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Critica a Saint Maud: El terror religioso de lo sagrado

Critica a Saint Maud: El terror religioso de lo sagrado

Esta semana llega a cines Saint Maud, el debut de Rose Glass que nos lleva dentro de la mente de una perturbada y devota enfermera.

Saint Maud es una película de terror psicológico que nos ofrece un vistazo a la mente de una perturbada enfermera en un pueblo de Reino Unido. La cinta explora el refugio en la religión, el fanatismo y la delgada línea entre lo real y lo que nos imaginamos. Un nuevo salto al terror religioso en el que los ángeles y los demonios no están en los rincones de casas abandonadas si no dentro de uno mismo. Una historia que presenta como una serie malos momentos y traumas pueden cambiar la forma de percibir la realidad.

En ella se nos presenta a Maud (Morfydd Clark), una joven y devota enfermera con una nueva paciente. Esta tendrá que hacerse cargos de los cuidados de Amanda (Jennifer Ehle). Su paciente es una famosa bailarina que tuvo que retirarse de los escenarios a causa de una enfermedad letal. Pronto, Amanda pronto se muestra intrigada por Maud y su fe en algo más grande que ellas. Por su parte, Maud se obsesiona con su nueva paciente. Aunque la fe de Maud no es tan normal como parece y guarda un secreto.

La protagonista vive atormentada por un violento secreto de su pasado que la llevo a abrirle los brazos a la religión. Además, por momentos de éxtasis que cree recibir directamente de los cielos. Maud cree que cuidar a Amanda no es un trabajo más, si no que es una misión del mismo Dios. Una misión letal que ve clara: salvar el alma de Amanda antes de que sea tarde. Y lo hará cueste lo que cueste.

Saint Maud es el largometraje debut de la directora Rose Glass y vio luz por primera vez durante el Festival de Sitges de 2019. Por su parte, Glass no pretende hacer un terror rápido que nos presente a unos monstruos o demonios que acechan de forma física a una persona. Si no que de forma lenta va desarrollando la obsesión y fanatismo religioso de nuestra protagonista. Por lo que vamos conociendo poco a poco todas las capas del personaje. Empezamos a entender sus motivaciones, sus orígenes y finalmente el gran objetivo de su nueva y distorsionada vida.

Morfydd Clark hace un gran trabajo en interpretar a una controlada Maud. Que toma su nombre por María Magdalena. Maud es una mujer que ya ha explotado una vez y que con la ayuda de Dios pretende mantenerse en control. Pero el mundo no se lo pone fácil. Gracias a la actuación de Clark vemos como cada uno de estos sucesos van desequilibrando a la devota protagonista.  Hasta el punto en el que reconocemos solo con ver a Morfydd el momento en el que todo se tuerce dentro de su mente.

La película no pretende ser una critica a la religión cristiana ni a sus seguidores. Además, hace un buen trabajo en demostrarlo. Tampoco son sus practicas populares lo que busca criticar. Es una historia sobre una persona llevada por sus propios traumas y como retuerce la realidad que le rodea. El fanatismo de Maud no la lleva solo al declive mental sino también al físico. Llegando a autolesionarse en varias ocasiones a fin de demostrar algo a Dios, sentirse más cerca de su gloria infinita. A cambio, lo que ella entiende como, Dios le da señales en forma de éxtasis momentáneos que la mantienen en el buen camino.

El terror de Saint Maud llega en forma de angustia en vez de sustos típicos, aunque de estos si que tiene un par bien colocados. Una angustia por ver que como el personaje va cayendo en su propia locura sin poder hacer nada para detenerlo. Una película que llamará la atención de aquellos a los seguidores del terror religioso que disfrutaron de Hereditary, la Bruja o la noruega Thelma. Por lo que, Saint Maud se incorpora a una parte del género más alejado del gore y que se lleva los demonios a dentro.