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Gore Verbinski revela detalles de la adaptación cancelada de BioShock

La película de BioShock que nunca vimos iba a ser dura, incómoda y con ganas de liarla muy fuerte. Gore Verbinski quería clasificación
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Hubo un momento en el que BioShock estuvo a punto de llegar al cine con clasificación R, presupuesto de locura y cero intención de suavizar nada. Un proyecto grande, incómodo y bastante oscuro que acabó guardado en un cajón. Ahora, muchos años después, Gore Verbinski ha contado qué demonios quería hacer… y la verdad es que pudo ser impresionante.

Desde fuera, la historia de la película de BioShock parece otra más de Hollywood: anuncio ruidoso, nombres potentes y cancelación silenciosa. Pero cuando rascas un poco, te das cuenta de que lo que se perdió fue algo muy poco habitual para su época. Una superproducción adulta, sin freno y con ganas de incomodar.

Una adaptación de BioShock que apuntaba muy alto (y muy oscuro)

En 2008, Universal Pictures anunció oficialmente su intención de llevar BioShock al cine. El elegido para dirigirla fue Gore Verbinski, un tipo que venía de manejar presupuestos gigantescos y mundos visuales muy reconocibles gracias a Piratas del Caribe.

La idea no era pequeña precisamente. El guion lo firmaba John Logan, y el plan era una película de unos 200 millones de dólares con calificación R. Violencia, ideas incómodas, dilemas morales y cero concesiones. Algo muy poco habitual en aquel momento para una adaptación de videojuego.

El problema llegó cuando Watchmen no rindió como el estudio esperaba. Universal entró en pánico, pidió recortar el presupuesto hasta unos 80 millones y empezar a suavizar el enfoque. Verbinski no tragó. Las diferencias creativas se hicieron insalvables y el director abandonó el proyecto.

Durante un breve instante, el relevo pasó a Juan Carlos Fresnadillo, pero aquello ya estaba tocado. En 2010, Universal apagó la luz y cerró la puerta. La película de BioShock quedó oficialmente muerta… o eso parecía.

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“Quería meterse en la cabeza del espectador y retorcerla”

Años después, durante un AMA en Reddit relacionado con Good Luck, Have Fun, Don’t Die, Verbinski decidió hablar claro sobre su versión de BioShock. Y lo que cuenta no es precisamente una adaptación complaciente.

“Me encantaba este proyecto cuando estábamos cerca de hacerlo en Universal”, escribió. “Iba a profundizar mucho en el aspecto edípico y mantener sin duda una clasificación R muy dura con las Little Sisters, las ‘decisiones’ que toma el protagonista… y sus consecuencias. Había trabajado con John Logan una forma de incluir ambos finales y tenía muchas ganas de llevar eso a la gran pantalla y joderle bastante la cabeza a la gente”.

Sí, has leído bien. Ambos finales. Decisiones reales. Consecuencias incómodas. Nada de versiones edulcoradas ni finales cerrados para salir del cine tranquilo. Verbinski quería que la película de BioShock hiciera sentir al espectador algo parecido a lo que sentías jugando.

Y no se quedaba solo en lo narrativo. A nivel visual, la cosa prometía bastante.

“Tenía diseños increíbles para los Big Daddies y para toda la estética art déco submarina, completamente demente”, añadía. “Cada año escucho algo nuevo sobre el proyecto, pero no estoy seguro de que ningún estudio esté dispuesto a ir tan lejos como yo quería”.

Dicho así, cuesta no imaginar una película de BioShock muy distinta a lo que solemos ver en adaptaciones de videojuegos.

¿Qué es BioShock y por qué sigue siendo tan especial?

Para quien no lo tenga fresco, BioShock no es un shooter cualquiera. Es un juego en primera persona que mezcla acción, terror, ciencia ficción y reflexión moral, todo envuelto en un mundo Steampunk que no se parece a ningún otro.

Controlas a Jack, un hombre que llega a una ciudad submarina construida como una utopía aislada del mundo. Su creador, el magnate Andrew Ryan, soñaba con un lugar sin gobiernos, sin dioses y sin restricciones. El problema, claro, es que los sueños de grandeza rara vez terminan bien.

La aparición del ADAM, un material genético capaz de otorgar habilidades sobrehumanas, lo pudre todo desde dentro. Mutaciones, locura, violencia y una sociedad que se descompone a cámara lenta. Y tú estás en medio, tomando decisiones que no siempre tienen una respuesta cómoda.

Ahí está una de las claves de BioShock. No te limita a disparar. Te obliga a elegir, a convivir con las consecuencias y a preguntarte si lo que estás haciendo está bien… o solo es lo más fácil.

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Rapture: un sueño bajo el agua muy difícil de filmar

Uno de los grandes retos de adaptar BioShock es Rapture. No es solo un escenario bonito, es un personaje en sí mismo. Una ciudad submarina art déco, elegante y decadente, atrapada bajo toneladas de agua y llena de rincones inquietantes.

Recrear Rapture en cine o televisión no es solo una cuestión de presupuesto. Es una cuestión de atmósfera. Todo tiene que transmitir aislamiento, presión, decadencia y amenaza constante. El agua está siempre presente, aunque no la veas, y eso condiciona cada plano.

Además, Rapture no funciona si se convierte en un simple fondo digital. Necesita textura, peso, sensación física. Por eso la visión de Verbinski, tan obsesionada con el diseño y la incomodidad, tenía mucho sentido… y por eso también asusta tanto a los estudios.

Netflix, Francis Lawrence y un futuro todavía incierto

Aunque aquella versión murió, BioShock no ha desaparecido del radar. Actualmente, Netflix tiene en marcha una nueva adaptación, esta vez dirigida por Francis Lawrence.

El propio productor Roy Lee dejó claro que la idea es mantenerse fiel al primer juego. Poco más se sabe, porque Netflix quiere mantenerlo todo bajo llave. Lawrence, por su parte, ha reconocido que no es un proyecto sencillo, con parones, cambios internos y momentos de reinicio constante.

Aun así, asegura que ahora mismo están en un buen punto. Lo suficiente como para pensar que, esta vez sí, BioShock podría dar el salto definitivo a la pantalla. La gran pregunta es cuánto de arriesgado se atreverán a ser.

Porque después de leer a Verbinski, queda claro que el problema nunca fue la falta de ideas. El problema fue atreverse a ejecutarlas.

Y ahora te toca a ti: ¿te habría gustado ver esa versión salvaje y sin filtros de BioShock en el cine, o prefieres algo más controlado para Netflix? Cuéntanos qué opinas y no olvides seguirnos en Google News, que aquí seguimos bajando a Rapture cuando haga falta.

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David Larrad

ISNI: 0000 0005 1791 9555 | Estudió Realización Audiovisual de Espectáculos y televisión en Fundación para la enseñanza Audiovisual. Realizó Master de Diseño gráfico y de 3D.

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