Super Mario Galaxy no solo ha llegado pisando fuerte: ha aterrizado en los cines como un auténtico misil de color, nostalgia y billetes. La nueva aventura animada de Nintendo, Illumination y Universal ha firmado un arranque gigantesco y ya se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de taquilla de 2026.
Y lo más llamativo no es solo el dinero que está haciendo, que es una barbaridad. También queda claro que el público ha conectado muchísimo más con la película que la crítica. Mientras algunos medios la han recibido con bastante frialdad, los espectadores han respondido justo al revés: llenando salas, repitiendo visionados y dejando claro que Mario sigue teniendo un tirón monstruoso.
Porque sí, aquí hay una lectura muy clara: puede que a algunos críticos no les haya entusiasmado, pero a la audiencia le ha dado exactamente lo que quería. Y cuando eso pasa con una saga así, la maquinaria se dispara sola.
Un debut de escándalo para Super Mario Galaxy que confirma que Nintendo sigue en otra liga
Los números hablan por sí solos. Super Mario Galaxy ha arrancado con 130,9 millones de dólares en su primer fin de semana tradicional en Estados Unidos y se ha disparado hasta los 190 millones durante sus primeros cinco días en cartelera. A nivel mundial, el inicio ha sido todavía más bestia: 372,5 millones de dólares en apenas ese mismo periodo.
No ha superado por muy poco el estreno salvaje de Super Mario Bros de 2023, pero casi, ya que esa película debutó con 377 millones de dólares a nivel mundial. Y eso, lejos de ser una mala noticia, refuerza la sensación de que esta secuela no era una simple continuación automática. Había interés real, ganas de volver a ese universo y, sobre todo, una confianza enorme por parte del público familiar y del espectador nostálgico.
Lo interesante es que no estamos hablando de una película que simplemente “ha funcionado bien”. Estamos ante el mayor estreno doméstico del año en Estados Unidos y uno de esos lanzamientos que reordenan la conversación de Hollywood durante varias semanas. Cuando una cinta arranca así, deja de ser solo una película infantil o una adaptación de videojuego: pasa a ser un evento.
Y eso es exactamente lo que ha conseguido Super Mario Galaxy. Convertirse en cita obligatoria para niños, padres, jugadores veteranos, curiosos y gente que simplemente quiere pasar dos horas viendo un espectáculo que entre por los ojos y no se corte a la hora de ir a lo grande.
La crítica pincha, pero el público responde con un clarísimo “sí”
Aquí está una de las claves más jugosas del fenómeno. Super Mario Galaxy ha llegado a Rotten Tomatoes con un 41-42% por parte de la crítica, una cifra floja para una producción de este tamaño. Sin embargo, la recepción del público ha sido muchísimo más sólida, con un 89% verificado y una respuesta muy favorable en sus primeros días.
Vamos, que ha vuelto a pasar eso que a veces pone nerviosos a ciertos sectores del cine: una película que a muchos críticos no les convence, pero que conecta de lleno con la gente que realmente paga la entrada. Y no es un matiz menor. De hecho, es parte de la explicación de por qué esta saga funciona tan bien.
Mario no compite en el terreno del drama sofisticado ni en el de la profundidad emocional extrema. Su terreno es otro: el del espectáculo accesible, el humor rápido, la aventura constante, el festival de referencias y el placer de ver cobrar vida a un universo que millones de personas llevan décadas jugando.
Una secuela más grande, más loca y mucho más espacial
En esta ocasión, la película lleva a Mario y Luigi más allá de Brooklyn y del Reino Champiñón para lanzarlos directamente al espacio. Esa escala nueva no es un simple cambio decorativo: es justo el tipo de evolución que una secuela de este calibre necesitaba para no sentirse repetida.
Illumination ha entendido bastante bien que repetir la fórmula exacta de 2023 habría sido un error. Así que Super Mario Galaxy apuesta por algo más ambicioso visualmente, más amplio en escenarios y con una sensación mucho más de “aventura total”. Si la primera funcionaba como presentación del universo, esta juega ya a expandirlo.
Y claro, ahí entra uno de los grandes caramelos para los seguidores del personaje: la llegada de figuras nuevas como Rosalina (Estela) y Bowser Jr., dos incorporaciones que amplían mucho el juego narrativo de la saga y que dejan la puerta abierta a bastantes más cosas de cara al futuro.
Bowser Jr.
El reparto y el equipo creativo vuelven a por otro golpe millonario
Detrás de Super Mario Galaxy repiten varios nombres clave del primer bombazo. Aaron Horvath y Michael Jelenic regresan en la dirección, Matthew Fogel firma de nuevo el guion y Brian Tyler vuelve a encargarse de la música. Es decir, no han tocado demasiado una fórmula que ya había demostrado ser dinamita comercial.
También repiten muchas de las voces principales: Chris Pratt vuelve como Mario, Anya Taylor-Joy como Peach, Charlie Day como Luigi, Jack Black como Bowser, Keegan-Michael Key como Toad y Kevin Michael Richardson como Kamek. A eso se suman fichajes potentes como Brie Larson y Benny Safdie, que ayudan a darle aire nuevo a esta segunda entrega.
Todo eso encaja además con otro dato importante: la película ha costado alrededor de 110 millones de dólares. Viendo el arranque que ha tenido, estamos ante una producción que va directa a ser enormemente rentable. Y eso, en el Hollywood actual, vale casi tanto como una estrella dorada.
Universal lo sabe, Illumination lo sabe y Nintendo lo sabe. Cuando un personaje mueve estas cifras y encima mantiene la conversación encendida entre generaciones distintas, no estamos hablando solo de una licencia potente. Estamos hablando de una mina de oro audiovisual.
¿Y ahora qué? Ojo, porque Mario tiene mucho mundo por delante
La gran pregunta ahora no es si habrá más, sino que es, hacia dónde van a tirar. Porque con este inicio, una nueva secuela parece prácticamente inevitable. Lo que ya no está tan claro es que el siguiente gran paso sea un Super Smash Bros. cinematográfico al estilo “todos juntos y a pelear”.
De hecho, Shigeru Miyamoto ha dejado caer que el enfoque actual va más por seguir explorando el propio universo de Mario antes que mezclar a todos los personajes de Nintendo en una misma película. Y siendo honestos, tiene bastante sentido. Este mundo todavía tiene muchísima gasolina.
Super Mario Galaxy
Hay personajes de sobra, escenarios icónicos por explotar, cameos por meter y, según ha deslizado el propio equipo creativo, incluso algún personaje secreto con peso real en la película que podría tener importancia en futuras entregas. Vamos, que esto huele más a expansión progresiva de franquicia que a crossover inmediato.
Y mientras tanto, la industria mira de reojo. Porque Super Mario Galaxy no solo ha ganado la batalla del fin de semana. También ha reforzado algo que Hollywood llevaba tiempo comprobando: cuando das al público una película familiar, reconocible, visualmente potente y con evento de verdad, la gente sigue yendo al cine en masa.
Así que sí, Super Mario Galaxy ha destrozado la taquilla a lo bestia. Y viendo cómo ha arrancado, da la sensación de que esto no ha hecho más que empezar. Si ya la has visto, cuéntanos qué te ha parecido… y no te olvides de seguirnos en Google News, que aquí todavía quedan muchas estrellas por recoger.


