Hay villanos de Batman que funcionan por concepto… y otros que funcionan porque te miran y algo dentro se te encoge. El Espantapájaros siempre ha pertenecido al segundo grupo. Pero lo que acaba de mostrar DC con Absolute Scarecrow va un paso más allá. Mucho más. Su primer vistazo oficial no solo reinventa al personaje: lo empuja directamente al terreno del horror corporal. Y sí, es inquietante incluso para estándares de Gotham.
El primer vistazo al Espantapájaros más perturbador
Los fans de Absolute Batman han podido ver por primera vez al nuevo Espantapájaros gracias a las portadas de Absolute Batman #19, ilustradas por Nick Dragotta. Y no, DC no lo enseña de forma frontal. Lo hace reflejado, fragmentado, casi escondido en los filos de las armas de Batman. Una decisión artística que no es casual.
El personaje aparece vestido con un traje perfectamente ajustado, casi elegante… pero ese contraste es justo lo que lo hace más aterrador. Botones cosidos a modo de ojos. Boca suturada. Cabeza remendada como si fuera una pieza reconstruida a la fuerza. No parece un hombre disfrazado. Parece algo fabricado.
Y esa sensación es clave para entender hacia dónde va esta versión.

Dr. Jonathan Crane, reimaginado desde el horror
En su núcleo, sigue siendo Jonathan Crane, uno de los villanos más antiguos de Batman. Su debut se remonta a 1941, cuando fue creado por Bill Finger, Bob Kane y Jerry Robinson. Un profesor universitario brillante que decidió convertir el miedo en arma.
Pero el Universo Absolute no está interesado en profesores excéntricos ni en criminales teatrales. Aquí, Crane es presentado como uno de los doctores más aterradores del centro ARK M, una instalación que ya ha demostrado esconder horrores muy lejos de cualquier rehabilitación.
Este Espantapájaros no parece alguien que experimente con el miedo. Parece alguien que lo encarna.
ARK M: el infierno bajo Gotham
El contexto importa. El número 19 no presenta a Scarecrow en el vacío. Llega después del debut de Poison Ivy en Absolute Batman #17, y todo apunta a que ARK M es el verdadero corazón podrido de esta etapa.
Según la sinopsis oficial, el Joker decide reclutar a Crane cuando fija su atención en Absolute Batman. No es un encuentro casual. Es una alianza estratégica entre dos mentes que entienden el terror de formas muy distintas… pero complementarias.
Mientras Bruce Wayne intenta acercarse a Barbara Gordon, otros pactos se sellan en la oscuridad. Y como suele ocurrir en Gotham, las alianzas más peligrosas son las que nacen lejos de la luz.
Un Espantapájaros que no busca asustar, sino romper
Lo realmente inquietante de este diseño no es solo su estética, sino lo que sugiere narrativamente. Este Scarecrow no parece interesado en robar bancos ni en dar lecciones morales. Da la impresión de ser una figura clínica, casi quirúrgica. Un médico que ha cruzado demasiadas líneas y ha decidido que el miedo no es un medio, sino un estado permanente.
En lugar de gases coloridos o discursos grandilocuentes, todo apunta a un terror más silencioso. Más íntimo. Más físico.
Es el tipo de villano que no necesita anunciarse. Solo aparecer.
Scott Snyder y la idea de “quemar” a Batman

Detrás de todo esto está Scott Snyder, arquitecto de esta versión de Batman. El guionista ya dejó claro que el objetivo del Universo Absolute no es repetir fórmulas, sino destruir y reconstruir.
Snyder lo explicó con claridad: estos personajes están hechos para renovarse, para ser quemados y vueltos a montar. Batman gana porque transforma su trauma en algo útil. Sus enemigos, en cambio, suelen dejarse consumir por él.
Y si esa es la filosofía, este Espantapájaros encaja a la perfección. No es una reinterpretación amable. Es una reescritura radical.
Una serie con final definido… y sin frenos
Otro dato clave es que Absolute Batman no es una colección interminable. Snyder y Dragotta ya saben cómo termina. La serie está pensada para cerrar entre los 35 y 40 números, lo que permite decisiones mucho más agresivas a nivel creativo.
No hay necesidad de guardar villanos “para más adelante”. Todo puede pasar. Y eso convierte cada debut en una amenaza real.
El Espantapájaros no llega como un obstáculo temporal. Llega como una pieza central de un arco nuevo.
El Espantapájaros que Gotham merecía… o temía
Batman siempre ha sido una historia sobre el miedo. Sobre cómo enfrentarlo, controlarlo o sucumbir a él. Por eso el Espantapájaros funciona tan bien como antagonista: es el reflejo más directo de la obsesión de Gotham con el terror.
Pero esta versión Absolute parece llevar esa idea hasta un extremo incómodo. Aquí no hay disfraces reconocibles ni teatralidad clásica. Hay algo más cercano al horror moderno, al cuerpo intervenido, a la identidad rota. No es el Espantapájaros que recuerdas. Es el que no querrías encontrarte.
Una nueva etapa empieza aquí
Absolute Batman Nº19 no es solo el debut de un villano. Es el inicio de un arco que promete empujar la serie hacia terrenos más oscuros todavía. Nuevas alianzas, nuevas amenazas y un Batman obligado a enfrentarse a versiones de sus enemigos que ya no siguen las reglas de siempre.
El número llegará este mes de junio. Y si este primer vistazo sirve de indicio, Gotham está a punto de volverse un lugar todavía más incómodo. Ahora la pregunta es inevitable:¿Te convence este Espantapájaros llevado al horror más extremo o prefieres una versión más clásica del villano? Déjanos tu opinión y síguenos en Google News.



