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Crítica de ‘La vida de Pi’

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Ang Lee dirige ‘La vida de Pi’ un film serio candidato a los Oscars

‘La vida de Pi’ es una adaptación de la novela de Yann Martel. Una fábula que sin duda repasa la creencia y la fe que todo ser humano tiene, independientemente del Dios que le ampare o al que rece. Va de sobre aviso que particularmente, lo de ser creyente, lo llevo en una lucha constante desde hace mucho, mucho tiempo así que en cierta manera esta película ha sido algo que tenía que ver. Y os diré que si bien no será de mis favoritas, creo que merece los aplausos y las críticas que ha recibido tan buenas.

Pero ¿que es realmente “La vida de Pi”? Yo diría que es una búsqueda, de algo profundo, de ti mismo quizá. De dios.

El protagonista Piscine “Pi” Molitor Patel (en honor a “Piscine Molitor” una piscina pública de Paris), es un joven que vive en un pueblo de la India, allí su curiosidad hace que explore sobre la religión, la espiritualidad, y mientras recibe lecciones de su padre acerca de la vida y se enamora, pronto descubre que tiene que mudarse con su familia, y el zoo que poseen a Canadá.

Allí el padre venderá los animales para proporcionarles a sus dos hijos, entre ellos Pi una buena educación. Durante una gran tormenta el barco naufraga y consigue subirse a un bote junto con una cebra, una hiena una orangután y el propio tigre. La hiena mata a la cebra y a la orangután hasta que el tigre, llamado Richard Parker, se abalanza sobre la hiena y la mata. Quedándose solos Pi y el tigre, deben aprender a sobrevivir y respetarse para no morir en medio del océano. La historia cuenta cómo sobrevive 227 días en el bote junto con Richard Parker en el océano pacífico y las cosas increíbles que viven.

Al final del relato, con Pi ya en tierra firme después de sobrevivir todos esos días, dos funcionarios del Departamento Marítimo del Ministerio de Transporte japonés se presentan en el hospital para determinar que pasó realmente. En ese momento, después de contarles la increíble historia y ver que no se lo creían, opto por contar la misma historia sin animales y les narra una historia de la condición humana, en la que está a la deriva en un bote salvavidas con su madre, un marinero con una pierna rota, y el cocinero, que mató a la madre y al marinero y los troceó para usarlos como cebo y comida.

La similitud con la primera historia de que les había contado llevan a los funcionarios japoneses a creer que el orangután representa a la madre de Pi, la cebra al marinero, la hiena al cocinero y Richard Parker, el tigre, es el propio Pi. Al final se plantea una pregunta, cual de las dos historias prefieren. La pregunta que el espectador tiene que contestarse a si mismo.

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Mucho tiempo ha tardado en gestarse ‘La vida de Pi’. Ang Lee, detallista en sus películas quería mantener la esencia del libro, respetarlo y sobre todo ello construir una historia de fe, de creencia. Fantástica y emocionante a partes iguales. Que plantea todo tipo de cuestiones, de situaciones y que desafía a la lógica y a todo lo conocido. ¿Cómo sobrevivir tantos días con un tigre como compañía?, ¿cómo mantener la cordura y conseguir resistir al hambre, la sed?, ¿Por qué de repente aparece esa extraña isla que les acoge y les alimenta? ¿Por qué se establece un vínculo de unión tan fuerte entre Pi y Richard Parker que al final acaba en un momento?

Creo sinceramente que explicar lo que significa ‘La vida de Pi’ es complicado, al menos ciertas partes, al tratarse de una búsqueda es evidente que cada uno encontrará algo diferente, pero seguro que coincidiréis conmigo que al menos es un relato de fe. Que mueve por dentro.

Al final del relato Pi y el tigre se convierten en uno, en un individuo que se ha nutrido de ambas partes para poder sobrevivir. Compañeros en un viaje que se antojaba imposible y que ha necesitado de lo mejor de ambos para poder vivir. Aunque la convivencia resultara complicada al principio, recuerdo el momento en que Pi puede dejar al tigre en el agua para que muera pero finalmente decide salvarlo y no es más que el perdón, pues a pesar de todo, le respeta y es incapaz de matarle porque algo de Richard Parker también ve en él mismo. Esa parte salvaje que una vez tras otra intenta controlar y que una vez va finalizando el camino, pasa de compañeros a amigos. Se ha interiorizado, se han aceptado. Ambos son el mismo.

En el final del relato de ‘La vida de Pi’ hay un momento muy especial, al pisar Pi tierra firme observamos que Richard Parker baja con él y desaparece en la jungla, sin mirar atrás, dejando una sensación de abandono mientras Pi yace en la arena de la playa esperando a que se diese la vuelta a mirarle una vez mas. Tanto tiempo compartido, a punto de morir, cuidándose el uno del otro y ahora ni siquiera se giraba a mirarle. Pi rompió a llorar, no por la dura supervivencia, sino por no despedirse de él. Quizá necesitaba despedirse de una parte de él, una que ha seguido su camino.

Quizá Pi deja marchar a Richard Parker porque ya aprendió lo que tenía que aprender. O quizá el momento en el que el tigre se detiene antes de entrar en la jungla es el instante en que ya se ha despedido, bajo sus reglas y a su manera.

Si algo me ha dado ‘La vida de Pi’ es creer, siempre hay dos maneras de ver la misma historia, ni buena ni mala, solo la que uno quiera creer. Y con ella hasta el fin. ¿Por qué quedarse con la historia de los animales? Porque eso es Dios, eso diría Pi. Si eso es Dios, entonces ha hecho que crea en el, al menos el tiempo que dura la película. Porque yo también creo la historia de los animales, porque pienso que Pi vive una fantástica aventura al lado de un tigre de Bengala.

Porque también creo que Richard Parker es parte de Pi y que ambas historias hablan de la superación personal, más allá de la fe. Muchos de nosotros llevamos un Richard Parker a lo largo de nuestra vida, que nos acompaña y nos ayuda en los momentos difíciles. Eso es lo importante para mí, una de las cosas más importantes que extraigo. Y será imperecedera. Hacerme caso.

Sé que habrá todo tipo de opiniones, de pensamientos, de emociones diferentes que despertaran a cada uno, pero ¿acaso eso no es lo que buscamos? Independientemente de cual sea la respuesta, todas respetables y aceptadas por supuesto, la vida siempre nos brinda a todos un camino que sólo nosotros decidimos qué hacer con él y cómo hacerlo.

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Christian Arza
Mi nombre es Christian y nací hace 30 años en Barakaldo, Bizkaia. Recuerdo la primera película que vi en el cine, fue 'La historia Interminable', y costó llevarme a verla porque repetía una y otra vez, no me gusta. Que se le va a hacer, era un niño. Duró mi negación hasta que la gran pantalla se puso oscura y empezaron las imágenes del cielo con las nubes mezclado con la voz de Limahl que era el tema central de la misma. Ahí cambió todo. Cientos de películas después, mi pasión por el cine no ha hecho más que aumentar permitiéndome además descubrir grandes películas, actores, directores, actrices y guionistas. En el 2009 quise pasar de ver películas a poder escribir y dirigir lo que durante tanto tiempo mi imaginación me decía. Así nació la productora Moon Films, desde la que escribo historias y soy guionista de sueños y en la que queremos dar voz a todas las personas que quieran contar algo y que como yo hace años, no supieran donde ni cómo. También he podido cumplido otro sueño al colaborar en un blog de cine, este que leéis y que me permite contaros las principales noticias relacionadas con el cine, las series o los cómics. Así como informaros de los eventos en los que, desde la productora, participamos. Y mi viaje no acaba aquí, aún tengo muchas ganas de luchar por mis sueños, de seguir aprendiendo, errando, de probar cosas y sobretodo contarlas. Porque la imaginación no tiene límites, así que no voy a ser yo quien se los ponga.Podéis leerme también en http://www.moonfilms.es