El Universo DC acaba de enseñarnos una carta que llevaba tiempo guardándose en la manga. Un vistazo rápido, una imagen que dura lo justo… y ya está todo el mundo hablando. El nuevo look de Supergirl con Milly Alcock no solo redefine al personaje: deja claro que la película va a ir por caminos mucho más cósmicos, intensos y, ojo, emocionales de lo que algunos esperaban.
La película se inspira directamente en Supergirl: Woman of Tomorrow, uno de los cómics más potentes del personaje, y eso se nota desde el primer segundo. Aquí no hay sonrisas impostadas ni poses de heroína recién llegada. Esta heroína viene con equipaje, con cicatrices y con una mirada que dice “he visto cosas”. Y eso, admitámoslo, da mucha curiosidad.
Una Supergirl muy distinta a la que conocíamos
La nueva imagen publicada muestra a Milly Alcock con un traje que respira fidelidad al cómic, pero también personalidad propia. No parece diseñada para vender muñecos, sino para contar una historia. La textura, los colores y hasta la forma en la que lo lleva puesto apuntan a una Kara Zor-El que no está aquí para agradar a nadie.
Este enfoque conecta directamente con lo que han explicado desde DC Studios: Supergirl no es Superman con falda. Mientras Clark creció en la Tierra, rodeado de cariño, Kara pasó sus primeros años viendo cómo su mundo se desmoronaba. Literalmente. Y eso deja huella, no solo emocional, también narrativa.
El contraste entre ambos personajes va a ser clave dentro del nuevo DCU. Esta Supergirl no aterriza para ser “la prima molona”, sino para mostrar una forma distinta de ser heroína. Más áspera, más directa, menos cómoda. Y la verdad, ya tocaba ver esa cara del personaje en cine.
El relevo definitivo y un casting muy pensado
Milly Alcock toma el testigo de Sasha Calle, que dio vida a Kara en The Flash, y lo hace con una energía completamente diferente. Antes, Melissa Benoist había marcado época en televisión con Supergirl, pero esta nueva etapa apunta claramente a algo más adulto y menos luminoso.
El propio James Gunn ha explicado que supo que Alcock era especial desde el primer casting. Y no por una pose heroica ni un discurso épico, sino por cómo manejaba las escenas emocionales. De esas que no se gritan, se sienten. Según Gunn, las pruebas fueron tan intensas que hasta él se quedó sorprendido por la carga dramática que podía transmitir.
Ese detalle dice mucho del tipo de Supergirl que vamos a ver. Una protagonista que no necesita soltar frases ingeniosas cada dos minutos para llamar la atención. Aquí el peso estará en lo que arrastra, en lo que ha vivido y en cómo eso condiciona cada decisión que toma.
Supergirl (2026)
Una aventura cósmica con sed de justicia
La historia de Supergirl (2026) arranca cuando un enemigo inesperado golpea demasiado cerca de Kara. Y cuando decimos cerca, hablamos de algo personal, de lo que remueve por dentro. A partir de ahí, la película se lanza a una aventura interplanetaria donde la venganza y la justicia van peligrosamente de la mano.
En ese viaje no estará sola. A su lado aparecerá un acompañante tan improbable como explosivo: Lobo. Sí, el mismísimo Lobo, interpretado por Jason Momoa, que debuta así en el DCU. Solo imaginar el choque entre la intensidad silenciosa de Kara y el caos absoluto de Lobo ya justifica buena parte del hype.
La química promete ser uno de los grandes atractivos. No tanto por el humor fácil, sino por el contraste de personalidades. Supergirl es dolor contenido; Lobo, destrucción sin filtro. Dos extremos obligados a colaborar en un universo que no da tregua.
Equipo creativo con experiencia y personalidad
Detrás de la cámara está Craig Gillespie, un director que sabe moverse entre lo íntimo y lo espectacular. El guion corre a cargo de Ana Nogueira, mientras que la música la firma nada menos que Ramin Djawadi, garantía de épica con alma.
El reparto acompaña con nombres como Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, David Krumholtz, Emily Beecham y el propio Momoa, formando un conjunto que apunta más al drama espacial que al simple desfile de efectos visuales. Todo suma para que Supergirl no sea una película más dentro del calendario, sino una pieza clave del nuevo tablero de DC.
Más que una película: una declaración de intenciones
La llegada de Supergirl a los cines el 26 de junio de 2026 no es casual. La película parece diseñada para sentar bases, para ampliar el universo y, de paso, preparar el terreno para lo que vendrá después con Superman. No como complemento, sino como espejo.
Supergirl y Superman
Este nuevo enfoque deja claro que DC quiere explorar distintos tonos dentro de su universo compartido. Si Superman representa la esperanza clásica, Supergirl encarna la supervivencia. Dos formas de heroísmo que conviven, chocan y se enriquecen mutuamente. ¿No te parece una idea bastante potente?
Además, el primer vistazo a Milly Alcock confirma algo importante: no se ha elegido a esta actriz solo por popularidad, sino por lo que puede aportar emocionalmente. Y cuando una superproducción apuesta por eso, suele ser buena señal.
Ahora la pelota está en nuestro tejado. ¿Te convence este nuevo look de Supergirl? ¿Te apetece una historia más dura, más cósmica y menos complaciente? Cuéntanos qué te ha parecido y no te olvides de seguirnos en Google News… que este viaje por el DCU acaba de empezar y promete curvas.





