Logan ya no es el más fuerte, ni el más rápido, ni el más temido… pero sigue siendo el más peligroso. El último Ronin no es solo una nueva aventura de El Viejo Logan, sino una historia sobre el honor, la culpa y lo que queda cuando un guerrero camina sin amo al que servir.
Este tomo continúa la recopilación de la etapa más cascarrabias del personaje, una versión envejecida de Logan, menos poderosa que antes, pero igual de letal cuando la situación lo exige. Panini Comics acierta al recuperar esta colección, que ocupó el vacío dejado tras la muerte del Lobezno clásico y ofreció a los lectores una mirada distinta, más dura y más humana, del mutante que creíamos conocer.
Lecciones breves de japonés
Con mi grado universitario de Lobezno-japonés y japonés-Lobezno hoy vamos a tratar sobre el término ronin. Alguno sabrá perfectamente al concepto al que vamos a hacer referencia pero para aquellos cuya aproximación a Japón sea pequeña o inexistente os diremos que un Ronin es un samurái que no tiene señor.
Pero esa es la aproximación al término en lo que era la época feudal del archipiélago oriental, aquella que definía a un servidor cuyo amo había muerto, había sido derrotado y sus tierras arrebatadas en algún conflicto o porque el propio samurái había sido expulsado por una caída de su reputación. Para los fans del cine tenemos una recomendación al respecto, 47 Ronin, la película protagonizada por Keanu Reeves que adapta una famosa obra nipona.
Pero, ¿qué hay del término si lo aplicamos al Japón actual? Poco o nada tiene que ver, la verdad, pues nos referimos a esos estudiantes que han suspendido el examen de ingreso para la universidad y deciden dedicar un año completo para volver a intentarlo en una segunda oportunidad. La opción que les queda de no hacerlo es entrar en universidades de menor prestigio.
La comparativa del término viene dada por el sacrificio que hace la persona, si el samurái caído tenía que llevar una difícil vida errante poniendo su espada al servicio de tareas menos nobles el estudiante sufre un estrés igual de importante que proviene de la presión social a la que se somete para no volver a repetir el error.
¿A dónde quiero llegar?
Al final de la reseña, si todo va bien, pero también a potenciar esa imagen de Logan como un luchador nato que no tiene señor al que servir, más que a sí mismo, a tratar de no repetir los errores que le llevaron en su época a cometer los errores que finalmente le costaron un elevado precio, la pérdida de su familia a manos de los Hulks.
Para ello no dudará en regresar a un lugar muy familiar para él, aunque sea buscando a una de sus mayores enemigas Yuriko Oyama, presa de una secta conocida como La Orden Silente, compuesta por unos monjes guerreros de lo más amenazadores.
Ellos tienen prisionera al objetivo de Logan, también conocida como Dama Mortal. La necesitará para escapar de las garras de la organización pero al mismo tiempo su mente recordará algunos episodios en formato flashback que le devolverán a su anterior realidad, aquella en la que durante la caída del mundo huyó a Japón, tras conocer a la que habría de ser su compañera de viaje, Maureen, con la que tendría una familia y también un primer contacto con La Orden Silente.
Los paralelismos se irán sucediendo mientras vemos como Logan toma conciencia de que aunque su realidad no vuelva a tener lugar en este mundo por el que ahora camina siempre permanecerá en sus recuerdos.

El camino de la honra
Jeff Lemire y Andrea Sorrentino pueden ser ronin en muchos momentos de sus vidas artísticas, sobre todo cuando han tenido que publicar en el mercado independiente americano, sin la cobertura de las editoriales mainstream, pero lo que estaban haciendo con El Viejo Logan, lejos de consagrarles, ya lo estaban, iba a acentuar ese aspecto que tan bien sienta a los que son capaces de llevar a su terreno a un personaje reconocido mundialmente.
Colocar a Logan de nuevo en Japón de ese modo es una genialidad al alcance de pocos autores. Consiguen dar entidad al pasado, presente y futuro del personaje al devolverle a una tierra que conoce tan bien como los bosques canadienses que tantas veces ha recorrido formando parte de una manada de lobos.
Porque Japón y Lobezno van de la mano desde que Chris Claremont decidiese unir el camino de Logan con el país del sol naciente, a principios de los ochenta, sobre todo con la serie limitada que junto a Frank Miller situó al personaje como un hombre cuyo código de honor iba a ser capaz de superar todas las dudas que otros hombre menos honorables despertaron en su alma atormentada.
Aquel Lobezno ya tuvo que enfrentarse al mito de Chusingura, la palabra japonesa con la que se conoce a esa leyenda de los 47 Ronin, en forma de obra de teatro kabuki, mientras trataba de ser lo suficientemente válido a ojos de la mujer, Mariko Yashida, por la que latía su corazón, uno que nunca ha sido de adamantium y cuyas heridas no conseguía curar ni su factor curativo extraordinario. Porque Logan ante todo es un hombre, honorable, poderoso, irreductible, pero un hombre al fin y al cabo.
Si quieres leer El Viejo Logan – El último Ronin y descubrir una de las etapas más profundas y personales de Lobezno, puedes conseguir el tomo aquí.
MARVEL SAGA TPB El Viejo Logan Tomo 2: El último Ronin
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
Después de recibir una segunda oportunidad, El Viejo Logan está decidido a arreglar todo lo que fue mal en la realidad que conoce. Ese intento de desafiar al pasado está a punto de meterlo en serios problemas. Se enfrentará a la Orden Silenciosa, un grupo de monjes guerreros tan letales que necesitará la ayuda de Dama Mortal para tener alguna posibilidad contra ellos. Y mientras Logan lucha por cambiar el futuro, su mayor adversario podría llegar en la forma de su pasado.


