Hubo un momento en el que Daredevil pudo haber regresado al cine por la puerta grande. No con una película suelta ni con una idea improvisada, sino con un plan de dos entregas que, visto ahora, suena exactamente a ese tipo de proyecto que muchos habrían querido ver en pantalla grande.
Lo curioso es que no hablamos de una ocurrencia perdida en un cajón cualquiera. La propuesta venía de Drew Goddard, uno de los nombres más ligados a la mejor etapa moderna del personaje fuera de los cómics. Y sí, su idea para Matt Murdock era bastante más ambiciosa de lo que parecía.
Daredevil casi tuvo su gran regreso al cine con un plan muy distinto
Antes de que Charlie Cox se convirtiera en la cara definitiva del Hombre sin Miedo para toda una generación, Marvel Studios tuvo que esperar a recuperar los derechos del personaje. En aquellos primeros años de la década de 2010, la situación de Daredevil era bastante enrevesada.
Por un lado, 20th Century Fox estaba intentando sacar adelante una nueva película del personaje con Joe Carnahan, director de The A-Team, al frente. Aquella versión apuntaba a ser más adulta, más dura y claramente distinta al film de 2003 protagonizado por Ben Affleck. El problema fue que nunca terminó de arrancar de verdad.
Cuando ese intento se vino abajo, los derechos de Daredevil estaban a punto de volver a casa. Y ahí es donde entró Kevin Feige, que según se ha sabido durante años incluso llegó a ofrecer a Fox la posibilidad de retener al personaje a cambio de Galactus y Silver Surfer. El estudio no aceptó el trato, y el justiciero de Hell’s Kitchen terminó regresando al paraguas de Marvel.
A partir de ahí, el destino de Matt Murdock parecía abierto. Podía volver al cine, encajar de alguna manera en el UCM o incluso quedar aparcado durante más tiempo. Pero entonces apareció una idea que, sobre el papel, tenía muchísimo sentido.
Charlie Cox en Daredevil: Born Again
La propuesta de Drew Goddard era más grande de lo que parecía
En una nueva entrevista, Drew Goddard ha explicado que, cuando Marvel recuperó al personaje, él estaba convencido de que Daredevil merecía volver como película. Y no solo eso: tenía ya una visión bastante definida de cómo debía hacerse.
También ha querido aclarar algo que durante años se dio por sentado sobre su relación con la serie de Netflix. En concreto, que él no abandonó el proyecto simplemente para centrarse en otros trabajos, como se dijo en su momento con los Seis Siniestros. Así lo explicó:
“Yo no iba a ser el showrunner”, comenzó, desmontando los rumores de largo recorrido que apuntaban a que dejó la serie para centrarse en Sinister Six. “Lo habíamos hablado, pero no sé si eso quedó claro para todo el mundo. Luego The Martian recibe luz verde, ¿no? Y en ese momento yo iba a dirigirla. Entonces entra Steven S. DeKnight, y él y yo venimos de muy atrás. No hay nadie mejor para hacer Daredevil que Steve”.
“Ya habíamos trazado toda la temporada. Así que, a partir de ahí, se trataba de que Steve la hiciera suya, ¿verdad? Por eso sigo acreditado en todos esos episodios, porque simplemente seguimos trabajando. Mirando atrás, creo que deberíamos haber sido más claros con el público”.
Y ahí está una de las claves más interesantes de toda esta historia: la idea de Daredevil no se perdió, sino que acabó transformándose. Lo que pudo haber sido una saga cinematográfica terminó encontrando su forma definitiva en televisión.
Marvel veía potencial, pero también un problema evidente
Según ha contado el propio Goddard, Kevin Feige no estaba cerrando la puerta a una película de Daredevil. Al contrario: escuchó su propuesta y, por lo que parece, le vio posibilidades. El problema no era tanto el personaje como el tipo de película que exigía.
Porque ahí estaba el gran muro con el que chocaba Marvel Studios en aquella época: el tono.
En los años en los que el estudio estaba levantando el fenómeno de The Avengers, su modelo estaba pensado para atraer a un público amplísimo, familiar y masivo. Daredevil, en cambio, pedía calle, violencia contenida, moral gris y conflictos bastante más ásperos. En otras palabras, era difícil meterlo en un molde claramente PG-13 sin limarle demasiado los colmillos.
Goddard lo contó así: “Yo estaba por allí cuando estaban haciendo una de The Avengers, simplemente pasando el rato y hablando de otras cosas, y yo siempre decía: ‘¿Por qué no estáis haciendo Daredevil como película? No lo entiendo’. Creo que había preocupación por el hecho de que era demasiado adulto. El modelo de Marvel en aquel momento claramente no estaba pensado para un público adulto”.
“Recuerdo decir: ‘Bueno, esta es mi visión. Mi visión es que la primera sería con Kingpin. Encontrar la manera de hacer eso especial’. Mi segunda idea era que el villano de la segunda película debería ser The Punisher. Recuerdo que todo el mundo en la sala estaba como: ‘Oh, eso es emocionante’. Me encanta cada vez que dos supuestos ‘héroes’ se enfrentan entre sí, ¿verdad? Teníamos que hacerlo. Simplemente lo hicimos en Netflix, que creo que fue el lugar adecuado para eso”. Y sinceramente, cuesta no pensar que había material muy serio ahí.
Kingpin y The Punisher: la saga que nunca vimos en cines
La sola idea ya vende sola. Una primera película de Daredevil enfrentando a Wilson Fisk / Kingpin, construyendo la guerra criminal de Hell’s Kitchen, y una segunda con The Punisher como antagonista moral y físico de Matt Murdock.
Punisher y Daredevil
Eso no solo habría funcionado. Habría sido una forma muy potente de presentar al personaje en la gran pantalla con una progresión casi perfecta: primero el poder corrupto que controla la ciudad desde arriba, y después el vigilante que cruza una línea que Matt jamás quiere cruzar.
Lo mejor es que esa estructura no desapareció del todo. En realidad, terminó filtrándose a la serie de Netflix, que convirtió a Vincent D’Onofrio y Jon Bernthal en piezas fundamentales del universo de Daredevil. Es decir, la visión de Goddard sobrevivió, solo que cambió de formato.
Y seguramente ahí estuvo la decisión correcta para aquella época.
Netflix fue el sitio ideal… y ahora todo encaja aún más
Visto con perspectiva, es bastante fácil entender por qué Marvel prefirió llevar a Daredevil a Netflix en vez de intentar forzarlo dentro de su maquinaria cinematográfica de entonces. Antes de que títulos como Deadpool & Wolverine demostraran que el cine superheroico para adultos podía jugar otra partida dentro del gran tablero, el estudio aún no estaba preparado para eso.
Así que Daredevil terminó debutando en 2015 con una serie que, durante tres temporadas, dejó momentos memorables y elevó al personaje a un nivel que ni siquiera su película de 2003 había rozado. Y aunque aquella etapa se cerró con la llegada de Disney+ y la cancelación de los proyectos Marvel de Netflix, el personaje no desapareció.
Desde entonces, Charlie Cox ha ido recolocándose poco a poco en el UCM con apariciones en Spider-Man: No Way Home, She-Hulk: Attorney at Law, Echo y, por supuesto, Daredevil: Born Again. Así que, de alguna manera, la idea de convertirlo en una pieza importante del universo Marvel ha terminado ocurriendo… solo que por un camino bastante más largo.
Mientras tanto, Goddard también ha hablado de otros proyectos que se quedaron por el camino, como su película de Sinister Six para Sony Pictures, que llegó a estar en preparación antes de que el estudio apretara el freno. También ha mencionado su paso por la sala de guionistas de DC Studios, aunque sin soltar grandes detalles más allá de elogiar a James Gunn.
Pero siendo honestos, la gran revelación aquí no está en Spider-Man, ni en DC, ni en las películas que nunca llegaron a hacerse. Está en pensar que Daredevil estuvo a solo una decisión de tener una saga propia en cines mucho antes de volver oficialmente al primer plano.
Y sí, duele un poco imaginar lo que pudo haber sido. Aunque viendo lo bien que salió aquella serie, quizá Daredevil simplemente encontró el hogar que necesitaba. ¿Tú habrías preferido esas dos películas? Cuéntanoslo… y ya sabes, síguenos también en Google News, que en Hell’s Kitchen nunca se duerme nadie.


