Hay escenas que te pillan con la guardia baja. Estás cómodo en el sofá, suena música épica y de repente El caballero de los siete reinos decide recordarte que los héroes también tienen tripas. Sí, hablamos de esa escena. La que hizo torcer el gesto incluso a George R.R. Martin y que ahora tiene explicación oficial.
La nueva serie ambientada en Poniente no ha tardado en dar que hablar. Y no precisamente por dragones, conspiraciones o discursos grandilocuentes, sino por un momento tan humano como incómodo que ha dividido al público desde el primer episodio. ¿Exceso innecesario o golpe de genialidad? Vamos por partes.
Una escena que nadie vio venir en El caballero de los siete reinos, ni su propio creador
El arranque de El caballero de los siete reinos pone el foco en Ser Duncan el Alto, Dunk (Peter Claffey) para los amigos, justo cuando decide participar en su primer torneo de justas. Espada en mano, música creciendo… y de pronto, el cuerpo dice basta. Literalmente. El héroe siente una necesidad urgente y nada heroica, lo peor de todo es lo gráfica que es la escena.
El momento es tan explícito que George R.R. Martin, creador del universo, confesó que al ver un primer montaje se quedó a cuadros. Su reacción fue directa y sin florituras: “¿Esto qué es? ¿De dónde sale? No sé si necesitamos esto”. Casi nada. Aun así, la escena se quedó. Y no por capricho.
Ira Parker tenía muy claro lo que estaba contando
El showrunner Ira Parker defendió el momento con argumentos que, una vez los escuchas, encajan sorprendentemente bien. Según explicó, en el guion se indicaba que Dunk “escucha el tema del héroe en su cabeza”. No tenía por qué ser el tema clásico de Poniente, pero sí esa llamada interna que todos sentimos antes de hacer algo grande… o aterrador.
Parker lo explicó así, y merece leerse con calma: “En el guion ponía que Duncan escucha el tema del héroe en su cabeza. Iba a oír esa llamada a la grandeza que todos sentimos cuando decidimos hacer algo realmente difícil, algo que nunca hemos hecho antes. Da miedo, pero piensas: ‘Vale, voy a ser ese tipo. Voy a hacerlo’. Coge la espada, lo piensa… pero entonces llega la realidad. Lo difícil que es, lo aterrador que resulta, y eso le revuelve las tripas”.
Y remata con una frase que define perfectamente la escena: “Porque aún no es un héroe. Es solo un chico nervioso con un estómago nervioso. Como yo. Por mucho que quieras hacer algo grande, cuando llega el momento de hacerlo de verdad, todo se complica”.
HBO
Dicho así, la escena deja de ser una gamberrada escatológica para convertirse en un retrato bastante honesto del miedo previo al salto. ¿No te ha pasado alguna vez? Aunque está claro que se podía mostrar de otra forma.
El caballero de los siete reinos apuesta por héroes de carne y hueso
Lo interesante es que El caballero de los siete reinos parece ir justo de eso. De desmontar el mito del héroe perfecto antes de construirlo. Dunk no es un guerrero legendario todavía, no es un estratega brillante ni un líder nato. Es un chaval enorme, bienintencionado, que intenta no meter la pata… aunque a veces la meta hasta el fondo.
La escena funciona porque rompe la épica en el momento más solemne posible. Cuando la música de Ramin Djawadi empieza a elevarse, cuando el espectador espera una pose memorable, la serie decide bajarnos a tierra. Y lo hace sin pedir perdón. Puede incomodar, sí. Pero también humaniza al personaje de golpe.
Además, se nota que la serie quiere diferenciarse de otras producciones del universo Juego de Tronos. Aquí no hay prisas por impresionar con grandes batallas ni giros constantes. Hay tiempo para los detalles incómodos, para el silencio… y para las tripas revueltas.
Peter Claffey también sabe lo que es ese vértigo
Curiosamente, ese miedo que siente Dunk no se queda solo en el personaje. Peter Claffey, el actor que lo interpreta, ha reconocido que ha vivido sensaciones muy parecidas al ponerse al frente de la serie. Y no es para menos. Pasar de jugar al rugby profesional a protagonizar una producción de HBO ambientada en Poniente impone respeto.
En una entrevista reciente, Claffey explicó que nunca había estado en algo de esta magnitud. Sus palabras reflejan perfectamente ese cosquilleo en el estómago: “Nunca había experimentado algo de esta escala. Intentamos hacer el mejor trabajo posible, tanto para el libro como para la serie, siendo fieles a los personajes. Ojalá se reciba bien, pero es intimidante”.
HBO
Vamos, que el paralelismo entre actor y personaje es casi perfecto. Dunk tiene miedo antes de salir al torneo y Claffey lo tiene antes de salir a escena ante millones de espectadores. Si eso no es metacine involuntario, se le parece bastante.
Una serie más pequeña, pero con menos presión
Otro punto clave es que El caballero de los siete reinos no llega con el peso descomunal que tuvo La casa del dragón. La serie se plantea como una historia más íntima, con solo seis episodios de media hora. Menos fuegos artificiales, más cercanía. Y eso juega a su favor.
Al no venderse como “el gran evento del año”, la ficción puede permitirse riesgos narrativos como esta escena. No necesita gustar a todo el mundo desde el minuto uno. Puede crecer poco a poco, ganarse al espectador con personajes y momentos raros, incluso incómodos.
Y si esta primera temporada funciona, siempre habrá tiempo para subir el listón en una segunda. Quizá entonces Dunk ya no tenga el estómago tan revuelto. O quizá sí. Porque al final, incluso los héroes más grandes siguen siendo humanos. ¿No crees?
Si has visto la escena, seguro que tienes opinión. ¿Te sacó de la historia o te hizo conectar más con el personaje? Cuéntanos qué te pareció El caballero de los siete reinos y no olvides seguirnos en Google News para no perderte ni una visita más a Poniente… con o sin nervios incluidos.



