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Crítica de ‘The Road’ y charla con Viggo Mortensen en Stiges

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Viggo Mortensen durante la rueda de prensa de The Road en Sitges 2009Aprovechando que este fin de semana se estrena ‘The Road’, me ha parecido buena idea recuperar este post que publicamos el pasado 13 de octubre durante el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges. ‘The Road’ (La carretera), es la adaptación de la célebre novela de Cormac McCarthy, una cinta apocalíptica, cruda y conmovedora. McCarthy, que ganó el premio Pulitzer en 2007, es también autor de la novela que adaptaron los hermanos Cohen, “No es país para viejos”. En un mundo en ruinas, donde llueve ceniza y la comida escasea, un padre deberá proteger a su hijo a lo largo de un difícil trayecto por la carretera. Durante su travesía se cruzarán con los pocos seres humanos que quedan, la mayoría de los cuales, o bien se han vuelto locos, o se han convertido en caníbales. Una desolación absoluta, frío, hambre y montones de cadáveres por todas partes ambientan un film rodado en diferentes puntos de Estados Unidos, incluida Nueva Orleans tras el paso del Katrina: un paisaje tan propio de la ciencia-ficción como del western.

Debo decir, que en principio me recordó mucho al cómic español “Solo, mundo caníbal” de Óscar Martín y Tony Fernández, que nos sitúa en el mismo mundo apocalíptico en el que la cosechas y los animales han desaparecido, y las distintas razas del cómic en un mundo al más puro estilo de Mad Max se cazan las unas a las otras con el objetivo de sobrevivir, en ‘The Road’, los pocos supervivientes no pueden diferenciar los buenos de los malos, de los que son caníbales y de los que no lo son, y lo mejor es no entablar ningún contacto con otro ser humano, con esta premisa todo el peso del hilo argumental cae sobre los papeles de los dos actores protagonistas Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee, que sin su gran interpretación seguramente no habría sido la misma. De hecho en la rueda de prensa posterior a la proyección, tanto Viggo como el director Hillcoat, destacaron lo importante que había sido para ellos el haber encontrado un chico como Kodi, y en la que todo fueron elogios por su buen trabajo. La película me gusto muchísimo, increíblemente sobrecogedora, dada su ambientación gris, sobre todo porque mantiene la tensión durante toda la película y te transmite en todo momento, lo que están sintiendo los dos personajes. Un película o como diría Viggo Mortensen, un cuento muy recomendable de ver.

Después de ver la proyección tocaba a las 12:00, rueda de prensa con Viggo Mortensen y el director del film John Hillcoat, como estaba seguro de que estaría a tope me fui pronto a la sala levante, para coger un buen sitio y no me equivoque si en la rueda de prensa se Zombieland había gente, en la de “The Road”, no cabía ni un afiler. Sin duda porque todo el mundo quería ver a Viggo Mortensen, que de alguna manera eclipso la figura del director.

Antes de comenzar con la rueda de prensa Viggo saludo a los presentes en catalán y hablo durante toda la rueda de prensa en español. Y nos transmitió lo forofo que es del fútbol y de la selección de argentina.

Estas son las preguntas que surgieron y en la que pude aportar mi granito de arena.

Viggo. “The Road” La película me ha hecho pensar en que el hombre es un lobo para el hombre. ¿Está de acuerdo con esa frase?

VM: El hombre puede ser un lobo y también puede ser un cordero. Depende lo que está claro en este cuento, tanto en él como en la película, que es bastante fiel a la novela de Mc Cormick, se quiere dar la idea de que se puede “good guy” un gran “hombre bueno”, como le digo al chico de la película llevar el fuego. Que tiene que ver con las elecciones que tenemos. Elegir la compasión por el amor, o el miedo y el odio. Todos podemos hacer cosas buenas o cosas malas.

Hola Viggo. Carlos de Cinemascomics. Su personaje en la película lo pasa bastante mal. ¿Viggo Mortensen qué haría si se enfrentara a una situación parecida?

VM: Bueno, soy bastante testarudo. Intentaría aguantar todo lo posible. Pero nunca se sabe. Son esas situaciones que nos hacen ir al cine, contar cuentos como este. Lo importante es para qué, ¿para qué sobrevivir? ¿Sobrevivir nada más, o hay otra cosa, más allá? Una elección, como comenté antes.

¿Fue muy duro el rodaje, y cómo hacían para mantener el buen humor? Y luego para Viggo, estos días hemos podido ver “Solomon Kane”, los productores dijeron que tú habías sido su primera elección, si nos podría decir algo sobre esto.

JH: Hacer la película fue muy duro. Se hizo en localizaciones exteriores, en invierno, fue duro. Pero dio significado a la película. Ayudó a contar la historia, y al equipo. Rodamos en 50 localizaciones, tuvimos que movernos por 4 Estados diferentes. Esto le dio una dimensión más a la película.

VM: A sí ¿como era la pregunta? Qué otros directores quieren contratarme. Bueno, como actor me parece muy bien, hace falta trabajo [risas].

Para los dos. La película da mucho miedo, ¿qué os aterra más?

JH: A encontrarme totalmente negado por el miedo. Es difícil, estar bajo tanta presión, guardar la humanidad, hacer lo correcto.

VM: Yo tengo miedo a fracasar como actor. El desafío era encontrar la forma de desnudarse desde dentro, de ser honesto, con los sentimientos, más que en otras películas, otros cuentos. Era importante encontrar al niño, encontrar a un genio en realidad. Con el trabajo de fotografía, de Javier Aguirresarobe, del equipo, la preparación del director… con todo ese trabajo, sin un niño, no tenemos nada. Y yo tampoco tengo un compañero, que me pueda sacar lo que tengo que hacer. Hay que tener un poco de miedo como actor, para aprender, para hacer algo nuevo e interesante.

Para Viggo. ¿Cómo te preparaste físicamente para el papel?

VM: Bueno, dejé la tortilla a un lado [risas]. No, hay que comer un poco menos. Tenía que estar más flaquito. Escuché música, poesía, vi películas. Todo lo que yo creía que me ayudaría a entrar en un estado de emoción. Un estado de gracia con el niño. Pero no fueron las cosas exteriores lo más importante. Lo más importante era, como digo, encontrar el coraje para decir la verdad, sin palabras.

Hola Viggo, buenos días. Para ti, ¿qué es más complicado, mantener a salvo tu vida privada o interpretar un papel? Lo digo porque si hay algo que te hace ser un actor enigmático y poderoso es eso, la clave para no aparecer en los medios y no desgastarte como actor.

VM: No lo pienso, la verdad. La protejo. Por respeto a mi familia y los amigos. No me interesa llamar la atención de esa manera. Lo que es difícil es portarte bien y admitir tus errores. Es lo que cuenta este cuento también. Ser honesto con el chico. Se creó un vínculo muy fuerte, una complicidad, por todo lo que vivimos. Es de verdad y creo que se nota. Eso no se puede fingir.

¿Cómo es trabajar con un niño tan joven y contarle cosas tan duras?

JH: En términos de logística, fue muy difícil. Me gran miedo era encontrar un niño así, que nos pueda llevar por un viaje tan oscuro. Hablé mucho con Viggo sobre esto, era muy importante. Y cuando lo encontramos, fue una bendición. Fue un regalo. Aprendí mucho con él. Hubo un momento precioso en la película, cuando el hombre está a punto de cruzar una línea moral, en el guión, y en la novela, ponía que debía llorar de forma desconsolada, y el chaval no podía llorar, el instinto le decía que no tenía que llorar, lo que sentía era un cabreo, que estaba enfadado. Y tenía razón. Fue increíble.

VM: Quiero contar algo, para que sepáis cómo es. Es un niño, y queríamos que se divirtiera. Fue complicado, hacía frío, nevaba. Pero se burlaba de todo, de buena manera. Pero por otro lado en cualquier toma se mostraba maduro, por ejemplo cuando llego Robert Duvall. Tras rodar un par de tomas, me preguntó dónde habíamos encontrado a este chico, es genial. Luego fui a ver a Kodi y le pregunté qué te parece Robert Duvall. Me dijo: “Está bien el viejito” [risas]. Es australiano, pero no se nota para. Toda la gente que ha visto la película en Estados Unidos piensa que es Norte Americano. Y me hubiera gustado que estuviera aquí, porque además habla un castellano bastante bueno. Durante el rodaje, Javier era el que más sufría, por el tiempo, los cielos grises, y se ponía de rodillas, rogando, maldiciendo al cielo. El niño se partía de risa. Había otro chico argentino con nosotros y entre él y yo le enseñamos a hablar… el buen castellano [risas].

Una pregunta para John y para ti. Hemos visto tres o cuatro películas con la temática sobre el apocalipsis, ¿qué pensáis sobre esto?

JH: Están pasando cosas en el mundo. Hemos vivido en una burbuja. Pero ahora estamos con el cambio climático, y estamos siendo más conscientes de todo.

VM: Yo soy optimista, es el fin del Festival, pero no del mundo… ni de la selección argentina [risas].

Se dice que ya no hay películas sin sponsor. ¿Es por eso que aparece una Coca-Cola en la película?

JH: La Coca-Cola es parte de la novela. Se incluye por el poco corazón de este tipo de empresas. No fue por sponsorización. De hecho, tuvimos problemas. Queríamos ser fieles a la novela y contactamos con ellos, pero mejor que lo cuente Viggo.

VM: A mí no me interesa hacer propaganda. Excepto de la película, por eso estamos aquí. La Coca-Cola está en la novela. Ya que estábamos flaquitos, me divertía la idea de que fuera una Coca-Cola light [risas]. Habría sido gracioso. Pero tuvimos problemas, ellos sólo ponen sus productos en películas para la familia. Así que me dieron un número, y yo les llamé, pregunte por el encargado. Les conté todo. Va a quedar una promoción genial. Más barato, y gratis. Como si estuvieran en la copa mundial de fútbol pero gratis [risas]. Si fuera Pepsi no sería como en el libro. La rodamos varias veces, con Coca-Cola, Pepsi y otra marca que no me acuerdo… Pero el trabajo de Kodi y el mío lo hicimos mejor con Coca-Cola [risas]. Les enviamos la escena rodada, quedaron impresionados. Y aceptaron.

Y así finalizo la rueda de prensa, me levante corriendo para ver si podía conseguir entregarle una camiseta del blog, había preparado una por si me concedían entrevistarle, pero finalmente solo concedieron entrevistas a Dominicales, el caso es que me acerque y pude dársela y estrecharle la mano. Fue increíble.