La noticia ha caído como una bomba en redes y foros de cine. Darren Aronofsky, uno de los directores más personales y obsesivos de Hollywood, ha decidido mirar al pasado… usando tecnología del futuro. Y claro, cuando mezclas historia, cine e Inteligencia Artificial, la polémica está servida. ¿Genialidad visionaria o idea que nadie había pedido?
Desde sus inicios, Darren Aronofsky nunca ha sido un director cómodo. Siempre ha ido un paso más allá, aunque eso implique incomodar al espectador. Por eso, cuando se supo que estaba detrás de una nueva serie creada con ayuda de IA, preguntándose si esta vez se había pasado de frenada.
De Pi al pasado: el viaje inesperado de Darren Aronofsky
Hablar de Darren Aronofsky es hablar de riesgo. Desde aquella inquietante Pi, fe en el caos, pasando por la espiritualidad cósmica de La fuente de la vida, el caos emocional de Mother! o su particular versión bíblica en Noah, su cine siempre ha tenido algo de desafío. Incluso cuando se acercó a terrenos más accesibles, nunca dejó de ser él.
Por eso sorprende y a la vez no tanto, que ahora Darren Aronofsky se meta de lleno en una serie histórica generada con Inteligencia Artificial. No es un encargo menor ni un experimento oculto. Es una apuesta pública, con socios muy visibles y con un concepto que busca provocar conversación desde el primer minuto.
La serie se titula On This Day… 1776, y ya solo el nombre deja claro que aquí se quiere tocar algo sensible. La fundación de Estados Unidos, ni más ni menos, reinterpretada con herramientas digitales que están en el centro del debate creativo actual.
Una serie histórica con IA que no ha dejado indiferente a nadie
El proyecto nace de una colaboración entre Darren Aronofsky, la revista TIME y Google DeepMind. La serie se estrenará en el canal de YouTube de TIME y tendrá un formato muy concreto: episodios cortos centrados en fechas clave de 1776, publicados justo en el 250 aniversario de cada acontecimiento.
Aquí viene el giro que ha encendido la mecha. Los episodios están narrados por actores profesionales afiliados a sindicatos, pero las imágenes se generan mediante Inteligencia Artificial. Los responsables del proyecto lo definen como una mezcla entre herramientas clásicas del cine y nuevas capacidades tecnológicas. Sobre el papel suena elegante. En la práctica, no todo el mundo lo ve igual.
Los primeros capítulos se centran en momentos tan simbólicos como George Washington izando la bandera continental o Benjamin Franklin recibiendo a Thomas Paine. La intención, según el equipo creativo, es mostrar la revolución como algo frágil, incierto, lejos de una victoria asegurada.
On This Day… 1776
¿Innovación narrativa o un experimento que llega en mal momento?
El problema no es solo estético. La serie llega en un contexto especialmente delicado para la industria. La Inteligencia Artificial lleva meses generando tensiones reales en Hollywood, con sindicatos, actores y creativos preguntándose dónde queda el trabajo humano cuando una máquina empieza a ocupar espacio creativo.
La organización SAG-AFTRA ya ha mostrado su preocupación en varias ocasiones, y las huelgas recientes siguen muy presentes en la memoria colectiva. No es un debate teórico, es algo que afecta directamente a carreras, contratos y al futuro del oficio.
El debate que divide Hollywood (y al público)
Mientras Darren Aronofsky defiende la exploración de nuevas herramientas, otras voces muy reconocidas han alzado la voz. Actrices como Scarlett Johansson o Cate Blanchett han apoyado campañas para poner límites claros al uso de IA en cine y televisión. La sensación general es que la tecnología avanza más rápido que las reglas.
El caso de la actriz digital Tilly Norwood, creada por IA y presentada como un “nuevo talento”, tampoco ayudó a calmar los ánimos. Que un personaje generado por ordenador tenga agente y aspire a papeles reales sonó a ciencia ficción… pero de la inquietante. Muchos actores lo vieron como una línea roja cruzada sin pedir permiso.
Tilly Norwood actriz creada con Inteligencia Artificial
En este contexto, que Darren Aronofsky lance una serie histórica hecha con IA no se interpreta como un simple experimento creativo. Para algunos es casi una provocación consciente. Para otros, una señal de hacia dónde va todo esto, nos guste o no.
¿Puede la IA contar historias con alma?
Aquí está el núcleo del enfado de muchos. El cine, dicen, nace del error, del dolor, de la intuición humana. Algo que no se puede programar. La IA puede copiar estilos, patrones y estructuras, pero no sabe lo que es creer en una historia. No siente el peso de una decisión creativa ni el vértigo de equivocarse.
Celebrar los 250 años de una nación con imágenes generadas por máquinas ha sido calificado por algunos como frío, impersonal y fuera de lugar. No porque la tecnología sea mala en sí, sino porque hay momentos que muchos consideran que deberían contarse desde la experiencia humana, no desde un algoritmo.
Y aun así, Darren Aronofsky sigue adelante. No parece casual. El director siempre ha disfrutado caminando por el borde del abismo creativo, aunque eso signifique dividir al público. Ya lo hizo con Black Swan, y ahora vuelve a hacerlo desde otro frente completamente distinto.
Darren Aronofsky y un futuro que ya está aquí
La pregunta ya no es si la Inteligencia Artificial llegará al cine. Eso es un hecho. La verdadera cuestión es cómo y quién marca las reglas. Darren Aronofsky ha decidido ser uno de los primeros en explorar ese terreno a gran escala, asumiendo críticas, memes y debates encendidos.
¿Es un error? ¿Es una visión adelantada a su tiempo? Probablemente sea un poco de todo. Lo que está claro es que esta serie no ha pasado desapercibida y que ha abierto una conversación incómoda, pero necesaria, sobre el futuro del cine y la televisión.
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