Una película se estrella en taquilla, desaparece de los carteles… y de repente reaparece en streaming como si nada. Eso es justo lo que le ha pasado a Rachel Zegler con Y2K, una locura noventera que ahora está dando guerra en HBO Max.
Durante 2024, Y2K pasó por los cines sin hacer mucho ruido, con cifras que dolían más que una conexión a módem de 56k. Pero el tiempo, el sofá y el algoritmo han sido más generosos. Hoy, la película protagonizada por Rachel Zegler se cuela en el top 10 de HBO Max en más de una decena de países. ¿No es maravilloso cuando el público decide ir por libre?
De batacazo en taquilla de Rachel Zegler a fenómeno inesperado en streaming
La historia es curiosa, y bastante habitual últimamente. Y2K apenas recaudó 4,5 millones de dólares frente a un presupuesto de 15 millones, un golpe seco que la colocó rápidamente en la lista de fracasos comerciales de 2024. En otro momento, ahí habría terminado todo. Créditos finales y a otra cosa.
Sin embargo, el salto a HBO Max le ha dado una segunda vida. La película se ha colocado entre lo más visto en 16 territorios internacionales, llegando incluso al tercer puesto en Haití. Puede que no sea el mercado más comentado en Hollywood, pero oye, un top 3 es un top 3. Y Rachel Zegler vuelve a estar en boca de muchos.
Críticas tibias, curiosidad desatada
En el terreno de la crítica, Y2K nunca fue precisamente unánime. En Rotten Tomatoes luce un 42% que deja claro que no conquistó a todos, aunque algunos destacaron su descaro y ambición. El problema, según muchos, es que el humor y el tono van dando bandazos, como un CD rayado.
Aun así, hay algo magnético en estas películas imperfectas. Esa sensación de “no debería funcionar, pero quiero seguir viendo qué demonios pasa”. En streaming, sin expectativas ni entradas pagadas, Y2K encuentra su lugar. Y Rachel Zegler se beneficia de ese contexto mucho más relajado.
Una pesadilla tecnológica con olor a finales de los 90
Ambientada en 1999, Y2K juega con uno de los miedos más absurdos y fascinantes de la época: que la tecnología se volviera loca al cambiar de milenio. La historia arranca con dos estudiantes invisibles del instituto, Eli y Danny, decididos a colarse en una fiesta de Nochevieja mientras los padres están fuera.
Eli está colado por Laura, pero no se atreve ni a mirarla sin sudar. Danny, más lanzado, insiste en que la bese a medianoche. Todo parece una típica noche adolescente… hasta que el reloj marca las doce y la electricidad se apaga. A partir de ahí, la película pisa el acelerador sin mirar atrás.
Y2K (2024)
Cuando los Tamagotchi quieren matarte
Lo que sigue es un festival de imaginación sangrienta. Un ventilador empotrado en una cabeza, un coche de juguete convertido en arma mortal, microondas asesinos y hasta un Tamagotchi atravesando cráneos como si fuera una broca infernal. Sí, has leído bien. Y2K no tiene miedo al ridículo, y eso es parte de su encanto.
Eli, Laura y varios supervivientes logran escapar y descubren que el enemigo es una conciencia colectiva de todos los dispositivos electrónicos del mundo. Se hace llamar la Amalgamación y su plan es tan simple como inquietante: esclavizar a la humanidad. Todo muy de fin de siglo, muy acorde a la paranoia digital.
Kyle Mooney, nostalgia desatada y una Rachel Zegler en transición
La dirección corre a cargo de Kyle Mooney, ex-miembro de Saturday Night Live, que aquí se lanza a mezclar terror, comedia y referencias pop sin pedir permiso. A ratos funciona, a ratos se le va de las manos, pero desde luego no es una película aburrida.
Para Rachel Zegler, Y2K fue un paso curioso dentro de una carrera todavía joven. Tras debutar a lo grande con West Side Story de Steven Spielberg, pasó por títulos tan dispares como Shazam! Fury of the Gods o The Hunger Games: The Ballad of Songbirds and Snakes.
Rachel Zegler (cordonpress)
Del cine al escenario (y vuelta al radar)
Después de Y2K, la cosa no mejoró con su polémico papel protagonista en Blancanieves (Snow White), que acabó siendo carne de memes y otro tropiezo comercial. Lejos de insistir en el mismo camino, Rachel Zegler giró el timón hacia el teatro.
Desde 2024, ha brillado sobre las tablas con Romeo + Juliet en Broadway y más tarde en el West End londinense como Eva Perón en Evita. Próximamente seguirá allí con The Last Five Years. Curioso cómo el escenario le ha devuelto el prestigio que el cine le estaba negando.
El extraño encanto de Y2K en la era del streaming
Quizá Y2K nunca fue una película pensada para arrasar en salas. Su humor deslenguado, su violencia absurda y su nostalgia sin filtro encajan mejor en una noche de streaming, sin prisas ni expectativas. En ese contexto, la propuesta se disfruta de otra manera, más libre y menos exigente.
La presencia de cameos tan surrealistas como Fred Durst interpretándose a sí mismo refuerza ese aire de chiste interno gigante. No todo cuaja, pero cuando lo hace, arranca sonrisas y algún que otro “¿pero qué acabo de ver?”. Y eso, hoy en día, ya es mucho.
Que una película de Rachel Zegler pase de fracaso a éxito gracias al streaming dice más del público que de los números de taquilla. Tal vez estemos aprendiendo a descubrir películas fuera del ruido del estreno. ¿Tú ya le has dado una oportunidad a Y2K en HBO Max? Cuéntanos qué te ha parecido y síguenos en Google News para no perderte la próxima sorpresa cinematográfica.


