El salto del cortometraje al largometraje suele entenderse como una prueba definitiva para los directores con una voz propia marcada. En ese contexto se sitúa Verbo, la ópera prima de Eduardo Chapero-Jackson, un debut que despertó interés por su apuesta poco habitual dentro del cine español: una fantasía urbana dirigida a un público joven y construida desde el simbolismo, la estética y la búsqueda de identidad.
Protagonizada por Alba García, junto a Miguel Ángel Silvestre, Verónica Echegui, Víctor Clavijo y Adam Jezierski, la película aspira a conectar con una generación que no se siente comprendida y que busca respuestas fuera de los márgenes de lo cotidiano.
Una protagonista atrapada entre el aislamiento y la necesidad de sentido
Sara es una adolescente inquieta que vive con la sensación constante de no encajar. Su relación con sus padres es distante, su posición en el instituto la relega al papel de “rara” y su mundo interior se convierte en su único refugio. En medio de ese aislamiento aparece Líriko, un enigmático poeta urbano que deja versos pintados en muros y suelos de la ciudad.
Sara empieza a creer que esos mensajes están dirigidos exclusivamente a ella. Lo que comienza como una vía de escape termina transformándose en un viaje interior cada vez más oscuro, en el que deberá enfrentarse a una serie de pruebas simbólicas mientras una amenaza difusa parece cernirse sobre su propia realidad. La película plantea así un relato de crecimiento envuelto en claves fantásticas, donde el conflicto principal no es externo, sino emocional.
Un universo visual lleno de referencias… y poco desarrollo

Uno de los grandes atractivos de Verbo reside en su apartado visual. Chapero-Jackson construye un imaginario que mezcla referencias al hip hop, los videojuegos, el anime y la cultura urbana, incluyendo incluso secuencias de animación que rompen con la narración tradicional. La película se percibe como un collage de estímulos pensados para conectar con un público joven acostumbrado a múltiples lenguajes audiovisuales.
Sin embargo, esa riqueza estética no encuentra un respaldo equivalente en el guion. La historia avanza apoyándose más en el impacto visual que en una evolución sólida de los personajes o de los conflictos. Muchas ideas quedan esbozadas, pero no desarrolladas, y los secundarios apenas superan la condición de figuras funcionales dentro del recorrido de la protagonista.
El problema de un guion que no acompaña a la propuesta
El principal lastre de Verbo es un argumento que se siente prefabricado y excesivamente simplificado. Algunos diálogos resultan artificiales y buscan una identificación inmediata con el espectador adolescente, pero acaban produciendo el efecto contrario. La película parece confiar demasiado en que su envoltorio visual suplirá las carencias narrativas.
La idea central —la incomprensión, la búsqueda de identidad y el poder de la palabra— tiene potencial, pero se queda en la superficie. El conflicto se resuelve por caminos fáciles y previsibles, sin profundizar en las implicaciones emocionales o simbólicas que el propio planteamiento sugiere.
Una oportunidad desaprovechada
Verbo es, en última instancia, una película de buenas intenciones y gran ambición estética, pero de ejecución irregular. Chapero-Jackson demuestra talento visual y una clara voluntad de romper con los códigos habituales del cine español, pero el resultado final no consigue equilibrar forma y fondo.
Para que una propuesta de este tipo funcione, no basta con un imaginario potente y referencias reconocibles. Hace falta un guion que sostenga la experiencia y personajes que evolucionen con coherencia. Verbo se queda a medio camino, como una fantasía atractiva en lo visual, pero fallida en lo narrativo.
¿Crees que Verbo fue una oportunidad desaprovechada o una propuesta incomprendida? Déjanos tu opinión en comentarios y síguenos en Google news para más cine diferente.
VERBO
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
‘Verbo’ es un popurrí referencial, con guiños y alusiones al ‘hip hop’, los videojuegos o el ‘anime’ (incluso cuenta con unas secuencias de animación), pero no pasa de ahí.





Comentarios cerrados