Hay series que nacen para gustar al público. Otras, para ganarse a la crítica. Y luego están las que hacen algo todavía más peligroso: reírse del propio sistema que las premia.
The Studio pertenece claramente a esta última categoría. Una sátira feroz, incómoda y endiabladamente divertida que ha pasado, en cuestión de meses, de “otra comedia sobre Hollywood” a convertirse en la gran triunfadora de la temporada de premios televisivos. Critics Choice, Globos de Oro… y lo que venga después.
Pero la pregunta es inevitable: ¿Por qué The Studio está arrasando tanto? ¿Y por qué todo el mundo habla de ella como la serie del momento?
Una sátira que llega en el momento exacto (y con mala leche)
Hollywood lleva años mirándose al espejo, pero casi siempre con filtros. The Studio no usa ninguno. La serie creada por Seth Rogen y Evan Goldberg llega justo después de huelgas, crisis creativas, obsesión por las IP y miedo al riesgo, y decide hacer lo impensable: convertir todo ese caos en comedia pura.
No es una sátira elegante ni distante. Es sudorosa, nerviosa, agresiva. Cada episodio parece una crisis real amplificada hasta el absurdo, pero lo suficientemente cercana como para que duela. Y eso, ahora mismo, conecta.
Seth Rogen en modo “este es mi momento”

Durante años, Seth Rogen ha sido “el tipo gracioso”. Aquí juega a otra cosa. Su Matt Remick es un ejecutivo patético, inseguro, amante del cine y totalmente incapaz de sobrevivir al cargo que le han dado. Un tipo que quiere ser artista, pero vive rodeado de gente que solo piensa en beneficios, métricas y franquicias. La clave es que Rogen no se blanquea. No convierte a Matt en un héroe. Lo deja hundirse, mentir, equivocarse… y volver a hacerlo.
Y ese retrato de Hollywood funciona porque se nota que viene de la experiencia real. De alguien que ha estado dentro del sistema, lo ha sufrido y ahora se permite reírse de él sin pedir perdón.
Un reparto que parece trampa… pero funciona
Uno de los grandes secretos del éxito de The Studio es su casting imposible. Catherine O’Hara, Kathryn Hahn, Ike Barinholtz, Chase Sui Wonders… todos están en estado de gracia, interpretando versiones exageradas —pero inquietantemente creíbles— del ecosistema hollywoodiense. Y luego están los cameos. Muchos. Muchísimos.
Pero aquí no están para hacer el chiste fácil. Cada aparición tiene sentido, juega con la imagen pública de la estrella y la retuerce. Scorsese, Charlize Theron, Zac Efron, Ron Howard… todos entran al juego y salen manchados. Eso convierte la serie en una especie de “¿qué demonios acabo de ver?” constante, perfecta para generar conversación, clips virales y debate.

Técnicamente ambiciosa (cuando le da la gana)
Otro motivo por el que la crítica se ha rendido: The Studio no se conforma con ser graciosa. Hay episodios que juegan con el plano secuencia, otros que se convierten en noir, otros que parecen sketches de comedia física llevados al límite del estrés. Todo con una realización que parece mucho más cara y cuidada de lo que una comedia suele permitirse. Es una serie que ama el cine, incluso cuando lo destroza. Y eso se nota en cada decisión formal.
Por qué está ganando premios (y no solo risas)
Aquí entra la temporada de premios. En los Critics Choice Awards, The Studio empezó a aparecer como algo más que una comedia ingeniosa. Y en los Golden Globes, la confirmación fue total: mejor serie de comedia, con Rogen también reconocido como mejor actor. ¿Por qué gusta tanto a los votantes? Porque hace algo muy inteligente: critica Hollywood desde dentro, pero sin cinismo vacío.
No es una serie que diga “todo es basura”. Dice: esto es absurdo, es cruel, es ridículo… pero también lo amamos. Y esa ambigüedad emocional —esa mezcla de cariño y desprecio— es exactamente el tipo de discurso que ahora mismo premia la industria.
The Studio no quiere enseñarte nada. No quiere que aprendas. No quiere redimir a sus personajes. Quiere mostrarte cómo el sistema devora incluso a quienes creen que pueden cambiarlo. Matt no crece. No mejora. No se convierte en mejor persona. Y ahí está la gracia. En un panorama lleno de series que buscan el arco emocional perfecto, The Studio apuesta por la incomodidad constante. Por la risa nerviosa. Por el desastre.
La serie de la que todo el mundo habla… porque se atreve
En el fondo, el éxito de The Studio se resume en algo muy simple: se atreve a morder la mano que le da de comer. Se ríe de ejecutivos, de premios, de estudios, de estrellas… Y luego va y gana esos mismos premios. Esa contradicción la convierte en la serie perfecta para este momento: cuando Hollywood duda de sí mismo, The Studio le pone un espejo delante… y le dice que sonría. Y sí: probablemente seguirá arrasando. Porque pocas cosas le gustan más a la industria que reírse de sus propios demonios… mientras le aplauden.
¿La has visto ya o todavía no sabes de qué serie hablamos? Entra, descúbrelo y dinos si crees que merece todo el ruido que está generando. Síguenos en Google News para no perderte ninguna serie clave del momento.


