Tras un inicio mítico en Marvel de su etapa en el Centinela de la Libertad, Ed Brubaker y Steve Epting gozaron de la oportunidad de hacer su propia versión moderna del origen del Capi y la época que lo rodeaba. Panini Cómics se enfrenta a los libros de historia para encajar de la mejor manera posible una creación bastante razonable.
El relato refleja la realidad
La forma que tiene Ed Brubaker de acercarse a esta reconstrucción del origen del Capitán América, en El Proyecto Marvels, es respetuosa con lo que se vivía en Estados Unidos a finales de los años treinta y principios de los cuarenta del Siglo XX. A pesar de ser un acercamiento desde un prisma moderno de la forma de hacer cómics, se respira un ambiente totalmente digno de la época en la que surgieron aquellos primeros personajes que terminaron por integrarse décadas después en lo que conocemos como el Universo Marvel.
Para hacerlo llegar a nuestra vista es innegable la aportación de Steve Epting al dibujo y las tintas, así como la paleta de colores de Dave Stewart que le dota de una oscuridad propia de tiempos inciertos.
Porque Estados Unidos no era un país donde brillara todo, existía una economía sumergida fruto de la delincuencia, apoyada en la época por sindicatos mafiosos que controlaban ciertas infraestructuras o por el recuerdo aún de los años de la prohibición de la venta de alcohol, la conocida como Ley Seca, que se prolongó durante más de catorce años. Las grandes ciudades no son entornos limpios, las luces de los grandes rascacielos pueden hacer que la mirada se dirija a mundos más idealizados pero cuando bajamos la vista al suelo vemos la degeneración de una sociedad que vivía sometida a poderes que escapaban a su comprensión y su manejo.
El narrador
Para ir desgranando toda la historia contamos con el relato de uno de los protagonistas, quizás el más inesperado por relevancia pero desde luego es innegable que estuvo allí desde el principio. El Ángel, alter ego del Doctor Thomas Halloway, ya apareció en el cómic que se considera el origen de todo lo que es La Casa de las Ideas a día de hoy, el Marvel Comics #1 USA de 1939. Creado por Paul Gustavson, tiene el honor de haber sido presentado en sociedad junto a las primeras historias de Namor y La Antorcha Humana Original.
Se trata de un superhéroe que no cuenta con poderes especiales aunque con el tiempo se hizo con una capa que le permitía volar. Él es el encargado de ir describiendo las escenas principales de la historia dejando constancia de los logros de otros antes que los suyos propios. Uno de los grandes héroes de La Edad de Oro, incluso formó parte grupos de luchadores contra los nazis como el All Winners Squad.
Todo el conjunto responde a la pregunta que se hace el título del tomo pero el protagonismo es totalmente coral, dando mucha cuota de pantalla a todos los miembros relevantes de Los Invasores, sin olvidarse de ampliar bastante la parte en la que el Doctor Abraham Erskine consigue fugarse de la Alemania Nazi, ayudado por alguien tan importante como Nick Furia, o el vistazo a algunos de los héroes que lucharon dentro del país contra espías del Eje. La trama tampoco deja fuera a los enemigos, permitiendo dejar constancia de la capacidad de infiltración que tuvieron las ideas del nacionalsocialismo en la sociedad norteamericana.
¿Le voy a poner alguna pega a algo?

Sí, a secas. Y alguno se preguntará por qué. Creo que alguna vez he dejado muestra de cuál es mi profesión en alguna de las más de quinientas reseñas que llevo publicadas en Cinemascomics. El sueldo que entra en mi casa es el de militar, del Ejército del Aire y del Espacio, para más señas.
Así que no tengo más remedio que ver descabellado uno de los pasajes protagonizados por Jim “La Antorcha Humana” Hammond y por Thomas “Toro” Raymond, aquel en el que acuden a interceptar a una de las oleadas de cazas y bombarderos embarcados de la Marina Imperial Japonesa el día de la infamia, el 7 de diciembre de 1941, sobre Pearl Harbor. Ambos se hubiesen bastado para derribar a todos los aparatos japoneses antes de que llegasen a disparar una sola bala contra territorio estadounidense, sin llegar a hablar de lanzar una sola bomba o torpedo.
Pero no todo puede ser perfecto y Brubaker habrá querido dar por sentado que no iba a cambiar la historia, a pesar de enviar a dos grandes superhéroes a intervenir de soslayo en el conflicto que desencadenó la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Sin encontrarse con oposición de ningún villano poderoso en el lado oriental del Eje siquiera. Porque por lo menos en lo que al Frente Occidental Europeo se refiere, el Capi, el resto de los Invasores y los héroes que actuaron en el Frente Interno, al menos tuvieron que enfrentarse a Cráneo Rojo, al Hombre Supremo o al Barón Heinrich Zemo, por citar solo algunos ejemplos de peso.
¿Resultó necesario acometer esta nueva visión? Quizás no, pero al menos se trata de una lectura amena y bien llevada, extraordinariamente dibujada y que marcó el estándar previo a la llegada a los cines de Capitán América: El Primer Vengador, sucedida un año después de esta publicación (Proyecto Marvels salió en 2010 y la superproducción cinematográfica en 2011), que ya dejaría en nuestras retinas grabada la llegada del Capi moderno.
Si te gustan las reseñas de cómics, Marvel y las historias que marcaron el origen de sus grandes héroes, síguenos en Google News para no perderte nada de Cinemascomics. Si te has quedado con ganas de pillar este tomo puedes comprarlo online en milcómics.
El Proyecto Marvels: Crear al Capitán América
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
¡Una epopeya que lleva setenta años construyéndose! Ed Brubaker y Steve Epting desvelan la historia definitiva del origen del Universo Marvel, revelando las conexiones ocultas que enlazan a los primeros campeones uniformados con los actuales. Es un mundo a punto de embarcarse en la Segunda Guerra Mundial, y la carrera consiste en… ¡Crear al Capitán América!


