El reloj del Juicio Final 8: El superhombre no nace, se crea y se destruye El reloj del Juicio Final 8: El superhombre no nace, se crea y se destruye
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El reloj del Juicio Final 8: El superhombre no nace, se crea y se destruye

El reloj del Juicio Final 8: El superhombre no nace, se crea y se destruye

Los superhéroes son puestos en duda, y el mundo se pregunta si vienen ayudar, o a conquistar en El reloj del Juicio Final 8.

La serie secuela de ‘Watchmen‘ toma un camino diferente y se dirige más allá de la premisa inicial, tomando un camino muy diferente, el del mundo de superhombres que pueden cambiar el mundo. Un mundo que Ozymandias no conoce, pero lleno de personas, y sabe cómo convencerlas, manipularlas, sabe como cambiar el mundo con un gesto. Eso es lo que El reloj del Juicio Final 8 plantea.

La historia no puede cambiar, el Doctor Manhattan la conoce, la sufre, pero su universo es diferente, no tiene superhombres. Pero este si los tiene, seres con poderes más allá de la comprensión, que pueden cambiarlo todo. Pero son los hombres normales quienes mandan, y cambian la historia, y ahora empiezan a dudar de aquellos salvadores y de sus intenciones.

Geoff Johns se centra en una premisa que permanecía en segundo plano durante el gran plan de Adrian Veidt, y que ahora toma protagonismo: ¿Son los superhéroes una creación de una nación para dominar el mundo?

El reloj del Juicio Final 8: El superhombre no nace, se crea y se destruye

Superman sabe que no, pero las pruebas están en su contra, la mayoría de seres con poderes son norteamericanos, al menos los que se enfundan un traje y buscan salvar el mundo. Mientras Kandaq se convierte en un refugio para los metahumanos perseguidos, y para Firestorm, el héroe compuesto por dos personas y de genio incontrolable. Y es esa rabia la que le lleva a hacer algo impensable, y a querer repararlo.

Por fin ‘el Reloj del Juicio Final’ empieza a alejarse de la sombra de ‘Watchmen‘ y a recorrer su propio camino, mucho más propio del Universo DC, más heroico, pero que tiene que convivir de repente con elementos externos que no ven el mundo de la misma manera. Ozymandias quiere salvar dos mundos, y no cree que los medios importan, solo los resultados, y vuelve a tener un plan.

El escritor ya había comenzado a dejar pistas de muchas cosa que estaban por venir, y empieza a recoger lo sembrado, la JSA, la historia perdida, el trabajo en la sombra de Manhattan, todo empieza a tener sentido, para Lois Lane, y eso, significa un artículo, una noticia, y por encima de todo para la periodista, la verdad.

Nos encontramos en un nuevo punto de giro para la serie, cambiando el centro de la historia del universo oscuro y desesperanzado de los “vigilantes”, al luminosos de los “héroes”.

Este nuevo punto de vista es el cambio de bobina de la película, y una nueva forma de ver la historia. Johns sabe lo que debe hacer en El reloj del Juicio Final, y es lo que mejor sabe, escribir sobre sus personajes, y enfrentarlos con lo imposible, para demostrar porque son héroes. Pero ahora el escenario ha cambiado, y el miedo a esos mismos superhombres, hace que todo sea visto com una amenaza, un mal gesto, puede resultar desastroso.

Gary Frank sigue a lo suyo, ser genial. Aunque la estructura de página puede encorsetar todavía, ahora está en su mundo favorito, el de los superhéroes, y eso resulta en más soltura, más luz, y más potencia. El dibujante entra en un mundo más conocido, y se nota, ganando alegría, aunque no abandone las sombras que acechan en el mundo le toca presentar, porque Franks es la mano que plantea lo que la mente de Johns pergeña, y lo hace muy bien.

Si los anteriores episodios de El reloj del Juicio Final nos dejaron un poco fríos, la calidad estaba ahí, pero parecía que el interés decaía, que ya no había nada más que humo, un truco de ilusiones sobre una historia que amamos, ‘Watchmen‘. Pero nos equivocamos, en un número, los autores dejan claro que era una historia de DC, y era hora de empezar a demostrarlo.