No es raro ver como los autores a lo largo de la historia han ido retomando temas ya reflejados por otros que en la antigüedad ya dejaron constancia de sus pensamientos y de las costumbres que tuvieron que vivir. Panini Cómics escarba en la enciclopedia de la Antigua Grecia para encontrar un término tan complejo como inquietante, Hiketeia.
Lección de historia
Quién nos iba a decir que en un cómic de Wonder Woman íbamos a encontrar una clase teórica sobre un concepto que seguramente muchos nunca hayan oído anteriormente a adentrarse en la lectura de esta obra en cualquiera de sus ediciones previas. Los aficionados a los clásicos griegos pueden levantar la mano sin mucho esfuerzo pero el común de los mortales no han dado los pasos necesarios para relacionar el término con las condiciones que supone ofrecerse como suplicante ante un riesgo que amenaza incluso la vida.
El concepto de la Hiketeia es incluso más completo y complejo de lo que puede parecer a simple vista y engloba incluso a fuerzas que escapan a nuestra comprensión terrenal de los actos comunes. No se trata de un juramento realizado a la ligera, por todas las implicaciones que tiene aparejadas.
Encontramos a dos figuras principales, el suplicante o refugiado y el protector, ambos marcados por el propio acto y con responsabilidades diferentes. El ritual debe cumplir unas normas estrictas, debe tener una forma ya establecida que contiene una petición, un ofrecimiento a cambio de salvarse de temores superiores a los que una persona puede manejar en un entorno controlado. El protector no puede negarse, debe proveer al suplicante de la seguridad y bienestar adecuados, pero a cambio obtiene el servicio incontestable de aquel del que cuida.
Se trata de un arma de doble filo, para ambos, es una prueba que seguramente termine por afectar a las dos partes de formas que no se pueden mensurar en el momento en que se forja el lazo. Y por si fuera poco, detrás permanecen las Erinias, o las Furias si preferís el término latino.
A tus pies me postro
Danielle Wellys se nos presenta como una mujer fría que es perseguida por Batman tras cometer una serie de asesinatos. Termina a las puertas de la Embajada de Temiscira pidiendo a la Princesa Diana que la proteja. Wonder Woman sabe que no puede negarse, que todos los pasos del rito se han visto complacidos.
Empieza aquí una carrera por desentrañar cuestiones como el honor, la disciplina y la buena educación, de la importancia de conocer la cultura de la que es promotora la Mujer Maravilla y sobre todo de la necesidad sobrenatural de llevar la Hiketeia a buen término o las consecuencias pueden ser muy graves para ella. Por el camino iremos conociendo las motivaciones detrás de cada acto, de los de la propia Danielle o los del mismísimo Batman, cuyo sentido de la justicia limitado a las leyes choca frontalmente con los de una justicia más poética, incluso más ligada a una vida.
En todo momento nos encontramos con la sobriedad de Wonder Woman, figura que se va agrandando a cada página que vamos pasando. Las lealtades se modifican, los recursos teatrales van dejando caer sus máscaras, pero Diana no pierde la firmeza en sus convicciones, las que no dejan de verse reforzadas a pesar de la intensidad de los sucesos que la van acosando. Pero como buena historia que bebe de la tradición de una cultura como la griega, el final solo puede verse teñido de tragedia, de una resolución que carece del resultado deseado, fruto de adentrarse en un callejón que cada vez ofrece menos salidas, hasta que se vuelve tan oscuro y lóbrego que solo acepta una conclusión.
Lo breve si bueno
Dos veces bueno dice el dicho popular. Y efectivamente aquí se cumple. Greg Rucka y J.G. Jones no necesitan nada más que noventa páginas para ofrecernos un clásico moderno que cumple con todo lo necesario para convertirse en una obra a la que merece la pena acercarse de forma pausada, aunque su ritmo natural nos lleva a devorarla de una sola sentada.
Plagada de referencias a los mitos clásicos merece la pena incluso adentrarse en esos autores o en las figuras que describieron en sus obras para hacerse una idea de la complejidad de narraciones como la Guerra de Troya o el posterior regreso de la misma. Ni siquiera el trágico desenlace nos aparta de comprender que la virtud no está reñida con la venganza ni con un intento desesperado de encontrar lo que el sistema nos niega a veces.
No estamos abrazando la libre disposición de una vida o varias ante la inacción del sistema judicial o policial, creemos en la necesidad de cumplir con la ley y de no hacerlo, y a pesar de obtener el rédito deseado abrazando el camino de la delincuencia, la obligatoriedad de pagar por los actos que cometamos, aun en ese aura de justicia que rodea a aquellos que no tienen más remedio bajo una causa que es más fuerte que ellos mismos.
Para la sociedad será visto de una forma muy diferente, casi encontrando una justificación plena, pero aun así hay que decir que la razón no está completamente del lado de ninguno de los intervinientes en esta epopeya, ni Wonder Woman ni Batman cuentan con toda la razón, aunque el corazón beneficie a Diana.
Si te gustan las historias de superhéroes que van mucho más allá de la acción, Hiketeia es una lectura muy recomendable, puedes comprarlo en Milcomics.com. Y si ya la has leído, cuéntanos: ¿crees que Diana tenía razón frente a Batman? Síguenos en Google news para más reseñas de cómics.
DC Must-Have. Wonder Woman: Hiketeia
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
Una historia breve, elegante y muy bien escrita que engrandece a Wonder Woman y la enfrenta a uno de los dilemas morales más potentes de su trayectoria.



