La colección de Los Cuatro Fantásticos iba cogiendo velocidad de crucero en las manos de John Byrne, dejándonos los mimbres de algunos de los bombazos que iba a presentarnos más adelante. Panini Comics extiende la alfombra roja para ir preparando el camino hacia la épica absoluta.
Cada número es un hit
En cada uno de los episodios de este tomo de Los Cuatro Fantásticos de John Byrne podríamos tener perfectamente una reseña individual, por calidad, por cantidad de cosas que pasan a cada momento, por esos instantes que tocan el corazón del lector, por como la narrativa nos hace ver que estamos en frente de algo muy grande, que roza las crónicas de los héroes más prestigiosos de la historia de la humanidad.
Byrne no deja apenas un momento para el respiro y roza el sobresaliente de forma constante, tanto por su labor en los guiones como en el trazo firme de sus lápices. Al mismo tiempo hace crecer a sus personajes, les dota de un aura potente, relevante, dotados de una personalidad que algunas veces queda relegada por la acción pero que no deja de percibirse.
Siguen siendo unos 4F reconocibles pero al mismo tiempo cabalgan en el filo de la correcta moralidad, se establecen nuevas reglas al tiempo que se exploran conceptos que hasta ahora parecían no contar para la Primera Familia de Marvel. Byrne incluso se permite parodiar a los clásicos mientras empieza a dotar de protagonismo a Susan Richards, la históricamente miembro relegada por ser mujer.
Todavía sigue siendo La Chica Invisible pero empezamos a ver que su papel es mucho más relevante, que incluso cuando le toca batallar sola no es una damisela en apuros, comienza a tomar el papel de una mujer de armas tomar. Suyo será el mayor peso a aguantar cuando le toque levantar un campo de fuerza alrededor de todo Manhattan o cuando sea la última línea de defensa para proteger a su hijo, Franklin.

Los pilares de una época
Hablar del uso que Byrne hizo del Doctor Muerte o de Galactus es centrar mucho el tiro en algunas de las tramas que más continuidad tuvieron durante los años que estuvo al frente de la colección de Los Cuatro Fantásticos. En estas páginas está el comienzo de la saga que desembocaría en el conocido como Juicio de Galactus o el germen del sustituto de Victor Von Muerte con la presentación en sociedad de Kristoff Vernard.
Detalles que se fueron desarrollando como unas aventuras dilatadas en las publicaciones, no en el concepto de historia-río que conocemos pero sí creando una sensación perpetua de continuidad bestial, sin limitarse al formato episódico, saltando tramas a lo largo de los meses para ser retomadas más tarde, dotando a todo el conjunto de un aura legendario.
Y si todo esto no fuera suficiente, nos encontramos con la trascendencia de personajes que dan un paso al frente, que crecen y asumen labores más grandes que cualquiera que pudiéramos haber imaginado.
Aquí tenemos al primer heraldo de Galactus de origen humano, encarnado en la persona de Frankie Raye. Ella no estaba destinada a ser una Antorcha Humana de complemento, ni una sustituta de Johnny Storm si éste alguna vez no podía ocupar su puesto, ni siquiera fue un recurso de usar y tirar, se sacrificó por algo mayor, por una tarea con la que no podía haber soñado pero para la que estaba predestinada.
Convertirse en Nova se convirtió en su propio legado, en las primeras líneas de su verdadera vida, la que iba a vivir descubriendo los secretos del cosmos, sirviendo a una entidad que la necesitaba, que nunca encontró una guía más fiel, más comprometida, más leal y entregada a su causa, la de una de las fuerzas necesarias del Universo.
El uso y disfrute
Todos sabemos cuál había sido el paso previo de Byrne antes de recalar como autor completo en Los Cuatro Fantásticos, ser el dibujante de La Patrulla-X con Chris Claremont como guionista. En este volumen tuvo la oportunidad de volver a jugar con la imagen de algunos de los miembros de los X-Men, aunque no con su espíritu, como veréis cuando se lleve a cabo el descubrimiento sorprendente del número #250 USA de la serie.
Pero dibujar a Cíclope, Tormenta, Coloso o Rondador Nocturno no iba a ser la única licencia que se iba a tomar con personajes que también había dibujado en otras ocasiones, como Spiderman o el Capitán América. Del lanzarredes tuvo la ocasión de dibujar algunos Marvel Team Up (también junto a Claremont a finales de los 70) y del Centinela de la Libertad gozó de una breve etapa junto a Roger Stern (compaginándolo con sus últimos números en Uncanny X-Men).

Para completar el tomo de Los Cuatro Fantásticos tenemos tres historias complementarias y muy relevantes. En primer lugar el What If? Vol. 1 #36 en el que se nos narra que hubiese sido de Los Cuatro Fantásticos si no hubiesen obtenido sus superpoderes.
En segundo lugar el The Silver Surfer Vol.2 #1 con guión de Stan Lee y lápices de Byrne, muy influenciado por las tintas de Tom Palmer, donde se vuelve a incidir sobre algunos de los aspectos más relevantes de la vida de Norrin Radd, desde sus orígenes en su planeta junto a Shalla-Bal, su conversión en heraldo de Galactus y esa inocencia que le ha caracterizado durante gran parte de su trayectoria, la que villanos como el Doctor Muerte o Mefisto utilizaron para aprovecharse de él.
Por último una historia de 15 páginas contenida en el Marvel Fanfare #2 USA cuyo protagonista es Reed Richards enfrentándose a Annihilus, pero sin la participación activa de Byrne en esas páginas. Un tomo repleto de momentos que ningún aficionado a Marvel puede dejar pasar.
Si quieres tener en tu estantería uno de los tomos más influyentes de la historia de Marvel, puedes conseguirlo aquí.
OBRAS MAESTRAS MARVEL Los Cuatro Fantásticos de John Byrne Volumen 2
NOTA CINEMASCOMICS
TOTAL
¡Continúa la revolucionaria etapa de John Byrne con La Primera Familia! Desde una misteriosa aventura en Wakanda al emocionante regreso de Galactus, Byrne captura el espíritu que hace de Los 4 Fantásticos el más grande equipo del Universo Marvel. Cada número explora la esencia de estos queridos personajes y los coloca en los más inesperados lugares, como por ejemplo luchando al lado del Doctor Muerte. Byrne también reivindica el poder de Sue, trae cambios para La Cosa y Nova y regresa a La Patrulla-X con motivo del FF #250 USA. Este tomo incluye también la colaboración con Stan Lee para un especial de Estela Plateada, un What If en que Los 4 Fantásticos carecen de poderes y una historia olvidada de Mister Fantástico.




