Hay historias que creemos saber de memoria… hasta que alguien decide darles la vuelta como un calcetín. Robin Hood es una de ellas. Y ahora llega The Death of Robin Hood, una película que no viene a contar otra aventura más en el bosque de Sherwood, sino a mirar al mito directamente a los ojos… y preguntarle si de verdad fue un héroe.
La primera sorpresa llega con el tráiler, y no es pequeña. Hugh Jackman aparece casi irreconocible, lejos del carisma luminoso al que nos tiene acostumbrados, cargando con cicatrices físicas y morales. Desde el primer plano queda claro que The Death of Robin Hood no busca épica clásica, sino algo mucho más incómodo y humano.
The Death of Robin Hood tiene a un héroe herido, cansado y con cuentas pendientes
Esta versión del personaje arranca justo cuando otras suelen terminar. Robin está gravemente herido tras una batalla que creía definitiva, arrastrando un pasado lleno de crimen, violencia y decisiones cuestionables. Nada de discursos inspiradores ni flechas certeras al ritmo de fanfarrias. Aquí el cuerpo pesa, la culpa aprieta y la leyenda empieza a resquebrajarse.
El tráiler de The Death of Robin Hood transmite una sensación constante de agotamiento vital. No solo físico, también emocional. La cámara se recrea en silencios incómodos, miradas perdidas y paisajes que no parecen prometer redención alguna. Y eso, curiosamente, engancha más de lo que uno esperaría.
En medio de ese descenso aparece una figura clave: una mujer misteriosa que recoge a Robin cuando está al borde de la muerte. No como salvadora clásica, sino como una especie de espejo incómodo. ¿Redención? Puede. ¿Segundas oportunidades? Tal vez. Pero aquí nada se regala, todo se paga.
A24 entra en el bosque… y no lleva linterna
Que el proyecto esté respaldado por A24 lo explica casi todo. El estudio vuelve a apostar por una relectura oscura, arriesgada y poco complaciente de un icono cultural. The Death of Robin Hood no quiere gustar a todo el mundo, y se nota en cada decisión estética y narrativa que asoma en el tráiler.
El tono recuerda inevitablemente a Logan, aquella despedida crepuscular de Jackman como Lobezno. No por copiarla, sino por compartir espíritu: el del héroe que llega tarde a su propia leyenda. Aquí no hay nostalgia cómoda, hay desgaste, arrepentimiento y una pregunta constante flotando en el aire.
Jackman ha hablado abiertamente de lo que le atrajo del guion, destacando cómo explora el concepto de poder y su uso para el bien o para el mal. En The Death of Robin Hood, Robin no es un símbolo limpio, es un hombre real, lleno de contradicciones, dolor, amor y, sobre todo, memoria.
The Death of Robin Hood
La leyenda vista desde dentro… y desde abajo
El responsable de esta mirada poco amable es Michael Sarnoski, cineasta que ya demostró con Pig y A Quiet Place: Day One que le interesa más el peso emocional que el espectáculo vacío. Aquí vuelve a insistir en lo mismo: no importa cuánto conozcas versiones anteriores, esta va por otro camino.
Sarnoski describe a su Robin como alguien que ha vivido lo suficiente para ver cómo su historia se convierte en folclore. Y eso duele. Ser retratado como héroe cuando sabes perfectamente todo lo terrible que hiciste no debe de ser fácil de digerir. Esa tensión entre identidad real y relato popular es el verdadero corazón de The Death of Robin Hood.
El director se apoya además en las primeras baladas del personaje, mucho más brutales y crudas que la versión edulcorada que ha llegado al cine durante décadas. En esas historias, Robin no era precisamente un benefactor simpático, sino un forajido peligroso al que el pueblo decidió elevar a símbolo.
Esa idea atraviesa todo el tráiler: la incomodidad de ser un mito vivo. Robin no lucha solo contra sus heridas, lucha contra la imagen que otros han construido sobre él. Y esa batalla, silenciosa y amarga, parece mucho más dura que cualquier enfrentamiento con espadas.
The Death of Robin Hood con Hugh Jackman
Un reparto que apunta alto y raro
Junto a Jackman, The Death of Robin Hood reúne un reparto que no suena nada convencional para este tipo de historia. Jodie Comer, Bill Skarsgård, Murray Bartlett y Noah Jupe aportan perfiles muy distintos, pero todos con experiencia en personajes complejos y emocionalmente intensos.
El tráiler apenas deja intuir sus roles, pero sí transmite algo claro: nadie está ahí para cumplir una función decorativa. Cada presencia parece cargar con su propio peso dramático, reforzando esa sensación de tragedia contenida que recorre toda la propuesta.
Visualmente, The Death of Robin Hood apuesta por tonos apagados, escenarios ásperos y una fotografía que huye del romanticismo medieval. El bosque no es un refugio mágico, es un lugar frío, húmedo y hostil. Casi se puede sentir el barro bajo las botas.
Una despedida que no quiere ser cómoda
A estas alturas queda claro que The Death of Robin Hood no es una aventura de capa y espada al uso. Es una reflexión sobre el paso del tiempo, la violencia, la construcción de los relatos y la necesidad —o no— de redención. Una película que parece más interesada en cerrar heridas que en abrir cofres del tesoro.
El tráiler deja una sensación extraña, de esas que se quedan rondando después de terminar. No promete diversión ligera, promete algo más denso, más incómodo… y por eso mismo resulta tan atractiva. ¿No apetece ver a un mito enfrentarse a su propia sombra?
La película llegará a los cines a lo largo de este año, y todo apunta a que dará bastante que hablar, para bien o para mal. Lo que está claro es que The Death of Robin Hood no quiere pasar desapercibida ni repetir fórmulas gastadas.
Ahora la pregunta es tuya: ¿te convence esta versión oscura y crepuscular de Robin Hood o preferías seguir creyendo en el héroe perfecto? Cuéntanos qué te ha parecido el tráiler y no olvides seguirnos en Google News, que aquí las leyendas nunca descansan.




