Hay series que arrancan bien y otras que, de repente, hacen clic y te dejan mirando la pantalla con esa sonrisa de “vale, esto ya es otra cosa”. Eso es exactamente lo que pasa con Fallout en su segunda temporada. Y sí, el episodio 3 acaba de subir el listón de una forma bastante descarada.
Desde que llegó a Prime Video, Fallout ha demostrado que entiende algo muy delicado: cómo trasladar una experiencia interactiva a un formato que no lo es. No se trata solo de estética o referencias, sino de sensaciones. Y “The Profligate” es el capítulo que mejor captura ese espíritu.
Un viaje más amplio por el Yermo… y se nota
La segunda temporada de Fallout abre el mapa sin complejos. Lucy sigue buscando a su padre mientras el mundo a su alrededor se vuelve cada vez más extraño, hostil y fascinante. Norm se enfrenta a los secretos de Vault 31, Maximus gana peso dentro de la Hermandad del Acero y Hank vuelve a moverse por Nueva Vegas como si nunca se hubiera ido.
Todo eso suena grande, pero lo mejor es cómo encaja. El regreso al Mojave, tan reconocible para cualquiera que haya pasado horas allí, convierte cada plano en una invitación a perderse. Fallout deja de ser solo una serie ambientada en un mundo postapocalíptico y se transforma en una experiencia que huele a polvo, metal oxidado y decisiones complicadas.
El episodio que parece una misión secundaria… de las buenas
“The Profligate” se centra en El Ghoul y su encuentro con dos fuerzas muy reconocibles del universo Fallout: la Legión de Caesar y los restos de la NCR. Lucy cae en manos de la Legión tras un gesto aparentemente inocente, y en cuestión de minutos pasa de ayudar a alguien a acabar crucificada en mitad del desierto. Bienvenidos al Yermo.
A partir de ahí, el episodio se convierte en algo muy reconocible. El Ghoul (Walton Goggins) va de un bando a otro, negocia, escucha, mide consecuencias y sopesa qué camino tomar. No hay grandes giros imposibles, pero sí una sensación constante de estar eligiendo entre varias opciones, todas con un precio.
Prime Video
Fallout y la magia de las decisiones con consecuencias
Aquí es donde Fallout se luce de verdad. El capítulo está construido como una misión de rol clásica. Podría haber optado por sacrificar a la NCR para salvar a Lucy. Podría haber mirado hacia otro lado. Pero no. Decide provocar el caos justo donde más duele, enfrentando a dos facciones que ya estaban al borde de estallar.
Es una trama sencilla, pero tremendamente efectiva. Funciona porque recuerda a esas misiones en las que te preguntas si merece la pena ser “bueno” en un mundo que no lo pone fácil. Y Fallout entiende que ese dilema es el corazón de la saga.
Además, el impacto no es pequeño. Lo que hace El Ghoul puede cambiar el equilibrio del Yermo, abrir nuevas oportunidades y cerrar otras para siempre. Exactamente como en los juegos. ¿No te dio esa sensación de “esto va a traer cola”? Porque a mí sí.
Habilidades, carisma… y mucho colmillo
Hay un punto delicioso en cómo el episodio deja entrever las “habilidades” del personaje. El Ghoul parece usar su carisma para negociar, su sigilo para moverse sin ser visto y su inteligencia para manipular la situación a su favor. No hace falta que nadie lo diga en voz alta. Lo entiendes viendo cómo actúa.
Fallout convierte esos guiños en algo natural, sin subrayarlos. Y eso es justo lo que hace que la serie se sienta tan cómoda dentro de su propio universo. No te saca de la historia, te mete más dentro.
Prime Video
El Ghoul ya no es el mismo… y eso mola
Uno de los grandes aciertos de este episodio es lo que hace por El Ghoul como personaje. Las escenas del pasado con Cooper Howard ayudan, sí, pero aquí vemos algo distinto: a alguien que, tras siglos sobreviviendo como puede, empieza a recuperar una pizca de humanidad.
El Ghoul de la primera temporada probablemente habría elegido el camino más rápido y cruel. Ahora duda, valora y actúa de forma menos egoísta. No se ha vuelto bueno, ni falta que hace, pero sí más consciente del daño que deja a su paso. Y ese cambio se siente real.
La relación con Lucy tiene mucho que ver. Viajar juntos está transformando a ambos, y Fallout se toma su tiempo para mostrarlo sin discursos innecesarios. Son gestos, decisiones y silencios. De esos que dicen más que cualquier monólogo.
Fallout pone el listón donde otros no llegan
Durante años, las adaptaciones de videojuegos han tropezado siempre con la misma piedra. Películas torpes, series que no captan la esencia o historias que nadie había pedido. Ahí están ejemplos como Hitman o Assassin’s Creed para recordarlo.
Fallout, en cambio, va justo en la dirección opuesta. No intenta repetir lo que ya conoces, sino ampliar el universo con historias nuevas. Ese enfoque convierte a la serie en un referente inevitable para cualquier adaptación futura, desde Gears of War hasta God of War.
Parte del mérito está en la colaboración con Bethesda, que ha permitido una integración natural entre juegos y serie. El Ghoul ya ha aparecido en Fallout 76, y Todd Howard ha dejado claro que el futuro de la saga irá de la mano en ambos formatos.
Nuevas historias, mismo ADN
La clave está en no contar lo que ya sabes. La serie crea personajes nuevos, juega con el canon y se permite cambiar destinos y lugares si la historia lo necesita. El resultado es un mundo que se siente vivo, coherente y con margen para sorprender.
Cambios como el destino de Novac o el papel de los Khans son guiños claros a Fallout: New Vegas, pero adaptados a la narrativa televisiva. No es copia, es reinterpretación. Y funciona.
Un episodio que define lo que debe ser una adaptación
“The Profligate” no es solo uno de los mejores capítulos de Fallout. Es una declaración de intenciones. Demuestra que adaptar un videojuego no va de repetir iconos, sino de entender por qué conectaron con tanta gente.
Aquí todo encaja: decisiones con peso, personajes que evolucionan y un mundo que reacciona a lo que haces. Fallout se siente libre, valiente y, sobre todo, muy consciente de lo que es. Y eso no es nada fácil.
Ahora la pregunta es clara: ¿mantendrá este nivel en lo que queda de temporada? Si lo hace, estamos ante algo muy serio. Cuéntanos qué te ha parecido el episodio y no te olvides de seguirnos en Google News, que en el Yermo siempre pasan cosas interesantes.


