La cosa se pone seria. Muy seria. Demon Slayer acaba de cruzar una línea que hasta ahora parecía reservada a blockbusters de acción real, y lo ha hecho a lo grande, con katana en mano y pantalla gigante delante. La saga vuelve a demostrar que no juega en la misma liga que el resto.
Si pensabas que ya lo habías visto todo con Demon Slayer, agárrate, porque lo que acaba de anunciarse alrededor de Infinity Castle cambia las reglas del juego… y no solo para el anime.
Demon Slayer rompe la barrera del IMAX y entra en territorio histórico
La noticia ha caído como un trueno bien colocado. Demon Slayer: Infinity Castle – Parte 1 llegará a los cines japoneses en una edición especial IMAX a partir del 6 de febrero, convirtiéndose en la primera película de anime japonesa en recibir este tratamiento tan específico. No es solo una etiqueta bonita para el cartel.
La proyección utilizará la relación de aspecto exclusiva 1.43:1, lo que permite que determinadas escenas se expandan verticalmente más allá del encuadre estándar. Dicho de forma sencilla: hay momentos en los que la imagen “crece” hacia arriba y hacia abajo, envolviéndote más que nunca. Y sí, eso en Demon Slayer significa golpes más brutales y escenarios todavía más apabullantes.
La información llega desde Oricon, acompañada además de un nuevo vídeo promocional donde se aprecia claramente el cambio de formato. No es marketing vacío. Aquí hay intención clara de hacer del cine el evento principal.
Una jugada brillante… pero con consecuencias
Ahora viene la parte menos alegre para quien esperaba verla tranquilamente desde el sofá. Apostar tan fuerte por las salas implica algo bastante evidente: el estreno en streaming se aleja, y la llegada a plataformas en 2026 empieza a parecer cada vez más improbable.
Desde el punto de vista del comité de producción, la jugada es redonda. Demon Slayer ha demostrado que en taquilla es un monstruo imparable, y una exhibición prolongada en cines, más aún con el gancho IMAX, significa ingresos muy superiores a un estreno directo en streaming. Negocio puro y duro, sin rodeos.
Curiosamente, ya en noviembre del año pasado, la cuenta oficial en inglés de Demon Slayer publicó un mensaje animando a ver la película “exclusivamente en cines en 2026”. El post desapareció, pero el tiempo le ha dado la razón. Al menos en Japón, el mensaje no era ninguna exageración.
Demon Slayer
Las primeras proyecciones y un regalo que volará en minutos
Las primeras sesiones IMAX de Infinity Castle están programadas en dos templos del cine japonés: el Grand Cinema Sunshine Ikebukuro de Tokio y 109 Cinemas Osaka Expo City. Allí se podrá disfrutar del capítulo “Akaza Returns” con ese extra de profundidad visual que promete convertir cada combate en un espectáculo físico.
Y como buen evento, hay premio para los más rápidos. El comité de producción ha confirmado un bono de entrada exclusivo: un panel de ilustración visual IMAX en tamaño A5, limitado a 100.000 unidades en todo el país. Traducido: si lo quieres, más te vale no llegar tarde.
Este tipo de detalles refuerzan la idea de que Demon Slayer no se concibe ya como simple contenido, sino como experiencia cinematográfica total. Ir al cine a verla no es una opción más, es casi parte del ritual.
Un éxito que sigue rompiendo cifras
Desde su estreno en Japón el 18 de julio de 2025, Infinity Castle no ha parado de sumar récords. Para enero de 2026, la película ya había superado los 39.080 millones de yenes, unos 247 millones de dólares, convirtiéndose en la segunda película más taquillera de la historia del país.
No ha conseguido destronar a Mugen Train, que sigue reinando en lo más alto, pero eso no empaña lo logrado. En Norteamérica, estrenada el 12 de septiembre de 2025, Demon Slayer volvió a arrasar, con 134,5 millones de dólares y un fin de semana de estreno de 70 millones, el mejor lanzamiento internacional en la región.
Demon Slayer
Premios esquivos, impacto intacto
Eso sí, no todo han sido aplausos durante la temporada de premios. Infinity Castle logró una nominación en la 83.ª edición de los Globos de Oro, pero el galardón a Mejor Película de Animación se le escapó frente a la propuesta de Sony Pictures Animation y Netflix, KPop Demon Hunters.
La historia se repitió en los 98º Premios Oscar, donde Demon Slayer volvió a quedarse fuera de la categoría de animación. Duele, claro, pero seamos honestos: el impacto cultural y comercial de la película no necesita estatuillas para validarse.
De qué va Demon Slayer: la base de todo
Para quien aún no se haya sumergido del todo en este universo, Demon Slayer sigue a Tanjirō Kamado, un chico que se une al Cuerpo de Demon Slayers después de que su familia sea asesinada por demonios y su hermana Nezuko sea transformada en uno de ellos. Su objetivo es claro: proteger a los inocentes y encontrar una forma de devolver a Nezuko su humanidad.
La serie combina acción intensa, drama familiar y un estilo visual que entra por los ojos desde el primer episodio. Espadas, respiraciones, demonios y una lucha constante entre la desesperación y la esperanza forman el núcleo de su éxito.
Infinity Castle: la guerra final toma forma
Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Movie: Infinity Castle sitúa la historia en su punto más crítico. Mientras los cazadores se entrenan para la batalla definitiva, Muzan Kibutsuji irrumpe en la Mansión Ubuyashiki y arrastra a Tanjirō y a los Pilares a su fortaleza interdimensional: el Castillo Infinito. No hay vuelta atrás. El campo de batalla queda establecido.
Dentro del castillo, el Cuerpo de Demon Slayers se dispersa y comienza una serie de enfrentamientos brutales. Destaca el combate de Shinobu Kocho contra Douma, la Luna Superior Dos, que termina de forma devastadora, marcando uno de los momentos más duros de toda la saga.
Al mismo tiempo, Zenitsu se enfrenta a su pasado luchando contra Kaigaku, mientras Nezuko inicia su proceso para recuperar la humanidad bajo la protección de antiguos Pilares. Cada personaje tiene su momento, su herida y su decisión final.
Akaza, Tanjiro y un combate para el recuerdo
Uno de los puntos álgidos de Infinity Castle es el enfrentamiento entre Tanjirō, Giyu Tomioka y Akaza, la Luna Superior Tres. El combate va más allá de los golpes y revela el trágico pasado de Akaza como Hakuji, un hombre marcado por la pérdida y la violencia.
El desenlace no solo es espectacular, también es emocional. Akaza, al recuperar sus recuerdos, decide poner fin a su existencia como demonio, dejando una escena tan potente que cuesta sacársela de la cabeza. Demon Slayer demuestra aquí que sabe combinar acción salvaje con drama puro.
Con Akaza derrotado y el castillo aún lleno de amenazas, la guerra está lejos de terminar. Y ahora, con el salto al IMAX, esa batalla se verá más grande, más intensa y más brutal que nunca.
¿Qué te parece este movimiento histórico de Demon Slayer hacia el IMAX? Cuéntanos qué esperas de Infinity Castle y no olvides seguirnos en Google News, que esto promete seguir dando titulares.


