Cuando parecía que por fin la saga encontraba un nuevo camino entre cables, viajes en el tiempo y dilemas existenciales, llega el jarro de agua fría: Terminator Zero ha sido cancelada por Netflix tras una sola temporada. Sí, así, sin anestesia. Y lo más curioso es que la serie había gustado mucho… pero no lo suficiente.
La noticia no ha salido de un comunicado pomposo de Netflix, sino directamente de su creador, Mattson Tomlin, que confirmó en X que Terminator Zero no volverá. Y claro, la pregunta es inevitable: ¿Qué está pasando con esta franquicia que nunca termina de arrancar del todo?
Terminator Zero se apaga antes de despegar
La idea de Terminator Zero era valiente. No se trataba de repetir la historia de siempre con Sarah Connor y el T-800 de turno, sino de expandir el universo en clave animada, con nuevos personajes y un enfoque más sci-fi, más filosófico, incluso más oscuro. Una especie de reinicio suave dentro del caos temporal que siempre ha definido la saga.
Pero ya sabes cómo funciona esto: críticas positivas, buena recepción… y luego el dato que manda. Según Tomlin, la acogida fue “tremenda”, pero el número de espectadores no acompañó. En otras palabras: a muchos les encantó, pero no fue suficiente gente como para justificar una segunda y tercera temporada.
Y eso duele, porque el propio creador tenía planeada una guerra futura brutal para las siguientes entregas. Una Future War en condiciones, con más profundidad en los personajes y consecuencias más salvajes. Terminator Zero se queda, así, como una historia contenida, cerrada… pero con ese regusto de “aquí había más”.
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Una historia compleja entre dos líneas temporales
Por si no la viste, Terminator Zero jugaba con dos tiempos conectados por viajes temporales. En un futuro postapocalíptico de 2022, Eiko combate contra un Terminator y descubre información clave sobre Skynet. Desde ahí es enviada a 1997, a un Japón alternativo donde los robots ya forman parte de la vida cotidiana.
En ese pasado vive Malcolm Lee, un científico obsesionado con
crear Kokoro, una inteligencia artificial capaz de competir con
Skynet. El problema es que, mientras intenta salvar el mundo,
descuida a sus hijos —Kenta, Reika y Hiro— y mantiene una relación
bastante enigmática con su asistenta androide, Misaki.
Cuando Eiko y el Terminator llegan a 1997, todo explota. El cyborg
tiene la misión de eliminar a Malcolm y a sus hijos para cambiar el
futuro. Y ahí es donde Terminator Zero empieza a ponerse realmente
interesante, mezclando acción, drama familiar y debates sobre si la
humanidad merece ser salvada.
Kokoro, Skynet y el eterno dilema humano
Uno de los grandes aciertos de Terminator Zero fue Kokoro. Mientras Malcolm intenta convencerla de que la humanidad tiene arreglo, la IA analiza la historia humana y llega a una conclusión inquietante: quizá no merecemos sobrevivir. Exactamente el mismo juicio que hizo Skynet en su día.
La serie no se limitaba a persecuciones y disparos. Había reflexión, bucles temporales complejos y revelaciones que te dejaban pensando un buen rato. Como cuando descubrimos que Misaki es en realidad un androide creado por Malcolm en otra línea temporal futura, donde ambos sacrificaron sus recuerdos para intentar evitar el apocalipsis.
El clímax tampoco se quedaba corto. Skynet inicia ataques nucleares, Malcolm activa Kokoro como última defensa… y lo que parecía una salvación se convierte en una nueva forma de control. Robots sometiendo a la población “por su propio bien”. ¿Te suena? Ese tono incómodo, casi profético, era puro Terminator Zero.
Netflix
Y luego está el giro final: Malcolm muere revelando que Eiko es su madre en otra línea temporal. Sí, así de retorcido. El destino del mundo queda en manos de Kenta, que decide no destruir a Kokoro con un EMP y apostar por una convivencia futura. Un final abierto, con esperanza… y con mucha tela que cortar.
¿Está la saga Terminator en modo standby?
La cancelación de Terminator Zero vuelve a poner el foco sobre el estado real de la franquicia. Mientras tanto, James Cameron ha dejado caer que quiere regresar al universo en acción real, pero con un enfoque totalmente nuevo. Incluso se ha planteado dejar atrás al T-800, a Sarah y a John Connor.
La última película, Terminator: Dark Fate, no fue un éxito en taquilla, aunque muchos la consideran de lo mejorcito desde Terminator 2. Aun así, los números no acompañaron. Y ahora, con Terminator Zero cancelada, el mensaje es claro: el nombre pesa, pero no garantiza audiencia.
El gran reto es evidente. ¿Puede Terminator sobrevivir sin sus iconos clásicos? ¿O quizá debería reiniciarse bajo otro nombre, como si apagara el sistema y arrancara desde cero? La ironía es que vivimos en una era donde la inteligencia artificial es más real que nunca. El tema es actualísimo. Y aun así, conectar con el gran público no está siendo tan sencillo.
Lo que deja claro el caso de Terminator Zero es que la animación adulta basada en franquicias no siempre despega, por muy sólida que sea la propuesta. Ahora la saga parece en pausa, esperando a que alguien pulse el botón de reinicio.
Y tú, ¿crees que Terminator debería volver con todo o es momento de dejarlo descansar unos años? Cuéntanos qué harías tú con Terminator Zero y con la saga en general… y no te olvides de seguirnos en Google News, que aquí seguimos vigilando el futuro antes de que Skynet lo haga.


