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Crítica ‘Harry Potter y el misterio del Príncipe’

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Ya se ha estrenado la sexta entrega de las aventuras de nuestro mago favorito creado por J.K. Rowling, ‘Harry Potter y el misterio del príncipe’.

Dirige el film David Yates, que ya dirigió ‘Harry Potter y la orden del Fénix’ y actualmente ya ha comenzado con el rodaje de ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte’. Y vuelve como guionista Steven Kloves, guionista habitual de la saga que ha adaptado todos los libros de la franquicia a excepción de “La orden del Fénix”.

Crítica 'Harry Potter y el misterio del Príncipe'

En está ocasión Voldemort va tomando control tanto del mundo Muggle como del mundo de la magia, y Hogwarts ya no es el lugar seguro que solía ser. Harry sospecha que tal vez hasta el castillo sea peligroso. Dumbledore sabe que la batalla final se aproxima, y por eso quiere preparar a Harry. Con ese fin, Dumbledore busca la ayuda de su viejo amigo y colega, el profesor Horace Slughorn, que cree que tiene información muy importante.

Entre tanto, entre las paredes de la escuela, los estudiantes se encuentran afectados por algo que siempre ataca a los adolescentes: las hormonas. Harry cada vez se siente más atraído por Ginny, pero eso también le pasa a Dean Thomas. Por su parte, Lavender Brown ha decidido que Ron tiene que ser para ella, ¡lástima que no contó con los chocolates de Romilda Vane! Y también está Hermione, hirviendo de celos, pero decidida a no mostrar sus sentimientos. Los romances florecen, pero uno de los estudiantes no se deja afectar por todo ello. El está decidido a salirse con su plan, si bien es un plan muy tenebroso. El amor está por todos lados, pero la tragedia se cierne sobre Hogwarts, que tal vez ya nunca será como antes.

Con este argumento esperábamos que fuera un film lleno de acción, más oscura y con alguna escena de amor, pero después de ver la película nada más lejos de la realidad que termina pareciendo más, un episodio de “Física o Química”, o de “Hannah Montana” que una nueva entrega de Harry Potter, la película en las casi tres horas que dura no termina contando nada nuevo y no deja nada para el final, pues nos desvelan todo nada más empezar el film, sin dejar nada de misterio o intriga, y se empeñan en explicar cada secuencia (como si el espectador no fuera lo suficientemente listo para entender lo que ve) al estilo de Woody Allen en, Vicky, Cristina, Barcelona que lo hace en voz en off (la peor de este gran director sin lugar a dudas), sino con los diálogos usando a Dumbledore como narrador, no he leído el libro pero estoy seguro que se han dejado lo más jugoso de la historia para contarnos una parecida centrándose en los amores y desamores de nuestros protagonistas. La escena antes de los títulos de crédito llegue a pensar que iba a escuchar el tema de la Guerra de las galaxias siendo un calco de la escena final del Imperio Contraataca. En definitiva para nada llega a estar a la altura de sus predecesoras y llega a ser tremendamente aburrida y sin chispa.

Desde que tengo uso de razón siempre me he sentido atraído por el dibujo, los cómics y sobre todo el cine, culpa de esta afición la tiene “Star Wars: Episodio IV”, me sentí fascinado por la gran cantidad de naves espaciales que aparecían en ella y todo el mundo creado por George Lucas, la escena de la nave corellia perseguida por un crucero imperial que avanzaba hasta llenar la pantalla fue impactante. La música de John Williams era pegadiza y fácil de recordar, ya para entonces recuerdo mis colecciones de cromos y los muñecos de la saga. Otra gran influencia han sido los cómics, en concreto las ediciones de Vertice de Spiderman, La patrulla X, Los Vengadores, Los 4 fantásticos, con los que aprendí a dibujar copiando las viñetas de John Romita Sr. y Jack Kirby. Así que no era de extrañar que terminase estudiando en la escuela de artes de Zaragoza.