Rey Thor nº 3. La esperanza que envuelve el llanto y la plegaria de un niño Rey Thor nº 3. La esperanza que envuelve el llanto y la plegaria de un niño
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Rey Thor Nº 3. La esperanza que envuelve el llanto y la plegaria de un niño

La etapa de Jason Aaron a cargo de la colección de Rey Thor se halla ante su penúltimo episodio justo antes del desenlace. Panini Comics nos ofrece algunas de las mejores páginas de una saga que nos ha mantenido ocupados durante los últimos cinco años.

Gorr se ha convertido en una gran amenaza para todo lo que existe. Su labor como Carnicero de Dioses está a punto de completarse en un universo en plena decadencia en el confín de los tiempos. Su control de la necroespada ha dado paso a un dominio casi absoluto de los poderes que le proporciona el Necroverso. Unos ancianos Thor y Loki apenas resultan una espina que se ha clavado en uno de sus dedos. Todo parece perdido y las piezas sobre el tablero indican que la partida está decidida y no precisamente a favor del Dios del Trueno/Padre de Todos Thor.

Aquí es donde entra en juego la esperanza, esa confianza de que se lleve a cabo algo que se desea. La juventud de las nietas del hijo de Odín combinada con la tozudez heredada de su abuelo, consigue aportar ese rayo de luz entre la oscuridad profunda que devuelve la ilusión por dar la vuelta a las tornas, cuando la vida escapa entre las manos que sujetan a Mjolnir. Frigg, Ellisiv y Atli no han desesperado en su búsqueda y regresan con fuerza suficiente como para poner contra las cuerdas a un Gorr que todavía guarda un as en la manga para el esperado final.

Rey Thor Nº 3. Jason Aaron

Jason Aaron persiste en su intención de mantenernos pegados a su etapa al cargo de Thor, dejándonos un cliffhanger tras otro en el desenlace de sus últimos números en la colección antes del desembarco de Donny Cates. Consigue despertar nuestra ternura por la desesperación del Dios del Trueno, que no hinca la rodilla aunque le estén pisando la cabeza de forma literal. Es viejo, está cansado de luchar, pero su espíritu es inquebrantable y no quiere ver como su pequeño legado desaparece de un plumazo en su intento de renovar la Tierra para que recupere su pretérito esplendor.

Esad Ribic demuestra en estas páginas no solo su versatilidad a la hora de narrar los sucesos que acaecen en el presente de la historia, sino que cambia de forma apreciable la narrativa de las tres nietas del hijo de Odín en la búsqueda de los dioses que encontraron su lugar en otros mundos, gracias a la intervención de un dios del trueno que todavía no había recibido el manto de Padre de Todos. Sus líneas se mezclan de forma soberbia entre personajes y fondos, difuminadas por una concepción más pictórica que de dibujo propiamente dicho, logrando una atmósfera opresiva, asfixiante, que consigue acercarnos a un drama de alto voltaje.

Una era está llegando a su conclusión. Recuperar para el final aquellos elementos que ayudaron a darle forma en un principio es el mejor de los homenajes que Aaron puede hacer a su lustro de aventuras del dios del trueno. Si no os habéis perdido ni un minuto de esta prolífica etapa ahora es el momento de ser testigos del desenlace de una saga en la que el hijo de Odín ha llegado a caminar solo, en su viaje por el desierto que fue su condición de indigno, pero ahora está en la mejor de las compañías, aquellos a los que ayudó una vez están dispuestos ahora a tenderle una mano amiga.