Atención SPOILERS. Si pensabas que El caballero de los siete reinos de HBO iba a ser solo una historia simpática de torneos, espadas y colegas de viaje, el episodio 3 ha dado información muy interesante. Una profecía soltada casi de pasada lo cambia todo y conecta esta serie directamente con el destino más trágico de Poniente. Y sí, cuando entiendes lo que significa… cuesta no quedarse pensando un rato.
Desde el principio, El caballero de los siete reinos juega a despistar. Dunk (Peter Claffey) y Egg (Dexter Sol Ansell) parecen vivir una aventura ligera, casi de carretera medieval, hasta que una adivina aparece en el momento justo para recordarnos que en este universo nadie escapa al destino. Lo que parece una charla sin importancia acaba siendo una de las profecías más inquietantes de toda la saga.
El caballero de los siete reinos presenta a una adivina, una charla casual… y una bomba de relojería
Durante el episodio 3 de El caballero de los siete reinos, Dunk y Egg se cruzan con una adivina que promete leerles el futuro por unas monedas. A Dunk le suelta algo tan exagerado como que será “más rico que un Lannister”, lo justo para que el caballero alto no se lo tome demasiado en serio. Suena a timo rápido y a seguir el camino.
Pero cuando llega el turno de Egg, el tono cambia. Ya no hay frases vagas ni promesas hinchadas. La mujer clava los ojos en el muchacho y suelta una profecía tan concreta que da escalofríos, sobre todo si conoces un poco el futuro de Poniente. Aquí no hay humo: hay destino puro y duro.
«Serás rey, y morirás en un fuego ardiente, y los gusanos se alimentarán de tus cenizas. Y todos los que te conozcan se alegrarán de tu muerte».
HBO
Así, sin anestesia. Egg se queda helado, y no es para menos. ¿Rey? ¿Morir quemado? ¿Alegría por su muerte? Todo suena absurdo… hasta que recuerdas que este chico no es quien parece ser.
Egg no es solo un escudero, y el destino lo sabe
La gracia y la tragedia de El caballero de los siete reinos es que Egg, en realidad, es Aegon Targaryen. No un heredero evidente, no un príncipe criado para reinar, sino el cuarto hijo de un cuarto hijo. Vamos, alguien que no debería tener ninguna opción real de sentarse en el Trono de Hierro.
Por eso la profecía le golpea tan fuerte. No encaja con nada de lo que sabe de sí mismo. Para que Egg sea rey, tendrían que morir muchas personas y alinearse demasiadas piezas. Y aun así, suena a locura… excepto porque en el mundo creado por George R. R. Martin, las locuras suelen cumplirse.
Sin entrar en destripes directos, la realidad es que el destino acaba empujando a Egg hasta el trono. Todos los que están por delante en la sucesión desaparecen, uno tras otro, y el Consejo acaba coronando a quien menos se esperaba. Incluso se salta a otros herederos por puro miedo a repetir errores del pasado. Así funciona Poniente.
El caballero de los siete reinos (2026)
El reinado de Egg: buenas intenciones, muchos enemigos
Una vez convertido en rey, Egg demuestra que no es un Targaryen al uso. En El caballero de los siete reinos ya se intuye, pero los libros lo dejan claro: Aegon V gobierna pensando en la gente corriente. Quiere mejorar sus condiciones, limitar abusos y tocar privilegios que los nobles consideran sagrados.
Y claro, eso no gusta nada en palacio. Los grandes señores murmuran, conspiran y esperan su caída. De ahí que la profecía vuelva a cobrar sentido cuando dice que “todos los que te conozcan se alegrarán de tu muerte”. No es que el pueblo lo odie, es que quienes mandan alrededor de él no soportan su forma de gobernar.
Lo irónico es que su muerte coincide con un nacimiento Targaryen. Mientras unos lloran, otros celebran la llegada de una nueva esperanza. Poniente nunca pierde la oportunidad de ser cruel y poético a la vez, ¿no crees?
La Tragedia de Refugio Estival: fuego, misterio y obsesión
La muerte de Egg llega con uno de los eventos más oscuros de toda la historia Targaryen: la Tragedia de Refugio Estival. Un incendio brutal acaba con la vida del rey y de varios personajes clave, en un suceso envuelto en misterio que aún hoy sigue generando teorías.
Sabemos que ocurrió en el año 259 d.C., décadas antes de los acontecimientos de Juego de Tronos, y que ese fuego marcó el principio del fin para muchas cosas. Lo que no está claro es cómo empezó realmente. Y ahí es donde la cosa se pone interesante.
¿Un accidente… o una decisión consciente?
Una de las teorías más extendidas apunta a que el propio Egg provocó el fuego. En sus últimos años estaba obsesionado con devolver los dragones a Poniente. Había huevos, rituales y demasiada fe en que el fuego podía devolver lo perdido. La historia Targaryen ya nos ha enseñado cómo acaban esas obsesiones.
Otras teorías señalan a los maestres, sugiriendo una conspiración para acabar con la dinastía. Aunque, siendo sinceros, no parece que les saliera demasiado bien, viendo quiénes sobrevivieron aquella noche.
La hipótesis más inquietante es otra: que Egg viera el futuro. Como otros Targaryen, tenía sueños proféticos. Quizá vio caminantes blancos, locura, destrucción… y decidió que su sacrificio era necesario. Que el fuego era el precio a pagar para frenar algo peor.
Una profecía que lo conecta todo
Al final, lo fascinante de El caballero de los siete reinos es cómo convierte una escena aparentemente menor en una pieza clave del gran puzle de Poniente. La profecía de Egg no es solo un guiño para entendidos: es una declaración de intenciones. Aquí el destino importa, y mucho.
Todo lo que dice la adivina se cumple. Cada palabra. Y eso hace que mires cada episodio con otros ojos, sabiendo que, por muy ligera que parezca la historia, el fuego siempre está esperando al final del camino.
Ahora dime tú: ¿Crees que Egg eligió su destino o fue solo una víctima más de las profecías Targaryen? Déjanos tu teoría en comentarios y no olvides seguirnos en Google News… que en Poniente siempre hay más fuego del que parece.


