Crononautas. Libro 2. El futuro se cultiva, a base de purgar malas hierbas Crononautas. Libro 2. El futuro se cultiva, a base de purgar malas hierbas
Cómics

Crononautas. Libro 2. El futuro se cultiva, a base de purgar malas hierbas

Crononautas. Conquistaron el pasado, y casi lo destruyen, ¿Qué ocurrirá ahora qué van al futuro?

Nueva entrega de Crononautas, los aventureros espacio temporales de Mark Millar. Esta vez acompañado por Eric Canete al dibujo, los dos héroes científicos han decidido romper la última barrera, ¡ir al futuro! El desastre está casi asegurado, y para el lector, es sinónimo de diversión, humor y acción a raudales.

SI algo distingue los productos del MillarWorld es su potencia visual, el mismo guionista escribe pensando en los artistas que van a trabajar con él, y siempre presenta situaciones donde todos puedan lucirse. Y si el resultado es producto que puede ser atractivo audiovisualmente, pues mejor que mejor, porque la compañía que edita el sello, es Netflix. Y eso significa que todo proyecto, es carne de serie.

En esta ocasión el escocés regresa a una de sus series más populares, Crononautas. No es la mejor de su sello, pero su potencial visual y la cantidad de acción que tenía la primera parte la colocaron rápidamente entre las favoritas de los lectores. Tener a Sean Murphy al dibujo asegura que el arte va a ser espectacular, y si Millar se asegura de darle buenas páginas, pues tienes una obra como fue la primera de Crononautas, un blockbuster palomitero 100% disfrutable.

La historia no lleva a un tiempo después del final del primer volumen, los viajes en el tiempo están demostrados y normalizados. Los viajes al pasado, claro está, pero eso no detiene a nuestros héroes, que deciden que el siguiente paso es ir hacia adelante, al futuro. Y eso es un problema, porque en el futuro saben que van a conseguirlo. Pero para eso hay agencias, y contratos, porque si tienes dos genios a tu alcance, ¿Qué mejor forma de evitar que se carguen el tiempo qué contratarlos? Millar vuelve a plantear una película de acción y ci fi al viejo estilo, rápida, con mucha acción y con lo justo de ciencia para que la trama no se haga pedazos con las paradojas. LO principal es el espectáculo, y el escoces sabe que si disfrutas de algo, si sonríes mientras lo lees, no vas a ponerte a pensar en las ramificaciones científicas del viaje en el tiempo, así que se trabaja lo que mejor sabe hacer, que el lector goce de una aventura imposible, de unos protagonistas carismáticos, y mundos llenos de belleza y “artefactos raros”.

Eric Canete tiene un papel muy difícil tras el trabajo de Sean Murphy en la primera entrega de Crononautas. El británico dejó una obra muy dinámica y con un nivel de detalle increíble, algo a lo que nos tiene demasiado acostumbrados en todas sus obras, el día que falle la comunidad comiquera sufrirá una depresión. Pues Canete no se queda atrás, y entrega también un arte potente y sobre todo, ágil y espectacular. Siendo un diseñador de arte para videojuegos, su fuerte son los nuevos ambientes y personajes que nos encontramos, en la primera parte Murphy tenía los libros de historia y arqueología y otras muchas referencias, aquí, Canete ha tirado de ciencia ficción pura y dura y de diseños ecológicos para presentar el futuro, y sobre todo, para que fuera creíble, sin perder belleza.

Siendo un dibujante  de los que un servidor llama de raya y mancha, que prefiere la expresividad a la definición, al igual que Murphy,Canete deja claro el estilo de cada momento temporal, siendo de trazos más finos y limpios el futuro, y más gruesos y oscuros los de un presente que se desdibuja por las acciones de unos pocos. Puede que la obra no sea a nivel de contenido una maravilla, pero desde luego Eric Canete lo da todo para que se a un viaje para recordar, al menos estéticamente.

Crononautas es una obra de entretenimiento puro, escrita con inteligencia, resolver rápidamente los problemas de las paradojas sin decir “ha sido un mago” o usar física cuántica y retorcerla es muy meritorio, y con un dibujo dinámico y detallado. Es un espectáculo visual lleno de pelas, épica y “molonidad”, todo lo que promete Millar en sus obras, para disfrutar y pasar un buen rato, es un blockbuster de los cómics, y eso, es mucho en un mercado saturado de ideas “originales”.