La despedida de Stranger Things no ha sido un simple “fin”. Ha sido una decisión tras otra, un puñado de golpes emocionales y una sensación constante de que nada estaba garantizado. El gran final llega con aroma a épica… y con un par de dudas que todavía hacen ruido en la cabeza.
Durante más de dos horas, la serie pone sobre la mesa la pregunta que llevaba años flotando en el aire: ¿Qué precio hay que pagar para cerrar el Upside Down para siempre? Y la respuesta, como era de esperar en Stranger Things, no es cómoda ni limpia. Aquí todo depende de elecciones, errores y sacrificios que no siempre salen como uno espera.
El plan para salvar Hawkins… y por qué nada sale como estaba previsto en el gran final de Stranger Things
La temporada final de Stranger Things arranca con una sensación clara: esta vez no hay margen para improvisar. El destino del mundo, literalmente, está colgando de un hilo, y el grupo lo sabe. Dustin detecta el plan de Vecna para fusionar Hawkins con el Abismo y, a partir de ahí, se monta una estrategia a contrarreloj.
El objetivo parecía claro sobre el papel: rescatar a los niños atrapados, acabar con Vecna y borrar el Upside Down del mapa para siempre. Fácil de decir, complicado de ejecutar. Como suele pasar en Stranger Things, el enemigo juega sucio y se adelanta a cada movimiento, provocando un efecto dominó de decisiones forzadas.
La jugada más retorcida llega cuando Vecna manipula a Hopper y consigue romper el vínculo psíquico con Eleven. Ahí todo se descoloca. Además, el ataque militar liderado por Akers acaba con Kali… o eso parece. El plan inicial se cae a pedazos y obliga a Eleven a tomar una decisión que cambiará el rumbo del final.
Netflix
Eleven entra en el Abismo: la decisión que lo cambia todo
Eleven (Millie Bobby Brown) llevaba meses entrenando, y Stranger Things deja claro que sus habilidades para “saltar” entre mundos están más afinadas que nunca. Al no poder enfrentarse a Vecna en el plano mental, opta por algo mucho más arriesgado: entrar físicamente en el Abismo, el origen de todo.
Es aquí donde la serie da uno de sus giros más potentes. El Mind Flayer no era una simple marioneta de Vecna. Los recuerdos revelan que la relación era justo al revés: Vecna llevaba siendo manipulado desde niño. Redención, lo que se dice redención, no hay. Vecna acepta su papel y se fusiona con el Mind Flayer en una simbiosis terrorífica.
La batalla final se divide en dos frentes. Mientras Nancy lidera el ataque contra el Mind Flayer, Eleven se enfrenta cara a cara con Vecna. Todo apunta al desastre hasta que Will interviene usando su conexión con la colmena. Y cuando parece que ya no queda nada por hacer, Joyce remata la faena con un golpe brutal y definitivo. Sí, ese final es tan salvaje como suena.
Netflix
¿Eleven muere de verdad en el final de Stranger Things?
Con Vecna fuera del tablero, el plan continúa. La bomba que desestabiliza la materia exótica del Upside Down funciona… demasiado bien. En uno de los momentos más impactantes del episodio, Eleven decide quedarse atrás cuando el Abismo comienza a colapsar, convencida de que es la única forma de cerrar la historia para siempre.
La escena tiene un peso trágico evidente. Los soldados rodean al grupo, no hay escapatoria aparente y Stranger Things parece empujar a Eleven hacia un sacrificio final. Cuando el Upside Down se destruye en una explosión devastadora, todo indica que ella ha muerto allí dentro.
Pero Stranger Things nunca ha sido amiga de los finales cerrados. Y aquí entra la teoría que da sentido a muchas piezas que, de otro modo, no encajan del todo.
La teoría de Mike y el último truco de Kali
Netflix
El salto temporal hasta mayo de 1989 aporta calma… y sospechas. Mike empieza a notar pequeños detalles raros: cómo desapareció Eleven delante de los soldados, ese parpadeo extraño justo antes de la explosión, momentos que no cuadran del todo.
Su conclusión es tan romántica como lógica dentro del universo Stranger Things. Kali no habría muerto cuando parecía. Habría usado sus poderes de ilusión para proteger a Eleven, engañar a los soldados y proyectar una falsa imagen de su hermana quedándose en el Upside Down.
Según esta teoría, Kali habría dado su vida al final para que Eleven pudiera escapar por los túneles y desaparecer sin dejar rastro. Un último regalo: la posibilidad de vivir en paz, lejos de laboratorios, experimentos y persecuciones. No es una certeza absoluta, pero encaja demasiado bien como para ignorarla.
El destino del resto del grupo y el cierre emocional
Sorprendentemente, Stranger Things es bastante comedida con las muertes. El epílogo nos lleva a una ceremonia de graduación donde Dustin da un discurso que resume el espíritu de la serie: comunidad, aceptación y crecer juntos. Después, una última partida de Dungeons & Dragons pone el broche nostálgico.
El resto del grupo también sigue adelante. Nancy se reinventa como periodista, Steve acaba enseñando en el instituto, Robin construye su propia vida y Jonathan se lanza al cine con una mirada crítica muy reconocible. Hopper vuelve a ser jefe de policía y, por fin, se permite un futuro junto a Joyce, con propuesta incluida y un guiño precioso al origen de la serie en Montauk.
El final no es perfecto. Stranger Things se mueve en esa zona intermedia entre lo memorable y lo discutible. Hay decisiones que funcionan mejor que otras y algún personaje que queda algo desdibujado. Aun así, la serie se despide fiel a sí misma, con emoción, nostalgia y ese toque ochentero que la hizo única desde el principio.
Netflix
Ahora la gran pregunta queda en el aire: ¿prefieres creer que Eleven encontró la paz o que su sacrificio fue definitivo? Sea como sea, Stranger Things ya es historia… y de las que cuesta olvidar. Cuéntanos qué final te convence más y no te olvides de seguirnos en Google News para más despedidas que duelen y molan a partes iguales.


