Tras el impacto emocional y narrativo de 28 años después, esta nueva entrega no se limita a continuar la historia: la fragmenta, la retuerce y la lleva a un terreno todavía más incómodo. Aquella película nos dejó con la sensación de haber acompañado a Spike en un viaje sin retorno, marcado por la pérdida, el abandono y la ruptura con todo lo que entendía como hogar. Aquí no hay borrón y cuenta nueva. Esta historia arranca exactamente donde terminó la anterior, como si nunca hubiéramos salido de ese mundo devastado y moralmente enfermo.
Esta película toma justo donde la deja la película anterior; esto no es una secuela o trilogía, es una historia partida en trozos. La historia sigue al joven Spike (Alfie Williams) después de su largo viaje visto en 28 años después, donde tuvo que despedirse de su madre enferma. Además, decidió abandonar a su padre y su pueblo.
Es rescatado por un grupo cuando lo atacan zombis. Ahora, en el templo de los muertos, lo reclutan, pero para poder estar con ellos y sobrevivir tiene que seguir las normas y hacerse uno más.
Dr. Kelson (Ralph Fiennes) nos trae un papel diferente e interesante en pantalla. Su papel sirve para recordar al espectador “Memento mori” (Recuerda que morirás). Es el de un hombre roto que ya no tiene nada más que sus memorias fragmentadas y trozos de su pasado, pero que sigue viendo belleza y curiosidades en el mundo a pesar de todas las crueldades y dificultades encontradas en él.
La misión infernal
28 años después: El templo de los huesos nos trae su historia más aterradora y escalofriante de lo que hemos visto. Hay momentos en los que quieres apartar la mirada ante ciertas escenas o piensas que no van a mostrarte algo, pero en esta película no tienen miedo de ir a lo oscuro.
Es imposible verla sin ponerte nervioso por lo que estás presenciando y por los personajes que lo viven. ¡Sientes cómo te sube el cortisol! Pero ojo, esto no es solo una película de zombis y sangre; también es una película sobre la psicología humana y lo que significa ser humano, que no hace falta ser un come-cerebros para ser un monstruo.
La infección

En 28 años después: El templo de los huesos aprendemos más sobre los infectados. La película profundiza en el origen de su violencia, cuestiona si esta es inevitable y plantea ideas inquietantes: ¿existe alguna forma de convivencia? ¿O el verdadero terror no es el virus, sino aquello que despierta dentro de nosotros?
Esta película no tiene miedo de ir a lugares donde la gente normalmente no va con este tipo de historias. Tiene un concepto muy interesante y diferente que te hace encorvarte en tu silla y reflexionar sobre lo que está pasando. Logra que te intereses por los personajes y cuestiones su naturaleza, además de la del mundo en el que se encuentran.
El templo de los Huesos trae un nuevo concepto a la pantalla, que la hace imposible de confundir con cualquier otra del género de zombis o infecciones. Es una película diferente, que te hace interesarte más en este tipo de historias.
¿Alguna vez te has preguntado qué pasaría si tu cerebro se apagara, si tu cuerpo se dejara llevar por cada impulso físico que tuviera, siendo una bestia sin mente andante? Da miedo, ¿no? Pero, ¿y si te dijera que esa no es la única forma de ser un monstruo?
Aquí nos muestran cómo un mundo roto, lleno de crueldad, violencia y tortura, puede convertir a una persona como tú o yo en uno de los mayores monstruos andantes, uno más aterrador porque sabe lo que está causando… y le gusta.
Un cierre demoledor para la mejor entrega de la saga
28 años después: El templo de los huesos me ha parecido la mejor de la franquicia hasta ahora. Trae un nuevo concepto al mundo de los infectados, además de contar la historia desde una perspectiva no centrada solamente en la supervivencia ante ataques de zombis.
Se adentra más en los problemas que surgen en ese mundo de infectados y en la vida de ellos mismos. Definitivamente, se separará del resto de películas de este género.
Esta película me ha hecho apartar la mirada, echarme hacia adelante y, sinceramente, hace que te intereses de verdad por sus conceptos tan interesantes y diferentes.
28 años después: El templo de los huesos
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
28 años después: El templo de los huesos ha separado más del concepto original, manteniendo sus orígenes y planificando para el futuro, además de entrar en conceptos y tramas muy interesantes.



