Reseña de New X-Men: E de Extinción - Cinemascomics.com Reseña de New X-Men: E de Extinción - Cinemascomics.com
Cómics

New X-Men: E de Extinción. Cuando Morrison tiró al suelo las fichas del juego

New X-Men: E de Extinción. Cuando Morrison tiró al suelo las fichas del juego

El mundo cambia, evoluciona, muta, y los X-men deben hacerlo para sobrevivir. La extinción se acerca, ¿Qué mutante se salvará?

Era el principio del siglo XXI, y los mutantes tenían la primera película digna de superhéroes. Y Grant Morrison decidió que era hora de que tuvieran un cómic a la altura: New X-Men. Con un documento que entregó a la editorial dejó claro que su paso por el sello X no iba a ser solo una etapa, iba a cambiar y redefinir todo, iba a marcar una época. Y lo hizo.

Y todo gran espectáculo tiene que tener un gran Boom. Lo decía Demille, y al final por mucho que los autores digan que no siguen esa premisa, les encanta comenzar con un gran giro y un terremoto. Grant Morrison no es diferente en esto, y su primer Arco para New X-Men, empezó así.

Redefinir el futuro mutante como especie evolucionada destinada a sustituir al humano normal, una bomba para todo el universo, mutante o no, de Marvel, fue el primer paso. Y el terremoto, un genocidio mutante que pone en peligro a la raza. El escocés no deja que respiremos en tres números para acabar con una bomba en la última viñeta.

Si el primer arco era la destrucción del estatus quo de los X-men, el Annual de ese año se convirtió en una declaración de intenciones, para los chicos de Xavier, y para el futuro de la serie de Morrison. Nuevos personajes, nuevas tramas, Xorn, un culto que usa los órganos de los mutantes para implantarse mejoras. Unía así las nuevas comunicaciones, y los programas de cotilleos a una denuncia política contra regímenes como el chino, y de paso hablaba de la inmoralidad de las empresas tecnológicas encubiertas con investigaciones fidedignas y altruistas.

Pero si algo funciona, es porque no solo la trama funciona, sino porque los personajes son interpretados y escritos correctamente. Y la visión del britano, fue la correcta, evolucionó como en la serie a los hombres X, y nos dio las nuevas encarnaciones del siglo XXI. Y de paso, creaba a una de las enemigas más peligrosas que los X-men ha tenido: Cassandra Nova.

Y todo esto con la ayuda de uno de sus colaboradores más reputados hoy día: Frank Quitely. El ahora reputado dibujante, todavía no era la estrella de nuestros días, y su estilo feista, deformante y barroco aún no había hecho mella en el público, pero aquí estaba, en todo su esplender, exagerado y brillante para darnos un cómic que se gozaba a pesar de que lo primero que pensabas era: “que raros están todos así dibujados”. El Annual dejaba paso a Leinil Francis Yu, que ha retornado varias veces al redil mutante, pero que aquí aún no tenía el estilo personal y de trazo grueso y duro actual, y todavía mantenía líneas más supers y de línea clara.

Solo con un arco de tres números, Morrison redefinía a los mutantes, los destruía, y ponía los ladrillos para una nueva época, en la que la aventura se elevaría al cuadrado, y no lo harían en la sombra, sino a la vista de todos, sin uniformes coloridos, sino con uniformes que dejaran claro que todos eran lo mismo, mutantes, y soldados de Xavier.

Panini reedita esta serie tan necesaria para cualquier amante de los mutantes, y que además añade nuevos extras para poder disfrutar aún más de lo que fue un cambio brutal para la franquicia, y que aún a día de hoy influye en su desarrollo. SI no creéis esta afirmación, leedlo y descubriréis de donde surgen muchas de las ideas del Amanecer de X de Hickman, si, de aquí.