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Repaso a la trilogía original de EVIL DEAD (Parte I)

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Conforme se acerque la fecha de estreno del remake de ‘Evil Dead’ iremos repasando la trilogía original de Sam Raimi

Ante el próximo estreno, el 5 de abril, de la nueva versión de ‘Posesión infernal’,Cinemascómics.com‘ repasa la trilogía original creada por Sam Raimi, convertida en objeto de culto y en un referente por los aficionados al terror, el ‘gore’ y la serie B. En este artículo abordamos la primera entrega, ‘Evil dead’. Conforme se acerque la fecha de estreno publicaremos los análisis de ‘Terroríficamente muertos’ y ‘El ejército de las tinieblas’.

Difícil papeleta la de comentar este filme, que pese a sus ajustados 86 minutos de duración, da mucho de sí a la hora de analizar. Una película que puede estar catalogada, según a quién se le pregunte, por una de las mejores películas de género de todos los tiempos o una de las películas más sobrevaloradas de la historia, todo un acierto o todo un sinsentido, una buena película, una mala película, un extremo u otro, y curiosamente, todos tendrán razón.

Cartel de 'Evil dead', de Sam Raimi
Cartel de ‘Evil dead’, de Sam Raimi

Sam Raimi se estrenó como director de cine con una película de ínfimo presupuesto a la que tituló ‘Book of dead’ (posteriormente le aconsejaron el cambio al definitivo ‘Evil dead’) en 1981, a la sorprendente edad de 22 años y con la que consiguió recaudar casi 25 veces de lo que costó. Raimi, con un estilo muy particular, no ha dejado de hacer películas desde entonces. Aquel año su ‘Evil dead’, desde luego, no pasó desapercibida para nadie.

 

Personalmente me parece una película que tiene dos partes bien diferenciadas en todos los aspectos y que no ha aguantado nada bien el paso del tiempo para ser una película catalogada como una de las mejores en su género.

Deudora del cine ‘trash’ de los 70, de los zombis italianos de serie B al estilo Umberto Lenzi, los tebeos de ‘Tales from the crypt’ de los años 50 y, para mi gusto, de ‘La matanza de Texas’ estrenada algunos años antes, es una cinta que, repito, tiene dos partes diferenciadas abruptamente. Una primera en la que tengo la sensación (y más tras volver a verla esta semana) de que ha envejecido muy mal, con un aspecto permanente de película casera, amateur, hecha por cuatro amigos durante un fin de semana en casa de alguno de ellos, con un maquillaje que en ocasiones se queda muy corto (véase el maquillaje de Linda poseída).

Un producto ‘grindhouse’ con una puesta en escena paupérrima por parte del director, escenas vistas años antes, carreras por el bosque con caídas incluidas, distancias inverosímiles, etc.; y una música de organillo y teclado que no hace más que subrayar esa terrible sensación de que a día de hoy solo es película para sus fieles seguidores o carne de festival atípico. Una película que pide a gritos, sobre todo en la primera parte, un visionado acompañado de quinceañeros de hormona floreciente y cerveza fría en una sesión casera de sábado por la noche.

Bruce Campbell, protagonista de la trilogía de 'Posesión infernal'
Bruce Campbell, protagonista de la trilogía de ‘Posesión infernal’

Supongo que a estas alturas, más de uno que no la haya visto pensará que es una película que no merece verse. Para nada. Esa sensación desaparece en la segunda parte de la cinta, la cual parece ser dirigida por un Sam Raimi de repente más maduro, más despierto, más valiente y mucho más talentoso. Y no solo él, sino todos los departamentos. Como si de un corredor de fondo se tratase, parece que han estado esperando agazapados entre el grupo de cola para a falta de un par de vueltas, empezar a dar enormes zancadas que nadie puede seguir, acabando en el pódium con las mejores sensaciones.

Si bien es cierto que desde la primera posesión existe un intrigante interés durante toda la película, pese a la precariedad de la propuesta, y que tiene algún plano interesante como ese reloj de pared, en la segunda parte (que vendría a ser cuando Ash pasa a ser el protagonista absoluto), la película mejora en ritmo y ya no decae la atención hasta el final. Es la parte en la que Raimi pone toda la carne en el asador, nunca mejor dicho, sacando a relucir el ‘gore’ más divertido y la paranoia más absoluta, con planos que no había utilizado hasta entonces, muy interesantes y que da visos de un director que merece otra oportunidad.

Hay muestras también de buen director pese a su juventud, como se vislumbra en el entierro de la novia de Ash, con ese juego de miradas que ahora tiene objetivo diferente al que tenía antes, o esos planos donde la sangre se alza protagonista, alojándose en el interior de una bombilla o llenando paulatinamente una pantalla de cine, por no decir esa gramola que se pone en marcha creando un efecto perturbador y constante.

Por último comentar también que Raimi (recordemos que tenía 22 años) consiguió el más difícil todavía sin, supongo yo, podérselo imaginar mientras rodaba: la creación de planos icónicos, como esa cámara subjetiva o la niebla perpetua del exterior, la violación perpetrada por el bosque a Cheryl,… y, sobre todo, la motosierra utilizada por Ash, herramienta que se asociaría de por vida a este personaje y que curiosamente tan solo sale durante una escena, a 20 minutos del final. Todos ellos son planos que se han quedado almacenados en toda una generación de amantes del cine de terror.

Esta es una película difícil de catalogar y comentar. Por muchos otros motivos aquí no revelados requeriría de varios párrafos más para que se pudiera llegar a entender su magia y lo que supuso en aquel 1981, año en el que un joven estaba a punto de realizar una película que pasaría a la historia del cine, la más alquilada, de la que todo el mundo hablaría en circuitos festivaleros. Una película a la que él mismo puso continuación e incluso una tercera parte, que aquí también comentaremos y que, a día de hoy, pese a que para mí ha envejecido muy mal, sigue siendo referencia en muchos aspectos. La última, su ‘remake’, que veremos en cartelera el próximo 5 de abril y que muchos aficionados al género esperan desde hace tiempo.

Solo espero que Fede Álvarez, su director y que también debuta en el largo, tenga la misma repercusión que tuvo Raimi en su día con su versión de ‘Evil dead’. Sería una fantástica noticia para todos.

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A los 11 años salí del cine lanzando flechas imaginarias gracias a Kevin Costner en "Robin Hood, príncipe de los ladrones". A los 12 escribí mi primer guión "serio" (que posteriormente rodaría en un corto titulado "La muñeca") y a los 16 o 17 años ya lo tenía claro: no había nada que pudiera superar al cine y la pasión que sentía por él (que me perdone el mundo). He rodado varios cortos (Aquí podéis ver el último, que no os gustará porque es puro drama: http://leonquentin.wix.com/eraseunavezelamor). He escrito guiones, tanto propios como para otros. Actualmente junto a Borja Monclús, escribo un par de proyectos para series de televisión. En cuanto al cómic, he de reconocer que no soy mucho de superhéroes a la vieja usanza, sino que me dejo arrastrar más por el toque realista. Adoro la locura de Alan Moore en general y su obra magna "Watchmen" en particular. Adoro "Predicador", de otro loco de la pluma, Garth Ennis o "Batman, el regreso del caballero oscuro" del reconocido Frank Miller que me parece una vuelta de tuerca ejemplar. Tengo mis gustos al igual que tú tienes los tuyos. Lo que sí que tengo claro es que si estás leyendo esto es que tú también eres uno de los nuestros.