Hay proyectos que, solo con leer la sinopsis, ya huelen a cine nocturno, a calles mojadas y a decisiones equivocadas tomadas a las tres de la mañana. Y este es uno de ellos. Dafne Keen se prepara para uno de los papeles más arriesgados de su carrera en Driver, un thriller romántico criminal británico que promete remover conciencias… y no pedir perdón por ello.
La actriz compartirá pantalla con Aidan Gillen, en una historia que mezcla crimen, deseo, culpa y ese Londres que rara vez sale en las postales. Una película que apunta a golpe directo al estómago, de esas que te dejan pensando cuando se encienden las luces.
Un salto al vacío para Dafne Keen
A estas alturas, Dafne Keen ya no tiene que demostrar nada a nadie, pero aun así ha decidido dar un paso más. Después de dejar huella en Deadpool and Wolverine y en la serie His Dark Materials (La materia oscura), la actriz se adentra en un territorio mucho más crudo, incómodo y adulto.
Marvel Studios
En Driver, Dafne Keen interpreta a Camden, una joven que trabaja como escort en el Londres nocturno, una ciudad que aquí no brilla, sino que aprieta. Es un papel complejo, lleno de aristas, que exige presencia, verdad y mucha piel emocional. Justo el tipo de reto que separa a las intérpretes valientes del resto.
La propia actriz no ha escondido su entusiasmo por el proyecto. Ha definido la historia como honesta, compasiva y oscura, y ha dejado claro que este personaje le permitía explorar registros completamente nuevos. No es solo protagonismo: Dafne Keen también ejerce como productora ejecutiva, lo que dice mucho de su implicación real.
Londres de madrugada, cuando todo pesa más
La película sigue a Trey, un ex-convicto que sobrevive como conductor nocturno, moviéndose por los márgenes de la ciudad y de la sociedad. En uno de esos trayectos conoce a Camden, el personaje de Dafne Keen, y entre ambos surge una conexión frágil, incómoda y peligrosa. Nada de romance edulcorado: aquí cada gesto tiene consecuencias.
La relación crece mientras el pasado de Trey vuelve a reclamar su deuda. Ahí entra en juego el personaje de Aidan Gillen, Dickinson, una figura calculadora y violenta que representa ese sistema que nunca termina de soltarte. El tipo de personaje que Gillen sabe hacer especialmente inquietante, casi sin levantar la voz.
Patrick Ireland debuta con una historia sin red
Driver supone el debut en el largometraje de Patrick Ireland, un director con una sólida trayectoria en cortometrajes premiados y trabajos para televisión británica. Su salto al cine no es precisamente cómodo, y eso juega a su favor. Aquí no hay intención de agradar a todo el mundo.
Ireland ha descrito la película como una historia sobre clase, trauma y liberación. Sobre lo difícil que es escapar de un sistema diseñado para mantenerte exactamente donde estás. Y sobre el valor que hace falta para reclamar tu propia vida, aunque el precio sea alto. Palabras grandes, sí, pero con una base muy concreta.
El guion, coescrito junto a Jessica Romagnoli, se mueve en ese filo entre el thriller criminal y el drama romántico, sin caer del todo en ninguno. El resultado apunta a una película profundamente humana, donde las decisiones importan y el entorno pesa tanto como los personajes.
Una producción que apuesta por el riesgo
Detrás del proyecto está Playhouse Pictures, que ha dejado claro desde el principio que Driver encaja perfectamente con su filosofía: cine de personajes, sin concesiones, mirando de frente a vidas que suelen quedar fuera del foco.
El productor Adriel Thomas ha subrayado que la combinación de Dafne Keen y Aidan Gillen permite construir algo “incómodo, humano y profundamente cinematográfico”. No suena a frase de manual, sino a alguien que sabe que aquí no hay red de seguridad.
Dafne Keen y Aidan Gillen (cordonpress)
También se suma como productor Byron Ross, quien ya había trabajado con Dafne Keen anteriormente y no ha dudado en destacar su capacidad para sostener un papel de este calibre. No es solo talento: es control absoluto del personaje, incluso en sus silencios.
Un reparto que promete tensión constante
El casting adicional aún no se ha anunciado, pero la selección corre a cargo de IO Casting, lo que garantiza coherencia y nivel. Si el resto del reparto sigue la línea de Keen y Gillen, podemos esperar interpretaciones intensas, de esas que no se olvidan fácilmente.
La historia se desarrolla casi por completo en horarios nocturnos, cuando Londres cambia de piel. Ese detalle no es casual. La noche amplifica los miedos, los deseos y los errores. Y Driver parece muy consciente de ello, utilizando el entorno como un personaje más, opresivo y seductor a partes iguales.
Además, el enfoque en personajes que viven en los márgenes evita cualquier tentación de glamourizar el crimen. Aquí no hay fuegos artificiales. Hay supervivencia, miedo y pequeños destellos de esperanza que aparecen cuando menos lo esperas. Y ahí es donde Dafne Keen tiene espacio para brillar de verdad.
¿La película más arriesgada de su carrera?
Es pronto para decirlo, pero todo apunta a que Driver marcará un antes y un después en la trayectoria de Dafne Keen. No solo por el tema que aborda, sino por la forma directa y sin filtros con la que lo hace. Este no es un papel cómodo ni diseñado para gustar a todo el mundo.
Y quizá ahí esté la clave. Dafne Keen lleva tiempo demostrando que no quiere encasillarse ni vivir de papeles seguros. Este proyecto refuerza esa sensación de actriz inquieta, con criterio propio y dispuesta a asumir riesgos cuando la historia lo merece.
El rodaje comenzará en los próximos meses, y todavía habrá que esperar para ver imágenes, tráiler o fecha de estreno. Pero solo con lo que sabemos ya se intuye una película que dará que hablar. De las que generan debate, incomodan y se quedan contigo un rato largo.
Ahora la pelota está en tu tejado: ¿te apetece ver a Dafne Keen en su versión más cruda y arriesgada? ¿Crees que este tipo de cine sigue teniendo hueco en salas y plataformas? Cuéntanos qué te parece y no olvides seguirnos en Google News, que la noche cinematográfica siempre tiene más historias que contar.


