Crítica a la T4 de Por 13 razones: razones para no verla
Series de televisión

Crítica a la T4 de Por 13 razones: razones para no verla

Por 13 razones estrena hoy su cuarta temporada en Netflix, dirigida por Bryan Yorkey y protagonizada por Dylan Minnette, Brandon Flynn, Deaken Bluman o Alisha Boe, entre otros.

Los estudiantes viven un último semestre antes de la graduación, descubriendo secretos y luchando contra el pasado. Winston se adentrará en sus vidas para delatar a aquellos que mataron a Monty.

Por 13 razones es como una mala hierba, no se va nunca y no aporta nada.

Sinceramente siento vergüenza por cómo han estirado y estirado sin sentido y son razón el chicle de la idea original de Jay Asher. Han estropeado una trama decente con tres temporadas absurdas que acaban en un enmarañado sin sentido alguno. Cuesta mucho ofrecer una sinopsis del argumento porque… ¿cuál es el argumento? Ni idea. Me he visto los diez capítulos y sigo sin comprender qué quiere exponer. Es un cúmulo mal llevado de cosas ya vistas, conversaciones sin sentido y repetidas de temporadas anteriores. No existe una motivación que enganche al espectador a ver cómo avanza la trama. Qué más da ya a estas alturas.

Crítica a la T4 de Por 13 razones: razones para no verla

Por 13 razones cuenta con todos los tópicos, conversaciones feministas, LGTB, raciales… pero todas metidas con calzador. Así como el hecho de ofrecer giros sacados de la manga para generar sorpresa (mal hecho, por cierto). Los personajes están caricaturizados al máximo. Todos hacen idioteces y toman siempre la peor decisión.  Clay Jensen no puede dar más vergüenza ajena. Se hace incómodo y molesto que esté en pantalla. En el que sus momentos psicóticos no hacen otra cosa que emborronar y alargar la trama.

Lo mejor, sin duda, es la actuación de Brandon Flynn, encarnando a Justin Foley, un papel sobresaliente al que solo se le acerca Deaken Bluman, en el papel de Winston. El resto de actuaciones pasa de puntillas, pero no les culpo, en su mayoría son buenos actores, pero el guion no da para más. Es ridículo. Lo único que se salva es el capítulo final, de casi dos horas, en el que, por momentos, se siente como un puño en el estómago. Pero son momentos breves. El resto es infumable, una temporada que sobra (como las otras tres). Menos mal que son solo diez capítulos, pero yo tengo más de trece razones para no verla.

¿Qué te ha parecido la última temporada de Por 13 razones? Cuéntanos tu opinión en los comentarios o en nuestras redes sociales.

Crítica a la T4 de Por 13 razones: razones para no verla