fbpx Reseña de LA CASA DE LOS SUSURROS. El poder dividido.
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LA CASA DE LOS SUSURROS. El poder dividido. Vudú, sueños y secretos que bajan por el río.

LA CASA DE LOS SUSURROS. El poder dividido

LA CASA DE LOS SUSURROS. El poder dividido.. La fuerza de una creencia viene de sus adeptos, y el Vudú es tan fuerte como alta la música y la danza. Erzulie lo sabe y esta guerra por alejarla de los suyos, amenaza con destruirla.

La Casa de los susurros es la última serie en llegar a España del Universo Sandman, la única que no ha tenido una colección anteriormente, si referentes como La Casa de los Secretos o Del Misterio, pero en su concepción, es original y tan diferente a sus hermanas, que han tenido que relacionarla directamente con El Sueño en su primer arco para poder dejar claro que está ubicada en el mismo mundo.

La diosa Erzulie tiene muchos rostros, y sus hijos muchos poderes. La baila y la música de sus seguidores le da esa fuerza que le permite obrar milagros, permitiendo a sus adeptos adentrarse en su casa, la Casa de los Susurros para pedir su ayuda o solicitar consejo, nos siempre se concede, pero siempre se escucha. Las pequeñas Habibi y Lumi juegan con su hermana y su novia, pero Shakpana, hijo de la diosa y padre de las enfermedades, ha cometido un error, y la plaga que traerá llevará a esta familia al límite, entre la vida y la muerte.

Nalo Hopkinson se ha encargado de tejer una historia llena de misticismo, magia y danza, pero también de familias con problemas, y no solo humanas, porque las deidades también tienen ovejas negras. NO se queda en la superficie del Vudú, nos deja entrar en sus creencias y sus funcionamientos y nos enseña como una diosa puede ser cruel y benévola, madre y guerrera. La Casa de los Susurros no es era un título fácil de vender, todo el mundo lo compararía con sus hogares hermanos, los Secretos y Misterios, pero tiene una identidad propia tan fuerte, que incluso resiste tener que colocarse entre sus series hermanas en este arco de presentación, y eclipsarlos con su fuerza.

Hopkinson no hace una historia fácil, es compleja y tiene muchos giros, pero cada uno de ellos responde a los aspectos tan cambiantes de las deidades vudú. Además, sus personajes, ya sean principales o secundarios, tienen vida propia, y no dejan duda de ser capaces de llevar el peso de la historia cuando sea necesario, ya sea como héroes o villanos. En especial al que suscribe estas líneas le seduce el Tío Lunes, trasunto de un Barón Samedi de los cocodrilos de los pantanos, un ser fiero, salvaje, que se muestra educado y alegre, perfecto para protagonizar un spin off que es muy difícil que se dé.

En el terreno artístico Dominike Stanton es el artista principal con algunos apoyos puntuales de Dan Watters y la española Aneke, que tan acostumbrados estamos a ver en series regulares debido a la exigencia de las fechas. Es un dibujo suave y fluido, que resulta agradable, y que funciona casi sin líneas rectas, seduce por su movimiento propio y te deja entrar en un mundo, que es delicado, pero también enormemente cruel, y lo muestra sin dejar nada en el tintero.

Que el nuevo intento de crear un sello que pudiera suceder al fallecido Vértigo no funciona es algo que ha quedado patente. Solo un par de series gozan de buena salud, alguna ya cuenta con un final para su recorrido, pero La Casa de los Susurros puede ser la nueva idea que se mantenga, quizás no en el Universo Sandman, pero si en un universo DC enorme y cambiante como el actual.