Dark Mode Light Mode
no hay perros en el Universo Zootrópolis

Motivo por el que no hay perros en el Universo Zootrópolis

¿Por qué en Zootrópolis no hay perros ni gatos? No es un despiste: es una regla clave del universo Disney y tiene todo el sentido
no hay perros en el universo zootrópolis no hay perros en el universo zootrópolis
no hay perros en el Universo Zootrópolis

Zootrópolis es uno de esos universos que parecen sencillos a primera vista, pero que esconden más normas internas que un guion de ciencia ficción dura. Y justo ahí está la gracia. Porque sí, todo es color, humor y animales hablando… pero nada está puesto al azar. Ni siquiera la ausencia de perros y gatos.

Desde que Zootrópolis llegó a los cines, muchos espectadores se han hecho la misma pregunta al salir de la sala: ¿Cómo puede existir una ciudad llena de animales antropomorfos y no haber ni un solo perro doméstico ni un gato paseando por ahí? Con el estreno de la secuela, la duda no solo ha vuelto, sino que se ha hecho aún más ruidosa.

La regla invisible que manda en Zootrópolis

La explicación no llega de un rumor loco ni de una teoría rebuscada de internet, sino directamente desde dentro de Disney. El responsable de aclararlo ha sido Jared Bush, codirector de la saga y actual jefe creativo de Walt Disney Animation Studios. Y lo curioso es que su respuesta es tan lógica que sorprende no haberla pensado antes.

Según Bush, el universo de Zootrópolis funciona bajo una norma muy clara: no existen animales que hayan sido domesticados por humanos. Así de simple. En ese mundo no hay humanos, por lo tanto nadie ha domesticado a nadie. Si lo piensas dos segundos, encaja como un guante. Esta es una sociedad animal independiente, no una versión alternativa de nuestro planeta.

Por eso no hay perros ni gatos tal y como los conocemos. No es un descuido ni una decisión estética. Es una regla fundacional del universo, de esas que no se anuncian con carteles, pero que condicionan absolutamente todo lo que pasa en pantalla.

zootrópolis 2

Disney

Ni perros, ni gatos… ni monos

Lo interesante es que esta norma no se aplica solo a los animales que tenemos en casa. Bush explicó que el mismo criterio sirve para entender por qué tampoco aparecen monos, chimpancés o gorilas. Son especies que, en nuestro mundo, están profundamente ligadas a la presencia humana, ya sea por domesticación directa o por convivencia histórica.

En Zootrópolis, si una especie no existe en estado completamente independiente del ser humano, simplemente no tiene cabida. Es un detalle que no salta a la vista mientras ves la película, pero que demuestra hasta qué punto el equipo creativo se toma en serio su propio mundo.

Y aquí es donde Zootrópolis empieza a jugar en otra liga. Porque no estamos hablando solo de un chiste visual o de una elección puntual. Estamos hablando de coherencia interna. De reglas que se respetan incluso cuando nadie las está pidiendo explícitamente.

La excepción que confirma la regla

Eso sí, como en toda buena norma, hay matices. Bush puntualizó algo que muchos pasaron por alto: en Zootrópolis sí existen perros… pero no los que te imaginas. Hablamos de los perros salvajes africanos, una especie que vive completamente al margen de la domesticación humana.

En otras palabras: los perros existen, pero no los labradores, bulldogs o chihuahuas que te vienen a la cabeza. Solo aquellos que nunca necesitaron al ser humano para sobrevivir. Un detalle fino, casi quirúrgico, que demuestra el nivel de precisión con el que se ha construido este universo.

Y sí, es uno de esos datos que, una vez lo sabes, hace que mires las películas con otros ojos. ¿No te dan ganas de volver a ver Zootrópolis solo para fijarte en ese tipo de cosas?

zootrópolis 2 (2025)

Disney

Cuando la regla se dobla… un poquito

Bush también reconoció que no siempre es fácil mantenerse dentro de los límites. Hay animales, como los caballos, que pueden ser salvajes o domesticados dependiendo del contexto. En esos casos, el equipo creativo se permite ser un poco más flexible, siempre que el espíritu del personaje encaje con la idea de libertad que define a Zootrópolis.

Eso sí, la norma general se respeta. Solo se cruza la línea cuando el desarrollo del personaje lo exige de verdad. Nada de hacerlo por comodidad o por nostalgia visual. Aquí cada decisión tiene un porqué.

Y ese equilibrio entre rigor y creatividad es, probablemente, una de las claves del éxito de la saga. Porque Zootrópolis no improvisa su mundo. Lo entiende, lo protege y lo exprime con inteligencia.

El chiste del “perro naranja” que casi rompe el canon

Hay un momento en Zootrópolis 2 que ha hecho reír a medio planeta: cuando el jefe Bogo llama “perro naranja” a Nick Wilde. Una frase absurda, rápida, inesperada… y que, técnicamente, no debería existir en un mundo sin perros domésticos.

La anécdota es oro puro. Según Bush, la frase fue improvisada por Idris Elba en pleno rodaje. Solo la dijo una vez. El equipo se miró, se rió y decidió dejarla. Porque a veces, aunque tengas reglas muy claras, el carisma manda.

El aludido, por cierto, es Jason Bateman, la voz de Nick Wilde. Y sí, el chiste funciona precisamente porque rompe ligeramente el canon sin cargárselo. Un pequeño desliz controlado que suma personalidad sin desmontar el universo.

zootrópolis 2

Disney

Por qué este detalle explica el éxito de Zootrópolis

Puede parecer una tontería. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa que no haya gatos en una película de animales parlantes? Pero este tipo de decisiones son las que separan una saga correcta de una franquicia que deja huella.

Zootrópolis no solo cuenta una historia. Construye un mundo con normas claras, límites definidos y un respeto absoluto por su propia lógica interna. Y eso se nota. Se percibe. Se agradece, incluso aunque no seas consciente de ello mientras ves la película.

Esa atención al detalle es la misma que ha convertido a Zootrópolis en una de las joyas modernas de Disney. Y también la razón por la que cada nueva entrega genera tanta conversación. Porque cuando un universo está bien pensado, cualquier pequeño detalle se convierte en tema de debate.

En Zootrópolis, hasta la ausencia de un simple perro tiene sentido. Y eso, hoy en día, no es tan común como debería.

Ahora dime tú: ¿te habías dado cuenta de este detalle o te acabamos de romper un poco la cabeza? Pásate por los comentarios y, si te ha gustado el viaje, síguenos en Google News para no perderte la próxima curiosidad cinematográfica que nos haga sonreír.

david larrad

David Larrad

ISNI: 0000 0005 1791 9555 | Estudió Realización Audiovisual de Espectáculos y televisión en Fundación para la enseñanza Audiovisual. Realizó Master de Diseño gráfico y de 3D.

Comentar Comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Enviar comentarios

Noticia anterior
final alternativo de sinners (los pecadores)

Ryan Coogler frena la secuela de Sinners… pese a que ya hay varias ideas sobre la mesa

Siguiente noticia
moon knight

Marvel reinventa a Moon Knight de la forma más radical que hemos visto hasta ahora