Cómics / Bill Rayos Beta. Estrella argentea. La épica de no querer ser “feo”
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Bill Rayos Beta. Estrella argentea. La épica de no querer ser “feo”

Acción, fuego, naves espaciales, dioses, y una odisea por recuperar lo perdido, Daniel Warren Johnson vuelve a sorprender con una historia épica sobre ser aceptado en Bill Rayos Beta. Estrella argentea.

Bill Rayos Beta ha perdido parte de sus poderes, es un héroe, un ser magnífico entre guerreros, pero un monstruo entre el resto. La búsqueda de la felicidad a través del universo, el infierno y los bares de moteros más peligrosos a ritmo de guitarras y gritos de batalla. Daniel Warren Johnson vuelve a dejar una historia sobre las pequeñas cosas que hacen que valga la pena vivir, en medio de una carrera a todo trapo por la galaxia.

Hay muchos personajes secundarios en las páginas de Thor, pero para el aficionado siempre hay nombres que destacar, los Tres Guerreros, Odin, Balder, siempre aparecen. Pero sin duda uno de los más queridos por los lectores es Bill Rayos Beta, el Thor con cara de caballo, el primer ser que pudo levantar a Mjolnir y demostrar que ser digno solo lo dictamina tu alma, y no tu raza, tu aspecto ni tu origen. Desde que Walter Simonson lo creara en su recordada época en el título del dios del trueno, el personaje se ha mantenido más o menos de forma regular en las páginas de Thor, siendo un amigo, ayudante y muchas veces sombra del hijo de Odin. Y hace poco, su arma, Rompedor de Tormentas, Stormbreaker, fue destruida, por su amigo, el hombre de quien siempre tomó ejemplo, Thor.

Sin su martillo, Bill no es el mismo, se ha reducido su poder y ha perdido la capacidad de transformarse en su cuerpo original. Ya no puede dejar de ser el monstruo que crearon unos científicos para defender a toda una raza, sacrificio que aceptó por el bien de los suyos. Pero todo esto lo aleja de los asgardianos, su familia adoptiva, los que le devolvieron su forma real, los que lo convirtieron en uno de los suyos, entre los que encontró a Sif, su amor. Y para recuperar todo esto solo tiene un camino, buscar al desaparecido Odin, y que le forje otro martillo para volver a ser el que era.

Daniel Warren Johnson usa toda la mitología de Bill para dar forma a su relato, su planeta natal, su misión como defensor de su civilización, acompañan a su búsqueda, revelando cosas hace mucho olvidadas. La aceptación del deber, de la soledad, de la monstruosidad, todo por el bien común, pero esta vez no lo ve como un acto heroico, sino como una herramienta, un arma, una creación que solo tiene un uso. Fue el encuentro con Thor lo que cambió todo, y le dió un lugar en el universo.

El camino llevará a Bill hasta el infierno, acompañado de Skuttlebut su crucero de guerra inteligente, y dos personajes con intención de ayudar, pero que no siempre son de utilidad: Pip el troll juerguista y Skurge el dios muerto que abandona el Valhalla solo por ayudar a Bill. EL camino estará lleno de obstáculos que superar, pero son guerreros nobles y poderosos, y tienen mucha suerte, quizá sobrevivan.

Johnson no deja de mostrar su gran capacidad para hacer historias épicas, que envuelven una idea más cercana, no tan grandiosa, pero siempre emocionante y emocional. Bill no quiere ser un monstruo, él no es así, lo hicieron así. Como en un cuento de hadas, como pinocho pidiendo ser un niño de verdad, o Peter Pan buscando el amor. Esas referencias no las esconde, Bill está viendo la película Hook de Spielberg durante la historia, como una búsqueda de esa humanidad perdida por ser un héroe por su raza, que recuperó y ha vuelto a perder.

Aunque parezca que hablo de una historia casi shakesperiana, no es así. La historia tiene acción para dar y tomar, hay batallas contra monstruos, splash page espectaculares y duelos épicos. Y todo podría servir de portadas para discos de heavy metal, una de las influencias más claras de Johnson. Porque hay páginas que piden a gritos un riff de guitarra y un doble bombo a toda velocidad mientras Bill se lanza de cabeza a la batalla.

Daniel Warren Johnson es uno de los mejores artistas en el panorama USA. Con un estilo espectacular y personal, y con historias grandes sobre las pequeñas que cada uno tenemos, y que nos diferencian de los demás, y crean mundos hermosos, a veces dolorosos y otros llenos de amor y felicidad.

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