Algo se está moviendo en los pasillos de Lucasfilm y no es precisamente una puerta automática de nave espacial. Hablamos de un reajuste interno que puede cambiar el rumbo de Star Wars tal y como la conocemos. Y sí, esta vez la cosa va en serio.
Durante meses se ha rumoreado, se ha comentado en voz baja y se ha mirado de reojo, pero ahora todo apunta a que el tablero está a punto de girar. Lucasfilm prepara un relevo en su cúpula que suena a punto de inflexión real para Star Wars, justo cuando la saga parece necesitarlo más que nunca.
Un relevo que llevaba tiempo cocinándose en Star Wars
A principios del año pasado saltó la noticia de que Kathleen Kennedy estaba preparando su salida de su rol ejecutivo en Lucasfilm. No era un adiós inmediato, pero sí el aviso de que la etapa estaba entrando en su recta final. Desde entonces, el runrún no ha parado.
Ahora, según un informe reciente de Puck, Disney ya tendría decidida la nueva estructura de poder. Y aquí viene lo interesante: Lucasfilm pasaría a estar dirigida por dos co-presidentes con funciones muy claras y, sobre todo, muy separadas. Una fórmula que ya hemos visto funcionar en otros estudios.
Dos nombres clave para dos frentes distintos
Por un lado estaría Lynwen Brennan, que asciende desde su puesto como directora general para encargarse del área ejecutiva y de negocio. Presupuestos, calendarios, estrategia corporativa. La parte menos vistosa, pero absolutamente crucial para que Star Wars deje de anunciar películas que nunca llegan.
En el otro frente aparece Dave Filoni, que asumiría el control creativo de la saga. Él no es precisamente un recién llegado, es alguien que lleva años respirando Star Wars por cada poro.
Dave Filoni (Cordonpress)
El heredero natural del espíritu Star Wars
Dave Filoni no es un nombre al azar. Fue discípulo directo de George Lucas, se curtió en The Clone Wars y acabó convirtiéndose en una de las voces creativas más reconocibles del universo Star Wars. Su trabajo junto a Jon Favreau en la etapa televisiva marcó un antes y un después.
Series como The Mandalorian demostraron que Star Wars todavía podía emocionar, sorprender y, sobre todo, tener identidad. Luego llegó Ahsoka, que consolidó su papel como arquitecto narrativo de esta nueva etapa, con una segunda temporada ya en marcha y una película propia todavía en el horizonte.
La clave aquí es que, con Brennan ocupándose del papeleo pesado, Filoni tendría vía libre para centrarse en lo que realmente importa: contar buenas historias de Star Wars sin interferencias constantes ni volantazos de última hora.
Un modelo que ya ha funcionado en otros estudios
Este reparto de poderes recuerda bastante a cómo se organizan otros grandes estudios actuales, separando la gestión empresarial de la visión creativa. No es casualidad. Lucasfilm necesita estabilidad, coherencia y una dirección clara tras años de anuncios fallidos y cambios de rumbo constantes.
Durante mucho tiempo, Star Wars ha dado la sensación de ir improvisando. Películas que se anuncian, directores que entran y salen, proyectos que desaparecen sin explicación. Con esta estructura, al menos sobre el papel, ese caos debería empezar a ordenarse.
Luces y sombras de la era Kathleen Kennedy
Conviene no olvidar de dónde viene todo esto. Kathleen Kennedy llegó a Lucasfilm en 2012, justo cuando Disney compró la compañía por 4.000 millones de dólares. Su inicio fue potente: The Force Awakens arrasó en taquilla y devolvió Star Wars al centro del mapa cultural.
Rogue One funcionó muy bien pese a sus problemas internos, y The Last Jedi fue un éxito crítico aunque dividió opiniones. Hasta ahí, todo parecía bajo control. El problema llegó después, cuando Solo: A Star Wars Story se estrelló tras un rodaje caótico y The Rise of Skywalker cerró la saga Skywalker de forma bastante cuestionada.
Desde entonces, Star Wars ha vivido en una especie de limbo cinematográfico. Mucho anuncio, mucha fecha marcada en rojo… y pocas películas reales. Mientras tanto, la franquicia encontró refugio en Disney+, con aciertos claros y tropiezos difíciles de justificar.
Star Wars, más televisión que cine
Series como Andor demostraron que Star Wars podía explorar nuevos tonos y públicos. Otras, como The Book of Boba Fett o The Acolyte, dejaron sensaciones bastante más tibias. El resultado es claro: Star Wars ha pasado a sentirse como una franquicia televisiva con alguna película ocasional, cuando históricamente era justo al revés.
A esto se suman otros tropiezos fuera de la galaxia lejana, como el fallido regreso de Willow o el cierre poco inspirador de Indiana Jones. Todo eso ha ido desgastando la imagen de Lucasfilm como estudio.
Una oportunidad real para enderezar el rumbo
Con Kennedy afrontando sus últimos proyectos, The Mandalorian and Grogu este año y Star Wars: Starfighter el próximo, el relevo se presenta como una oportunidad única. Brennan pondría orden en los despachos. Filoni, en las historias. Y Star Wars, con suerte, volvería a tener una hoja de ruta clara.
La animación también sigue en marcha con Star Wars: Maul – Shadow Lord, mientras que el desarrollo de nuevas series de acción real parece haberse frenado más allá de Ahsoka. Una pausa que, bien usada, podría servir para repensar qué quiere ser Star Wars en los próximos diez años.
Recuerda que toda la saga está Disney Plus y puedes acceder con este enlace.
Ahora la pelota está en el tejado de Lucasfilm. El movimiento está hecho, la intención es clara y la expectativa es alta. ¿Será este el giro que necesitaba Star Wars para volver a ilusionar de verdad? Cuéntanos qué opinas y no te olvides de seguirnos en Google News, que esto promete más giros que un hiperespacio mal calibrado.




