Wonder Man podría considerarse, sin exagerar, la serie menos Marvel de Marvel. Un auténtico soplo de aire fresco que habla de tú a tú al espectador y se atreve a ofrecer algo completamente diferente y, sobre todo, arriesgado. Porque, reconozcámoslo, no es una serie para todos los estómagos. Literalmente.
Simon Williams tiene todas las papeletas para convertirse en el favorito de muchos. El trabajo del actor es de lo mejor que ha dado el UCM en televisión, construyendo un personaje carismático, contradictorio y sorprendentemente humano. Y si a eso le sumamos la dupla con Trevor Slattery, el resultado es sencillamente genial. La química entre ambos eleva cada escena y aporta un humor ácido que funciona precisamente porque no busca agradar a todo el mundo.
Cinismo, ironía y un tono poco habitual en Marvel
Wonder Man juega con elementos reconocibles como Control de Daños y, sí, al final acabamos pisando terreno superheroico. Pero lo realmente interesante es el cinismo con el que se aborda todo ese imaginario: las referencias, la ironía constante y la mirada casi desencantada hacia el propio concepto de superhéroe. En ese sentido, su tono es muy “Netflix”, alejado del enfoque familiar habitual de Marvel. No es, en absoluto, una serie para niños.
La fatiga del género como motor creativo
Su paralelismo con The Studio es evidente, tanto en la forma como en el fondo. Aquí la fatiga del género no se ignora, sino que se convierte en el motor creativo de la serie, dándole una vuelta de tuerca inteligente y autoconsciente. Wonder Man es divertida, es humana y, sobre todo, se siente como una serie de televisión de verdad.
Por fin da la sensación de que Marvel está encontrando la fórmula ideal para serializar aquellas historias que viven más en la sombra de su universo, apostando por propuestas con identidad propia, sin miedo a romper moldes ni a incomodar a parte del público. Se aleja de lo estruendoso y colorido del género para ofrecernos una historia muy terrenal: la de un tipo —en este caso, nada corriente— que lucha contra viento y marea por cumplir sus sueños.
Trevor Slattery y la amistad como núcleo emocional

La dupla protagonista rememora, salvando las distancias, la amistad de Wonder Man con La Bestia en los cómics de los X-Men, pero aquí recuperando a Trevor Slattery, un personaje que, en clave de broma, ya se ha paseado por el UCM incluso más que algunos supers icónicos, y que continúa la senda marcada en Iron Man 3. El resultado es una relación tan cómica como entrañable.
Estamos ante una serie profundamente meta, que juega con los tropos hollywoodienses y permite una disección de la industria actual con Marvel como telón de fondo. En ese sentido, conecta con la filosofía que implantó Joe Quesada a principios de los 2000 como editor jefe de Marvel Comics, cuando se permitió a guionistas y autores romper moldes y experimentar, dando lugar a muchas de las ideas que más tarde alimentarían al propio Universo Cinematográfico.
Wonder Man, un Vengador secundario convertido en protagonista
Wonder Man es, además, uno de esos Vengadores que nunca fueron superventas, salvo para un sector muy concreto de fans, y cuya relevancia editorial había ido diluyéndose con los años. Pero Marvel siempre ha sabido extraer oro de personajes secundarios y terciarios. Al fin y al cabo, Iron Man, Hulk, Capitán América o Thor tampoco eran los grandes iconos de ventas y acabaron convertidos en mitos de la cultura popular.
La serie juega muy bien sus cartas: un protagonista carismático, un guion que se mueve por los entresijos de Hollywood y un entorno que, de entrada, puede descolocar a más de uno. Arriesga al alejarse del espectáculo superheroico puro para acercarse más a propuestas como Jessica Jones, Luke Cage o Runaways, donde el peso recae en los personajes y no tanto en el “qué vendrá después”.
Una estructura clara y un capítulo especial memorable
Estructuralmente, podría dividirse en dos grandes actos. Los primeros episodios marcan el tono, hay un interludio en blanco y negro a mitad de temporada que funciona como capítulo especial y singular, y todo desemboca en un tramo final que vuelve a transitar por derroteros más reconocibles de Marvel Studios, dejando el tablero preparado para lo que está por venir.
Wonder Man es una serie divertida, sin pretensiones aparentes, pero con personalidad suficiente como para marcar la diferencia dentro del UCM. ¡Muy atentos porque no tiene escenas post-créditos y ni falta que le hacen!
Al final deja un poso muy positivo y entrañable que es lo que cuenta y deja claro que Marvel Studios es capaz de arriesgar aún en tiempos inciertos donde todo el mundo parece cansado de los superhéroes y precisamente con esta apuesta salen más que airosos. ¡Qué vivan Los Vengadores Costa Oeste!
Marvel vuelve a arriesgar y Wonder Man es la prueba. Si quieres estar al día de las series y películas que merecen la pena, síguenos en Google News y acompáñanos en cada estreno. Y recuerda, Wonder Man te espera en Disney+ a partir del 28 de enero con el estreno de la temporada completa. Suscríbete en este enlace.
Wonder man (serie 2026)
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Wonder Man podría considerarse, sin exagerar, la serie menos Marvel de Marvel. Una apuesta adulta, cínica y sorprendentemente humana que se atreve a romper moldes en un universo cada vez más predecible.


