Barbera, locura tras locura, y muchísimas risas, y lo aplica al mundo real, y sale bien parado. No pasará a la historia como la mejor obra de Ennis, pero sí que es un cómic divertido y en el que invertir tiempo por el buen regusto que deja. Y recuerden: ¡Capturen a ese palomo, lo agarro, lo pillo, lo mato!

Reseña Panorama
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JOTA (J.C. Royo)
Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote. Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y orgulloso de serlo. Periodista con estudios audiovisuales y gusto por la comunicación a todos los nivéles, cuando me lo permiten escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para que esté de verdad vivo.

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