Jeff Lemire continúa ahondando en la psique de El viejo Logan en estas páginas sometiendo al personaje a su segunda oportunidad para superar ciertos traumas y verse lanzado a tratar de enmendarse todavía más. Panini Cómics traza una línea entre las aventuras terrenales y espaciales con invitados como Drácula y El Nido.
Recuperar a Júbilo
No creo que a muchos se les escape quién es Jubilation Lee, sobre todo a los que ya peinamos canas y la conocimos allá por los años noventa. A pesar de su tremenda vinculación con Lobezno, su primera aparición no tuvo que ver con ninguna de las versiones de Logan conocidas.
Fue allá por un Annual de los X-Men, en una de esas historias de complemento que los plagaban, donde una Júbilo muy niña vivía una aventura de centro comercial junto a otras mujeres-X. Eso la llevó a buscar a los mutantes, que por aquel entonces vivían su periplo australiano tras La Caída de los Mutantes. Allí se encontró con un Lobezno es sus horas más bajas y desde entonces se volvieron uña y carne.
Hasta el punto de no haber nadie mejor para ir en su búsqueda y sacarla de ese ambiente a naftalina y hedor rancio que es vivir entre vampiros, sometida al influjo del mismísimo Drácula. Porque Júbilo hace tiempo que había sido convertida en una criatura de la noche y prácticamente su última esperanza es este Logan que en su mundo también tuvo buena relación con ella.
Apelando a su humanidad y al hijo que tiene, Shogo, consigue, no sin ayuda, devolverla a la senda más adecuada, aunque todavía quedaba tiempo hasta que la chica se liberase de la maldición de los vampiros. Logan no estará solo en su aventura, contará con unos Comandos Aulladores muy diferentes a los chicos de Nick Furia en la Segunda Guerra Mundial, aunque lo de aulladores les viene que ni pintado, están liderados por un hombre lobo, Lobo de Guerra.

La necesidad de cruzarlo con Alien
Una vez hallado el final feliz de una historia que ya tiene componentes terroríficos, llega el momento de enfrentarse una vez más con esos bichos de la raza El Nido, los equivalentes de Marvel a los aliens de toda la vida, bueno, desde el 8º Pasajero, y mucho antes de hacerse Disney con los derechos de la Fox que incluyen a la franquicia de los xenomorfos, que ya han tenido la oportunidad de enfrentarse a Los Vengadores, mientras que Lobezno se las tuvo con un Predator no hace muchos meses. El comportamiento colmena del Nido los convierte en elementos muy peligrosos pero no es lo único que El Viejo Logan va a encontrarse en el espacio.
Vestir un, ya de por sí, agobiante traje espacial al uso, de los de escafandra de astronauta, no va a ser el único inconveniente que Logan va a encontrarse en la Estación Alpha Flight. Su mente va a estar jugándole malas pasadas, haciendo que incluso vuelva a verse en Los Baldíos, llegando a hacerse consciente de lo que dejó atrás, no a su familia masacrada por los Hulks, ni una vida vacía, sino a ese bebé Hulk al que podría haber educado para hacerle convertirse en algo mejor que sus parientes. Los remordimientos jugarán su carta en una aventura claustrofóbica al máximo, con un factor curativo que no es lo que un día llegó a ser.
Las constantes de una vida difícil

Parece ser que a los autores les gusta explorar de vez en cuando lo que ha supuesto Jean Grey dentro de la vida de Logan, una compañera, amante o rival (depende de la línea temporal que queramos escoger) que siempre ha despertado algo dentro de su corazón de cascarrabias. Porque hay que recordar que Lobezno siempre ha sido viejo para los estándares humanos, nació a finales del Siglo XIX. Hablar de este Logan como su versión vieja es como intentar medir el tiempo en una dimensión sin relojes.
Da igual que ahora peine canas, que sus arrugas no puedan esconder su extrema madurez, Logan siempre fue un señor mayor atrapado en un cuerpo cuyo poder le dotaba de una longevidad extraordinaria… hasta un límite.
Por otra parte tenemos su código del honor, ese que no le permite dejar a nadie atrás. Ha sido un argumento reiterado con Lobezno, sobre todo desde que Claremont le dio ese trasfondo con Japón. Su sentido del deber es tan profundo que se sacrificará sin pensarlo dos veces para salvar a los que considera sus amigos, por no hablar de cualquier inocente que se cruce en su camino.
A la inspiración de Lemire, al que ya despedimos en este tomo, se suman dos artistas que saben lo que hacen, uno ya nos acompaña desde el inicio de la serie, Andrea Sorrentino, que vuelve a desplegar una atmósfera brutal con la aventura espacial. Por otra parte tenemos a Filipe Andrade, que cambia bastante el registro visto hasta ahora, recordando un poco a un primitivo Mike Mignola o a Sean Murphy.
Si te gusta este Lobezno más humano, más roto y más dispuesto a sacrificarse por los demás, este tomo es imprescindible en tu estantería. Y si creciste con Júbilo en los noventa, aquí hay una despedida emocional que duele. Síguenos en Google News para no perderte más reseñas de Marvel Saga y análisis de cómic clásico y actual.
El Viejo Logan Tomo 3: Viejos monstruos
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
El tercer tomo de El Viejo Logan confirma que la etapa de Jeff Lemire va mucho más allá de la acción superheroica. Entre el rescate de Júbilo bajo la sombra de Drácula y el enfrentamiento claustrofóbico contra El Nido, la historia utiliza el terror y la ciencia ficción para profundizar en la culpa y los remordimientos de Logan. Con el apartado visual potente de Andrea Sorrentino y el contraste estilístico de Filipe Andrade, el resultado es un arco sólido, emocional y oscuro que demuestra que el mayor enemigo del Viejo Logan sigue siendo su propio pasado.


